2018/03/14

SALIDA EXTRAORDINARIA DEL HERBARIO DIGITAL. ANDÚJAR Y ARROYOS DE SIERRA MORENA. 10-13 FEBRERO 2018



Saludos de nuevo a todos los amigos del IAN y del Herbario Digital.
Un año más, este cronista y dos compañeros, Pello y Santi Patino, de Sestao, nos lanzamos a la aventura del narciso invernal.
El proyecto era localizar el N. munozii-garmendiae y el N x urrutiae  y, para ello buscarlos en su localidad clásica y recorrer los arroyos cercanos al Santuario de Santa María de la Cabeza (Andújar).

Sábado 10-02-2018
Partimos temprano, como de costumbre, y después de un refrigerio antes de atravesar Madrid, para las dos estábamos en el santuario.
Como Pello había hecho correr la voz de nuestra aventura en las redes sociales narciseras, nos encontramos allí a una decena de botánicos y aficionados venidos desde lugares diversos: Segovia, Madrid, La Carolina, Vilches y Granada.
A varios no los conocíamos personalmente, pero nos alegró ver de nuevo a Jose Luis Hervás y a Rafa Díez, con los que habíamos pasado muy buenos ratos el año pasado.
Como era justo la hora de la comida, nos aposentamos en las piedras del monasterio y dimos buena cuenta de los víveres que cada uno traía y que compartimos con gusto.
Ellos llevaban ya toda la mañana en la zona y nos comentaron que el N.x urrutiae estaba extinguido donde se localizó originalmente, ya que el arroyo donde se encontraba se había desecado por tomas de agua para abastecer el santuario.
Nos acercamos al helipuerto cercano, que ya conocíamos bien y allí vimos el N. cantabricus, precioso como siempre.
Por la carretera de Puertollano y, en el mirador de Migorramos, vimos el N. jonquilla ssp. jonquilla, con su penetrante olor, en unos roquedos con repisas encharcadas, su hábitat natural.
En la siguiente parada, en unas empinadas laderas de la carretera, vimos el N. fernandesii. Ya atardecía y nos acercamos a Lugar Nuevo, dónde, en principio, no localizamos nada y todo el mundo empezó a despedirse, pues no podían quedarse con nosotros.
A pesar del cansancio, Pello propuso un último vistazo a las laderas y Santi vio lo que parecía un N. bulbocodium, pero con dos flores justo al lado de N. fernandesii.  Enseguida nos dimos cuenta de su rareza y que era  un híbrido  que no estaba descrito y al que propondremos el nombre de N. x andujarensis. Con la lógica alegría del descubrimiento, nos fuimos a cenar y descansar.





Domingo 11-02-2018



Ya repuestos, el domingo temprano salimos hacia un arroyo cercano a los pies del monasterio. El paisaje era precioso, paredes graníticas y y bolos producidos por la erosión. Bajando poco a poco el arroyo llegamos hasta su confluencia con el arroyo del Membrillar, afluente del Jándula.
Subiendo hacia su nacimiento entre aguas claras y adelfas y después de varios saltos de vallas, volvimos de nuevo al coche.
Comimos tranquilamente y, al tomar un café, un amable guarda forestal, nos autorizó para  acercar el coche hasta otro arroyo cercano, el de Los Santos.
Vuelta de nuevo al arroyo. No vimos ningún narciso, pero si muchos ciervos y paisajes preciosos. Cansados por los muchos kilómetros recorridos por barrancos, cenamos y caímos en la cama como piedra en pozo.

Lunes 12-02-2018




El proyecto de hoy era bordear totalmente el Pico Rosalejo, pero en cuanto salimos a las 9, empezó a llover con ganas.
Confiando en nuestra buena suerte, tomamos la carretera a Puertollano e intentamos la entrada hacia el pico. Las condiciones eran adversas, pues, aparte de la lluvia, a los dos lados de la carretera todo eran vallas de gran altura.
Pensamos en abandonar, pero, al final, cogimos los paraguas y , por una entrada peatonal de la valla, nos dirigimos rectos hacia Pico Rosalejo por una preciosa dehesa de encinas.
La fortuna nos sonrió de nuevo, paró de llover y llegamos al arroyo de La Cabrera. Siguiendo el arroyo y girando hacia la izquierda, enlazamos con el arroyo de Los Fresnos y después de varias horas por unos paisajes espectaculares de encinas, robles cubiertos de musgo y arroyos cantarines, bordeamos el Pico Rosalejo.
A la tarde volvimos a Lugar Nuevo para documentar el nuevo hibrido, N x andujarensis y de paso vimos varios ciervos al pie de la carretera.

Martes 13-02-2018




El martes, y con gran pena, teníamos que volver. Como el camino de vuelta era largo, desayunamos y partimos temprano.
Ya en camino, Pello comentó que, ya que nos pillaba de camino, pasáramos por Navacerrada (Ciudad Real), para intentar localizar el N. munoziigarmendiae, endemismo de Ciudad Real,  en la localidad donde fue descrito por Fernández Casas. La única referencia que teníamos era "cerca de Navacerrada, en el lugar llamado  Barranco de los Robles ".
Después de atravesar Sierra Madrona, con unos paisajes dignos de verse, llegamos a Navacerrada. El primer aldeano al que preguntamos nos dijo que en ese pueblo no había ni barrancos, ni robles. La casualidad nos hizo preguntar a otro que nos indicó que en el pueblo colindante, Abenójar, en una finca privada llamada La Peñuela, existía un Barranco de los Robles.
Marchamos hacia Abenójar, pero no había señales de la finca. Al marchar cansados, en la carretera apareció un cartel que decía "Finca Peñuela".
En la puerta encontramos a un encargado  y, después de contarle amablemente nuestras cuitas en la búsqueda del narciso y solicitarle que nos permitiera pasar, nos contestó que agradecía nuestra amabilidad en la petición y que su propio hermano, guarda de la finca, nos iba a acompañar al famoso barranco, aunque con la sequía de la zona, dudaba que encontráramos nada.
Después de 20 minutos de pistas, nos encontramos en un arroyo seco y cubierto de robles. El amable guarda nos dejó solos y , a 200 metros escasos, encontramos todo el cauce del río cubierto de los maravillosos narcisos que buscábamos. Por fin , después de varios años e intentos, lo encontrábamos.
Tras tomar registro fotográfico y localizar también el Crocus carpetanus, salimos de la finca, dando las gracias  a los dos amables trabajadores y una cajita de dulces trufas.
Era tarde y el camino seguía siendo largo, así que después de una comida ligera en medio de La Mancha, todo seguido hasta Vitoria.
Llegamos cansados, pero como siempre contentos con los paisajes y buenos momentos vividos. Sigo recomendando los lugares visitados, Sierra Morena es preciosa en cualquier época del año. Todas las plantas comentadas y muchas más,  en el Herbario Digital.

Un saludo y hasta la próxima




Texto: Juan Pedro Solís.

0 comentarios:

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

Archivo

Gu