2018/02/28

Microfotografía, manejo de la lupa binocular y del microscopio.


El pasado sábado 24 de febrero de 2.018, en la sede del IAN-ANI realizamos la actividad: Microfotografía, manejo de la lupa binocular y del microscopio.

El objetivo era conocer y aprender a manejar el material óptico del que disponemos en el instituto (5 lupas binoculares y 2 microscopios, uno de ellos trinocular) para utilizarlo en los diferentes trabajos que los socios realicen.

Hubo primero una explicación técnica sobre el fundamento óptico, las diferentes características y utilidades de lupas y microscopios y a continuación, en grupos de 4 personas y con material biológico como líquenes, hongos y plantas de herbario así como con preparaciones ya montadas nos dedicamos  un buen rato a preparar muestras, observar, manejar y a hacer fotografías de nuestras observaciones.

Además del material del que el IAN-ANI dispone, contamos con otros dos microscopios más y otra lupa binocular cedidos para la ocasión por Egibide y por uno de los socios, de forma que tuvimos material suficiente para trabajar todos nosotros.

Además tenemos la suerte de haber contado con dos ordenadores en perfecto estado cedidos al IAN-ANI, por el Gobierno Vasco por la mediación de nuestra socia Ana, absolutamente imprescindibles para el uso del software necesario para las microfotografías.

Asistieron 11 socios y el ambiente fue, realmente, muy agradable, pensamos en poder continuar ampliando nuestra forma de conocer la naturaleza desde este nuevo punto de vista y que optimicemos el uso del material del que disponemos.

Con la colaboración de todos los asistentes recogimos todos los materiales y dejamos el local como una patena para sucesivos eventos.




Texto: Félix María Garaikoetxea
Fotos: Antonio González

Algún día echaremos de menos a los gorriones


Siempre han estado con nosotros. Son quizás las aves más conocidas junto a sus hermanas mayores las palomas. Pero a diferencia de ellas los gorriones comunes son cada vez menos abundantes. Nos parecían infinitos, inacabables, pero lo cierto es que se acaban son finitos. En algunas ciudades de Europa ya son solo un recuerdo. No sabemos muy bien porque. Quizás nuestro proyecto ayude a que sigan con nosotros mucho tiempo. Nos sentiríamos orgullosos de saber que gracias al impulso de unos cuantos voluntarios éstas pequeñas y traviesas aves seguirán alegrándonos con sus persecuciones y chillidos.


  
 Juan Ramón Jimenez los describió soberbiamente. La verdad es que tras leerlo he preferido darle la palabra.

Gorriones
La mañana de Santiago está nublada de blanco y gris, como guardada en algodón. Todos se han ido a misa. Nos hemos quedado en el jardín los gorriones, Platero y yo.
¡Los gorriones! Bajo las redondas nubes, que, a veces, llueven unas gotas finas, ¡cómo entran y salen en la enredadera, cómo chillan, cómo se cogen de los picos! Este cae sobre una rama, se va y la deja temblando; el otro se bebe un poquito de cielo en un charquillo del brocal del pozo; aquél ha saltado al tejadillo del alpende, lleno de flores casi secas, que el día pardo aviva.


¡Benditos pájaros, sin fiesta fija! Con la libre monotonía de lo nativo, de lo verdadero, nada, a no ser una dicha vaga, les dicen a ellos las campanas. Contentos, sin fatales obligaciones, sin esos olimpos ni esos avernos que extasían o que amedrentan a los pobres hombres esclavos, sin más moral que la suya ni más Dios que lo azul, son mis hermanos, mis dulces hermanos.

Viajan sin dinero y sin maletas; mudan de casa cuando se les antoja; presumen un arroyo, presienten una fronda, y sólo tienen que abrir sus alas para conseguir la felicidad; no saben de lunes ni de sábado; se bañan en todas partes, a cada momento; aman el amor sin nombre, la amada universal.

Y cuando las gentes, ¡las pobres gentes!, se van a misa los domingos, cerrando las puertas, ellos, en un alegre ejemplo de amor sin rito, se vienen de pronto, con su algarabía fresca y jovial, al jardín de las casas cerradas, en las que algún poeta, que ya conocen bien, y algún burrillo tierno —¿te juntas conmigo?— los contemplan, fraternales.


(LXIII) De: Platero y yo     JUAN RAMÓN JIMENEZ


Texto: Jordi Gómez




PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

INSTITUTO ALAVÉS DE LA NATURALEZA-ARABAKO NATUR INSTITUTUA

Financiación aportada por EROSKI a través de la conciencia medioambiental ciudadana de Vitoria-Gasteiz.


info@ian-ani.org
2018/02/17

¡¡¡Amadas y odiadas..las Palomas domesticas!!!

Dentro de nuestro proyecto BIOED, abordamos hoy uno de nuestros tabús la Paloma doméstica. Cuando hablamos con cualquier persona relacionada con la construcción para explicarles las bondades de nuestro proyecto nos sacar a relucir la Paloma en el primer minuto de charla. Es un problema que afrontan muchos constructores y la reacción a ello es blindar los edificios para todas las aves y murciélagos. Como muchas veces ocurre pagan justos por pecadores…si es que las Palomas han pecado en algo. Veamos un poco su historia.

La paloma bravía es la especie de la que han derivado las palomas domésticas que habitan en nuestras ciudades y pueblos. La especie silvestre es un ave de mediano tamaño, de unos 33 cm de altura, 65 cm de envergadura y unos 350 gr de peso y es de color gris pizarra con irisaciones verdosas y rosáceas en el cuello y con el obispillo blanco. Las formas domésticas tienen gran variedad de tamaños y colores.

El hombre decidió domesticar a la paloma hace aproximadamente 10.000 años, en la revolución agrícola del neolítico. Hubo un tiempo en el que tener una capilla y un palomar era un símbolo de estatus. Cada palomar podía acoger aproximadamente 100 parejas. Los excrementos se utilizaban como abono y los pichones como alimento.

Normalmente forman grandes colonias de cría, pero también se ven parejas diseminadas cuando se inicia la colonización de un lugar para ir aumentando año tras año si el lugar es idóneo. Son monógamas, tienen pareja estable. En las ciudades se pueden reproducir durante todo el año, dándose casos de hasta 5 nidadas en un año, aunque con especial intensidad en primavera y otoño. Cada nidada está integrada por 2 huevos, alguna vez 1 y muy rara vez 3, de color blanco. Al mes de nacer, ya son capaces de abandonar el nido y son capaces de reproducirse a los 6 meses de edad.

Es muy longeva, puede superar los 20 años, por lo que acumulan gran experiencia gracias también a su buena memoria.

En las ciudades pueden ser beneficiosas por la cantidad de desperdicios que retiran de las calles, sin embargo, en lugares donde se concentra una colonia, producen muchas molestias: ruido de arrullos de adultos y de pollos, suciedad, atascos de canalones, roturas en tejados, pero sobre todo, sus excrementos, que pueden provocar el deterioro de edificios, monumentos o estatuas, ya que son muy corrosivos.

Los lugares originales de nidificación de las palomas son los acantilados rocosos, en los cuales encuentran las cavidades donde ubicar los nidos. En pueblos y ciudades se refugia y reproduce en agujeros, huecos, tejados y terrazas de edificios, no sólo en los habitados, sino también en los que están en ruinas y otras construcciones abandonadas. La similitud que ofrecen los edificios de las ciudades con los lugares originales de nidificación hace que estos sean seleccionados positivamente por las palomas, en especial aquellos edificios más antiguos y que son los que presentan las cavidades y agujeros más indicados para la nidificación.

En las iglesias pueden utilizar cualquier hueco o cornisa para ubicar sus nidos, incluso en el suelo. Suelen colonizar campanarios, torres y bajocubiertas. La proliferación de individuos y la acumulación de excrementos, se produce cuando los propietarios o responsables del edificio, no realizan el control de la reproducción y las labores de limpieza adecuadas.

Se suelen aplicar medidas de gestión matando las palomas que hay en la ciudad, pero sólo se consigue que vengan las de la periferia a reemplazarlas; palomas que no podían entrar en la ciudad por la competencia interespecífica, lo hacen al desaparecer dicha competencia (Sol y Senar, 1991). Otros estudios indican que si se elimina 1/4 de la población, la colonia puede recuperar su densidad original en menos de 24 meses, e incluso aumentarla. En Barcelona, por ejemplo, la empresa que se encarga de los descastes de palomas ha sacrificado más de 227.000 palomas en 15 años y sin embargo la población ha aumentado un 95%.

En las iglesias se opta por cerrar herméticamente las estancias y de este modo, los propietarios o responsables, evitan tener que realizar controles y limpiezas. Esta medida, no selectiva, perjudica a las palomas y a otras muchas especies, algunas de ellas en peligro de extinción, de un modo indirecto por pérdida de lugares de reproducción y en algunas ocasiones, incluso directo, causando la muerte por inanición a individuos que quedan atrapados dentro.

TEXTO BASADO EN: Illana A. & Paniagua D. 2011. Análisis del impacto, sobre la fauna silvestre, de la rehabilitación de edificios utilizados como refugios.






PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

INSTITUTO ALAVÉS DE LA NATURALEZA-ARABAKO NATUR INSTITUTUA

Financiación aportada por EROSKI a través de la conciencia medioambiental ciudadana de Vitoria-Gasteiz.


info@ian-ani.org
2018/02/06

¡La elegante dama de la noche, la LECHUZA COMUN!


       Las Lechuzas comunes últimamente son todo menos comunes. Su estado de conservación es tan preocupante que la Sociedad Española de Ornitología la ha declarado ave del año y eso no es como los premios Goya sino todo lo contrario. Cada vez es más difícil observar Lechuzas en concreto en el municipio de Vitoria-Gasteiz. Aquí tenéis mucha información interesante que no voy a repetir: https://www.seo.org/2018/01/02/la-lechuza-comun-es-el-ave-del-ano-2018/

       Según los censos sobre avifauna en la actualidad, la especie sufre un declive de sus poblaciones del 13% aunque en algunos puntos de España llega al 50%. Las razones que se barajan sobre su problemática son muy variadas, atropellos, pérdida de hábitat, desaparición de lugares para reproducirse debido a la rehabilitación de edificios, empleo generalizado de plaguicidas y rodenticidas, etc.

       Nuestro proyecto “BIOED” pretende apoyar a la biodiversidad asociada a edificios y las Lechuzas comunes ocupan un lugar prioritario dada la preocupación que existe sobre su posible extinción en la ciudad a medio o largo plazo.

       Se trata de un ave protegida a nivel nacional, incluida en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial lo cual le hace merecedora de una atención particular. Por ejemplo, se prohíbe cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlas, perseguirlas o molestarlas, además de la destrucción o deterioro de sus nidos. Sin embargo esta legislación en principio favorable no es suficiente para detener su declive poblacional.

     

       Toda la sociedad ha de concienciarse de la importancia capital de conservar la biodiversidad que nos rodea. La más cercana, la de nuestros edificios. Es posible. Es barato. Es vital para la calidad de vida de todos nosotros !!!!!



PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

INSTITUTO ALAVÉS DE LA NATURALEZA-ARABAKO NATUR INSTITUTUA

Financiación aportada por EROSKI a través de la conciencia medioambiental ciudadana de Vitoria-Gasteiz.


info@ian-ani.org
2018/02/04

El sonido de las marismas en Santoña


El último fin de semana de enero, capitaneados por Brian,  un grupo de cinco personas interesadas en la cita  ornitológica anual al parque natural de las marismas de Santoña, Victoria y Joyel partimos el viernes por la tarde del IAN en la furgoneta de Alfonso bajo una lluvia incesante provistos de prismáticos,  telescopios, cámaras, trípodes y todo lo necesario para observar el gran contingente de aves que allí invernan ligadas a los medios acuáticos.

Marisma de Joyel

Nos alojamos dos noches en Argoños en un hostal muy bien situado que ya nos lleva acogiendo varios eneros. Tras instalamos, fuimos a Santoña a cenar en un bar de marineros que nos gusta mucho y donde celebramos nuestras dos últimas cenas.


Por la mañana salimos temprano aún a oscuras para desayunar en Santoña  y disfrutar de la pleamar, que ese día era muy temprano.  Por el camino íbamos observando el amanecer sobre los canales y las marismas. Nos dirigimos al Pólder de Escalante, unos terrenos ganados al mar, donde con las primeras luces vimos volar a bandadas de Garcillas bueyeras, que salían en formación de sus dormideros, en breves intervalos, y que nos tuvieron hipnotizados un buen rato.

Montehano y la marisma de Santoña

Mientras esperábamos allí a otros tres compañeros que se iban a unir a nosotros para el fin de semana íbamos observando todo lo que se movía en el cielo, en la tierra y en el agua como unas Espátulas en vuelo, un Águila pescadora, Gaviotas reidoras con su plumaje invernal, además de otras sombrías y patiamarillas. Por los fangos se paseaba con parsimonia la Garceta común. Y el Zampullín cuellinegro nadaba y se zambullía en el agua. Todo en orden. Ya  estábamos juntos los 8 integrantes del grupo dispuestos a seguir explorando los distintos lugares para ver observar aves invernantes. Así que nos dirigimos al cercano Monasterio de Montehano. Allí en su muro tapizado de musgo hay una fuente pequeña recubierta de prímulas y violetas, siempre en flor en enero. En sus traseras  se paseaban la Garza real,  las Agujas colinegras y el Zarapito trinador. La Espátula y la Garceta común  andaban juntas buscando comida sin realmente hacerse caso.  Flotaba un intenso olor a flores silvestres, a miel. Seguramente el viento nos traía el perfume de algunas mimosas,  que no veíamos  aún.







Prímulas en Montehano >>>
Cormorán moñudo

De allí partimos a Cicero donde escuchamos el reclamo del Chorlito gris. Pudimos observar el poco cuello que tienen los Chorlitos y por lo visto de ahí viene el dicho de tener cabeza de Chorlito. Abundaban  también los Correlimos y en el cielo pudimos contar unos 40 Chorlitos grises en vuelo. El raro Zarapito de Hudson, americano, también se dejó ver. Seguramente se había perdido.  En el agua, patos Tarro blanco y Gaviotas sombrías.  El Archibebe común y el claro  revolvían los limos buscando alimento. Nos sobrevolaban las reidoras y bandadas de Silbones europeos. El sonido de la marisma era allí envolvente.

Ese sábado tuvimos mucha suerte con los cielos de nubes monumentales que nos protegían y atrajeron a muchas aves  a la costa. A mediodía nos dirigimos al puerto de Santoña a tomar café y observar entre los barcos y en los muelles. Allí estaban el Cormorán moñudo y un Alca. Nos sacamos la foto de grupo delante de unas redes entre barcos y nos fuimos al pueblo de Escalante a un merendero a comer lo que llevábamos al aire libre.

Cormorán moñudo en el agua.

Por la tarde, nos acercamos a la cercana marisma de Bengoa donde siempre es un placer pasear y descubrir  lo mucho que esconde.  Avistamos  la Gaviota cabecinegra, una colonia de Espátulas echando la siesta junto a unos patos Rabudos. Cormoranes y Garcillas bueyeras campaban a su anchas y, muy cerca, descubrimos el dormidero de estas últimas. 
Espátula

El atardecer en Bengoa, donde no hacía frio,  invitaba a pasear y poner los telescopios, charlar en torno  a ellos,  sacar fotos y explorar las aguas y los cielos, los limos y sus rincones habitados, y al final del paseo, los patos silbones, en grandes cantidades, ya que las condiciones eran ideales para ellos ese día.  La tarde del domingo regresamos pero con un clima mucho más soleado y frío y ya no estaban. Pero aquel atardecer del sábado silbaban los Silbones y vimos una Agachadiza, el Colimbo grande y el Charrán patinegro, el Archibebe común y hasta un Morito.  Nos fuimos muy satisfechos con la última luz y una estampa parecida a la que nos deparó el comienzo del día: bandadas de Garcillas bueyeras regresaban al dormidero de la marisma de Bengoa. Así cerramos la jornada inolvidable, con ellas, igual que la empezamos, y nos fuimos a cenar a nuestro bar habitual, muy contentos con lo que nos había deparado el día.
Zampullín cuellinegro

El domingo salimos de Argoños en dirección a  Noja para visitar las marismas de Victoria y Joyel. No había nubes y el sol  brillaba desde por la mañana temprano. Brian nos enseñó en el mismo municipio de Argoños algo nuevo: el molino de Jado en un lugar precioso de la marisma, con sus colores  increíbles, el agua plateada y las montañas majestuosas de telón de fondo; aquel rincón como soñado albergaba también un pequeño embarcadero muy pintoresco.

Molino de Jado en Argoños

Por la marisma de Joyel volaba el avión roquero y caminamos hasta el molino de las mareas de santa Olaja, un lugar que nos encanta con lluvia. Allí estaban los dos Cisnes habituales pero faltaban las gotas de lluvia que atraen a tantas limícolas. Los dos Archibebes, el común y el claro, y la Garceta común son habituales así como una colonia de Gaviota reidora; entre los patos,  los Frisos y el Porrón europeo. Incluso vimos volar a una mariposa Pavo real.

Culminamos la mañana en la cercana Noja,  tomando café en una terraza al sol y visitando la Marisma de Victoria junto a la playa de Trengandín. El frío viento nos disuadió de comer en ese lugar junto al mar y regresamos a Santoña para hacerlo en el observatorio de Arenillas donde pudimos además ver un Eider,  Cornejas, y un Vuelvepiedras.

Tras un relajado paseo el puerto de Santoña también pudimos añadir a la lista el escaso Gavión atlántico, y terminamos la jornada de nuevo en la marisma de Bengoa comentando la elegancia del Rabudo y la presencia del Pato cuchara. Cuando las Garcillas bueyeras empezaron a regresar a su dormidero, supimos que también nosotros teníamos que regresar al nuestro, así que con los ojos llenos de plumas y los oídos,  de la música de la marisma,  partimos hacia casa casi volando. Yo me sonreía sola por el camino de regreso recordando una última imagen en un rincón tranquilo de la marisma de Bengoa:  la elegancia de la Garceta común, su blancura, ese pico y patas negros brillantes y la delicia de verle esos pies verdes que saca de vez en cuando del agua y  que no se olvidan.

Texto: Carolina Larrosa

Fotos: Brian Webster y Alfonso López de Armentia

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

Archivo

Imprimir