2018/09/30

Recorrido Botánico didáctico 3: Los Valles y Montañas de transición.


El 30 de septiembre de 2018 iniciamos a las 8,30 h de la mañana el tercero de los Recorridos Botánicos didácticos. Con la familiaridad adquirida y la alegría de compartir otra jornada de campo, después de las incursiones hacia el Sur y el Norte, partimos esta vez hacia el Este.



1. Parada: Robledal-isla de Mezkia. (Fotos 1 y 2)
Llegamos despistados por la cerrada niebla que cubría el fondo de la Llanada debido a la inversión térmica propia de estos días otoñales, con noches algo más que frescas. Ya en Mezkia, enseguida nos metimos en materia para comprobar que La Llanada no es del todo llana y que la ligera ondulación de sus cerros permite alojar a quejigales en los mismos y robledales de Q. robur en los fondos arcillosos encharcables. Paseamos por los cerros, que a veces se destruyen arrojando escombros, ignorando su valor testimonial y biológico, como lo acredita  un magnífico endemismo, como lo es Genista teretifolia. (Foto Superior)

Nos percatamos de la distintas condiciones ecológicas de estos dos tipos de bosques, observamos sus series de vegetación y las plantas más notables, entre ellas buen número de Quercus híbridos de Q. faginea x robur (Foto 4), mostrándonos la plasticidad adaptativa de las especies. También aprovechamos para resaltar el altísimo valor de los setos vivos, para la conservación de la biodiversidad y el equilibrio natural.

(Foto 1)

(Foto 2)

(Foto 4)

2. Parada: Alto de Iturrieta (Fotos 5 y 6)
Dejamos la niebla flotando en el valle y subimos por Opakua con un sol radiante, hasta el alto de Iturrieta para empezar el paseo bajo un haya apartada, tapizada de los otoñales Crocus nudiflorus y Spiranthes spiralis (Foto 7). Comentamos la morfología y la diversa litología que ofrece la sierra, diferenciando entre los hayedos calcícolas y silicícolas. Nos paseamos por estos últimos a través de un brezal-enebral donde vimos abundante G. ánglica (Foto 8) y Vaccinium myrtillus (Foto 9) entre distintos tipos de brezos: Erica arborea ssp. riojana, E. cinerea, E. vagans, Calluna vulgaris, Daboecia cantabrica….Por el camino nos detuvimos para contemplar y comentar las preciosas bolas de muérdago que crecían sobre los espinos albares y sus curiosas adaptaciones.

El destino de nuestro paseo era una torca o dolina que aunque no pareciese gran cosa de lejos alberga un buen número de árboles diferentes a los del dominate hayedo: vimos serbales (S. aria y S. aucuparia Foto 10), abedules (Betula sp.), sauces (Salix atrocinerea) y robles (Q. robur y Q. pyrenaica). Todo ello no hizo reflexionar sobre las cambiantes condiciones climáticas a través del tiempo y el valor de los espacios abiertos naturales.

(Foto  5)

 (Foto  6)

 (Foto  7)

 (Foto  8)

(Foto  9) 

(Foto  10)

3. Parada: Barranco de Igoroin (Fotos 11 y 12)
Atravesamos una dehesa de quejigos y fresnos, donde pastaba apacible el ganado, para acercarnos al barraco. Desde allí contemplamos algunas plantas novedosas como el azkarrio (Acer opalus Foto 13) y la espirea (Spirea hypericifolia  Foto 14). Desde lo alto contemplamos los quejigales de la cara sur, los hayedos de la cara norte, los bosques mixtos de pie de cantil, los bosques ribereños ligados al cauce y la importancia de las cejas calizas y las erosiones de ladera que sirven de hábitat a especies no dominantes en el entorno. Con todas estas observaciones, procedimos a rellenar el esquema del barranco.

Caminando un poquito llegamos hasta una singulares erosiones naturales, totalmente crioturbadas, donde viven especies singulares de nuestra flora como Plantago discolor, Foto 15) Festuca hystrix, Thymus mastigophorus, Allium schoenoprasum y que es el hábitat en las proximidades de nuestra admirada Arenaria vitoriana. Dejamos atrás estos pequeños enclaves de “páramo vasco” para volver al autobús.

Desde el autobús contemplamos el monumental despropósito ambiental de la cantera de Laminoria, que se va comiendo el paisaje de todos a pasos agigantados para beneficio particular ante el silencio cómplice de la administración competente.

 (Foto  11)

 (Foto  12)

 (Foto  13)

 (Foto  14)

(Foto  15)

4. Parada: Korres, hora de comer.
En el área de descanso del Parque Natural de Izki paramos para comer y descansar un buen rato en la zona preparada para esparcimiento. Compartimos vino, mesas, pero no mantel. Tras reponer fuerzas y animados por la cordial sobremesa nos dirigimos al autobús que nos llevaría a San Román de Campezo, desde donde comenzamos una ruta a través del bosque de Izki para llegar de nuevo a la zona de descanso de Korres.

5. Parada: Bosque de Izki: de San Román de Campezo a Korres. (Fotos 16 ,17, 18 y 19)
Nos adentramos en el marojal de Quercus pyrenaica  (Foto 20) para observar la naturaleza del sustrato sobre el que se asienta y a lo largo del recorrido empaparnos de algunas de sus singularidades. Vimos plantas características como el manzano silvestre (Malus sylvestris Foto 21), acebo (Ilex aquifolium), gamón (Asphodelus albus Foto 22) y la argoma o tojo (Ulex europaeus). En los escasos afloramientos de arenisca señalamos la presencia en un ambiente singular de humedad primaveral de un rarísimo  Isoetes: I. durieui  (Foto 23.)

Al cruzar las alisedas nos percatamos de su singularidad, alisedas encharcadas, pantanosas que dan lugar en cabecera a unas singulares turberas y ambientes encharcados de gran valor ecológico por su papel regulador de los flujos hídricos y de gran valor biológico, pues en ellas habitan especies de aguas nacientes como: Drosera, (Foto 24) Carex, Equisetum. Además observamos que en los fondos húmedos buscaban refugio ejemplares de nuestro viejo y atlántico amigo Q. robur.

En los claros del marojal visitamos un pequeño abedular de Betula pendula, (Foto 25) especie que junto al chopo temblón (Populus tremula) constituyen buenos ejemplos de las especies arbóreas pioneras en estos ambientes.

 (Foto  16)

 (Foto  17)

 (Foto  18)

 (Foto  19)

 (Foto  20)

 (Foto  21)

 (Foto  22)

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 (Foto  24)

(Foto  25)

6. Parada: un refrigerio en Maeztu.
El autobús de Arriaga (Foto 26) nos esperaba paciente y eficaz a la salida del paseo para acercarnos a la vecina población de Maeztu, para refrescarnos y poner el epílogo a unas jornadas que las hemos vivido intensas, muy agradables y productivas. Desde la organización de los recorridos estamos muy satisfechos de esta aventura y os manifestamos que ha sido un placer compartirla con todos vosotros. Hasta pronto y un abrazo de parte del roble de Altube.

(Foto 26)

Texto: Pello Urrutia
Fotos: Alfonso López de Armentia , Antonio González y Herbario Digital Xavier de Arizaga.

2018/09/29

Reconocimiento de Setas de Otoño. Salida 1.



Salida micológica 29-09-2018

Saludos a todos los socios y seguidores de las actividades del IAN.

En esta ocasión, la salida consistía en ampliar conocimientos de los hongos, sobre todo los ambientes donde se desarrollan y prosperan.

Partimos a la aventura setera, Maite, Iñaki, Antonio, José Ignacio, Begoña, Ángel, Encarna, Pedro y Alfonso como profesores y este cronista.

Fuimos hacia Urquiola y bajo un día neblinoso, llegamos a un área de descanso pasado Ochandiano.

Aunque el clima ha sido bastante seco, y eso limitaba mucho la aparición de especies, íbamos de muy buen ánimo.

Nada más llegar vimos a varios seteros madrugadores que iban ya de vuelta con las cestas vacías, pero como observo Pedro, ninguno de nosotros llevaba cesta, porque nuestro interés estaba en el conocimiento.

Comenzó Alfonso una disertación de una hora sobre los hongos, como se desarrollan, estrategias de defensa y otros temas tan interesantes que apenas notábamos el fresco de la mañana.

Xerocomus parasiticus parasitando scleroderma

Poco a poco fuimos paseando  y reconociendo hongos como el Xerocomus parasiticus, parasitando, como su nombre indica, al Scleroderma citrinus. Incluso Alfonso, con su vasta experiencia, dijo haberlo visto solamente otra vez en su vida.

Vimos la Russula sardonia, bien picante, Russula nigricans, bien negra, Clitocibe clavipes, Boletus luridus, Amanita fulva, Amanita rubescens, Hipholoma fasciculare, Ganoderma aplanatun, de un tamaño considerable y Piptoporus betulinus, sobre un abedul, como es lógico.

Después de un tranquilo almuerzo, paseamos un poco por pinares cercanos, pero la tierra estaba demasiado seca, así que para mediodía, decidimos retirarnos sin nada en las cestas que no traíamos, pero con la mente y el espíritu lleno de conocimiento y alegría por las buenas enseñanzas de Alfonso y Pedro y la buena compañía.


Un saludo para todos.

Texto: Juan Pedro Solís
Fotos: Antonio González













2018/09/23

Recorrido Botánico didáctico 2: Las Comarcas atlánticas, El Valle de Ayala.



El 23 de septiembre de 2018 iniciamos a las 8,30 h de la mañana el segundo de los Recorridos Botánicos didácticos. Con algunos pequeños cambios y algunas bajas empezamos puntuales la ruta que nos llevaría al Valle de Ayala atravesando Kuartango y descendiendo el puerto de La Barrerilla.

1. Parada: Sierra de Badaia, Ollabarre.
Entramos en materia bajo una considerable carrasca que según nos explicó un vecino se había librado por los pelos de una tala desconsiderada (Foto Superior) Aprovechamos la ocasión para hablar de los árboles viejos y de una campaña que llevamos hace años: “Árboles viejos llenos de vida”. En el corto trayecto observamos las 3 especies de Juniperus de Álava, que conviven a escasos metros (Foto 2) y 3 plantas de origen lauroide, como el madroño (Arbutus unedo, Foto 3) , el durillo (Viburnum tinus ssp. tinus, Foto 4) y el acebo (Ilex aquifolium).

Para completar el breve paseo nos fijamos en la serie del Carrascal montano, comparándola con la del Carrascal seco y completamos desde un otero la vegetación desde la propia Sierra de Badaia hasta la Sierra de Tuyo.

 (Foto 2)

  (Foto 3)

(Foto 4)
2. Parada: Aliseda del Baias en Katadiano.
       Cruzamos el viejo puente sobre el Baias mientras la población de Katadiano nos miraba prudente, alejada del río, desde los alto de los cerros cercanos. Pudimos admirar un trozo de aliseda bien conservada (Foto 5), sombría y protectora de las riberas con la cohorte de plantas que constituían el soto fluvial como el fresno (Fraxinus excelsior), sauce negro (Salix atrocinerea), y otros que se refugiaban de los bosques aledaños, tanto quejigos (Quercus faginea) como robles pedunculados (Q. robur) indicándonos que nos adentrábamos en el mundo atlántico.
En la aliseda observamos algunas plantas propias de estos ambientes frescos y sombríos como el acónito (Aconitum napellus ssp. napellus (Foto 6), la cicuta (Conium maculatum) o el cárex péndulo (Carex pendula).

 (Foto 5)

(Foto 6)


3. Parada: Robledal de Izarra.
En los alrededores de la piscina observamos un robledal de Q. robur en  (Foto 7) dos versiones separadas por un túnel bajo la vía que constituía un auténtico “túnel del tiempo”. La versión primera nos ofrecía una dehesa que había respetado los árboles originales y aclarado el sotobosque para obtener un pasto para uso recreativo (Foto 8). La segunda nos ofrecía un bosque en estado más natural  (Foto 9) donde aparecían algunas hayas y diversos espinos como el espino albar (Crataegus monogyna, Foto 10) y el majuelo navarro (Crataegus laevigata, Foto 11). Llegamos hasta un clásico prado de siega obtenido en medio del robledal y que tanto caracteriza el paisaje atlántico. Una bonita ocasión para comparar y entender al bosque y su diversidad y reflexionar sobre sus usos.

 (Foto 7)

(Foto 8)

 (Foto 9)

 (Foto 10)

(Foto 11)

4. Parada: Cascada de Gujuli.
Paramos junto a la iglesia para, en un cómodo acceso tras haber obtenido el permiso del propietario, llegar a través de un bosquete al borde del barranco (Foto 12). Los más atrevidos, que fueron muchos, bajamos por la empinada ladera (Foto 13) hasta llegar a uno de los secretos del barranco: la población de garbancera (Ononis fruticosa, Foto 14), acompañada por otros elementos termófilos como la oreja de liebre (Bupleurum rigidum). Una interesante disyunción biogeográfica regional que sirvió para resaltar la importancia de los “espacios abiertos naturales” como refugios para la flora.
Cuando nos reunimos todos en lo alto, hubo una sentada para dibujar con calma el esquema del barranco y su vegetación, que con su relieve y orientaciones diversas, nos ofrecía una gran biodiversidad en muy poco espacio y permitía acomodarse y sobrevivir a otras formaciones no dominantes en la zona (Foto 15)

 (Foto 12)

 (Foto 13)

 (Foto 14)

(Foto 15)

5. Parada: Santuario de Nª Sra. de la Encina en Artziniega.
Precioso lugar para comer en un recorrido botánico. Buenas mesas a la sombra para un breve y merecido descanso y reunión posterior de los cursillistas bajo la monumental encina que da nombre al santuario (Foto 16). Desde allí nos desplazamos hasta nuestro campamento base para la próxima parada, el bar Montenegro, en la salida hacia Trespaderne (Foto 17). Un café, algunos adictos con bautizo incluído, y listos para ascender desde allí mismo al monte Utsati.

(Foto 16) 

(Foto 17)

6. Parada: la lorera del monte Utsati, en Artziniega.
Un animado paseo de unos 20 minutos (Fotos 18 y 19) nos permitió ascender hasta el lugar donde recientemente había sido descubierta por el guarda de la zona (J. Enjuto) la mayor lorera que conocemos en el País Vasco. Ascendimos entre los singulares quejigales atlánticos, cubiertos de la exuberante zarzaparrilla (Smilax aspera, Foto 20) hasta el lugar donde aparecieron los primeros loros o laurel de Portugal (Prunus lusitanica, Foto 21). Allí mismo hicimos una comparativa con la vegetación lauroide presente en las laderas norte del Teide para comprobar la influencia de dicha vegetación en la flora actual que nos rodea.

 (Foto 18)

 (Foto 19)

 (Foto 20)

(Foto 21)

7. Parada: puerto de Altube.
Aprovechamos la visita al robusto ejemplar de Q. robur de Altube (Foto 22,que también está señalado como árbol monumental y que debe superar los 35 m de altura) para pasear por los bosques atlánticos, fijarnos en la composición de los brezales-argomales característicos (Fotos 23,24 y 25) y ponernos al tanto (gracias a las explicaciones de Iker Novoa) de la problemática actual de las plantaciones de Pinus radiata y sus enfermedades asociadas.
Contemplamos con asombro que aunque el roble está cercado perimetralmente y tiene un panel explicativo, está camuflado en un pinar y no hay una triste señal para llegar  hasta él.

Con esto (Foto 26) acabamos la jornada en Gasteiz hacia las 19,30 h, cansados y por lo que yo percibí satisfechos.

 (Foto 22)

(Foto 23)

 (Foto 24)

 (Foto 25)

(Foto 26)



Texto: Pello Urrutia
Fotos: Alfonso López de Armentia , Antonio González y Herbario Digital Xavier de Arizaga.

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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