2015/11/04

DIA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI

DÍA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI






Si las cuentas no fallan, ya son más de una veintena los años en que, ininterrumpidamente, el Instituto Alavés de la Naturaleza organiza una actividad divulgativa durante el primer fin de semana de octubre, en el marco del Día de las Aves, una iniciativa de alcance mundial promovida por BirdLife International. Echando la vista atrás, hemos impartido charlas, montado puestos informativos, programado cursillos y guiado excursiones a lugares de interés ornitológico. Siempre desde la cortedad de medios y la modestia que caracteriza nuestros planteamientos, suplidas ambas con entusiasmo, dedicación y camaradería.

Pues bien, el pasado 3 de octubre nos reunimos 17 personas con el afán confesable de visitar la morada de una de las aves más emblemáticas de la fauna alavesa, el pico mediano Dendrocoposmedius (o como proponen las taxonomías más vanguardistas, Leiopicusmedius). No hay hipérbole en la valoración: la población de esta especie en Álava es, casi con seguridad, una de las más densas de la Península Ibérica. Y su principal santuario es Izki, ese milagro boscoso sobre arenas, salvado de la roturación secular que laminó el resto de los robledales de llanura ibéricos. El marojo, el tocorno, el rebollo, el almez, el Quercuspyrenaica –cien nombres para un mismo árbol- es el ladrillo sobre el que se construye el edificio de este bosque, que no por extenso ha dejado de ser explotado desde tiempos remotos, para la extracción de leñas y el pastoreo del ganado. Las huellas de tales aprovechamientos son visibles hoy en las vastas superficies con estructuras inmaduras, pies juveniles, coetáneos, creciendo en alta densidad y escasos robles de porte verdaderamente admirable.

Afortunadamente, en Izki también quedan parches de bosque que nos trasladan a un hábitat menos intervenido, con árboles de edades variadas que incluyen ejemplares gruesos, copas que se expanden una vez ganados los estratos superiores donde la luz deja de ser limitante, madera muerta y diversidad de nichos. Aquí se encuentra el óptimo del pico mediano, descrito como tal en los estudios desarrollados en estos años en el marco del proyecto LIFE+ Pro-Izki. Y aquí le buscamos durante nuestra visita, atentos a los movimientos de las avecillas en el dosel. Fuera de la época de reproducción, los pájaros forestales tienden a formar bandas multiespecíficas, con las que recorren el bosque a la búsqueda de recursos alimenticios, que no se distribuyen homogéneamente. Los pícidos acompañan en ocasiones a estas agrupaciones de intereses, que se manifiestan más por sus voces que por sus fugaces apariciones entre el claroscuro de ramas y hojas, allá en lo alto. La observación de aves forestales requiere paciencia, oído y cervicales en buena forma.

El pico mediano es un fanático explorador de las superficies rugosas de los robles, y no en vano se le considera un especialista de las forestas de Quercus caducifolios o marcescentes. Su pico es menos potente que el de otros pájaros carpinteros, y prefiere capturar insectos y arácnidos cortecícolas antes que extraer larvas de coleópteros atrincheradas en el interior de sus fortalezas de roble.  En Rumanía, tierra de extensas y profundas selvas, el pico mediano es conocido por el apelativo de “doctor del bosque”.

Izki alberga todas las especies de pícidos ibéricos –con la salvedad del pirenaico dorsiblanco-, rasgo del que no pueden presumir muchos otros parques naturales. En Urturi, al final de nuestro paseo por el interior de Izki, los árboles ceden paso a los cultivos. El límite es brusco, y a medida que nos alejamos de él se comprende mejor porqué Félix Rodríguez de la Fuente llamó “prisioneros del bosque” a los pájaros carpinteros y al resto de especies que dependen enteramente de los hábitats forestales. Imagino a los picos medianos atisbando un horizonte de espacios abiertos desde la última línea de árboles, y regresando presurosos hacia el mundo boscoso que los refugia.

Texto y foto: José María Fernández García

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