2015/05/24

Sepúlveda, las Hoces del río Duratón y las alondras

Sepúlveda, las Hoces del río Duratón y las alondras




Era mediados de abril, tiempo de lilas y hojas verdes recién salidas y enfilamos hacia Sepúlveda, en tierras de Segovia, para visitar las Hoces del río Duratón y  seguir el rastro a la alondra Ricotí que canta en las parameras de esa zona y se ha hecho ya por allí un prestigio casi operístico. Nos llevaban a pasar un largo fin de semana, de casi tres días, Begoña Nogueiras, que conocía ya esas tierras muy bien, y Brian, que lo organizó con ella.  Para muchos de nosotros todo fue una gran sorpresa ya que no sabíamos muy bien ni por donde caía Sepúlveda ni lo hermosa que era.  Algo comentaron de que había mucho románico pero realmente había de todo y mucho.







Cuando avistamos la vieja e histórica villa vimos que estaba encaramada en una colina sobre la vega de dos ríos, el Duratón y el Caslilla, cubiertos por las hojas de los numerosos árboles. Anochecía y nuestro hostal Mirador del Caslilla , en lo más histórico y peatonal del pueblo, elevado y estratégico, fue enseguida un dulce hogar. Nos hicieron unas cenas y unos desayunos, caseros y sabrosísimos, inolvidables. Antes de cenar dimos un paseo hasta la parte más alta donde  una imponente iglesia románica coronaba el pueblo. En la plaza mayor había restos de un castillo y el pueblo, muy tranquilo, invitaba a futuras exploraciones. Sin coches, lleno de hornos de pan, donde hacen unas tortas de anís riquísimas, galletas caseras y el pan de cada día, el pueblo resulta amable desde el primer momento, en cuanto se aparca el coche y se abandona para callejear a pie.





Nos despertó con la primera luz el canto de la curruca capirotada  que nada más abrir la ventana del baño allí estaba, como con micrófono. Salimos a explorar los alrededores mientras nos preparaban el desayuno, y los pájaros eran la música de la mañana, todos como con altavoces.  Luego nos fuimos en los coches a  buscar el Duratón y sus famosas Hoces, grandes meandros, hacia la ermita de San Frutos, patrón de los pajareros, a unos cuantos kilómetros del pueblo, muy cerca. Los meandros de río impresionaban y nos habían indicado que por aquellos paramos andaba la alondra Ricotí. Llegados al lugar indicado, dimos un buen paseo lleno de alondras que cantaban en el aire, de cortejo. Y en algún momento, algunos escucharon a la Ricotí. Misión cumplida, pero aún faltaba lo mejor. Misión cumplida, pero aún faltaba lo mejor.




Apareció la ermita como un sueño en mitad de soledades cubiertas de vegetación, rocas  y los meandros del río. Parecía mentira que íbamos a poder llegar allí por un camino, como así fue.  La primavera estaba en todo su esplendor impoluto, y las Hoces con el río ensanchado por una presa, azul, grandioso.  Las primeras imágenes nos dejaron sin aliento.


Paraíso de fotógrafos, sin duda,  no tardó en llegar un cargamento de gente, como nosotros pero muchos más y más escandalosos. Llegamos todos a la ermita entre foto y foto, y por los riscos cercanos nos sobrevolaban los buitres y nos daban sombra a la hora del calor y el mediodía. Es un enclave majestuoso y la ermita, abierta y acogedora, nos retuvo mucho tiempo. Allí está enterrado también S. Frutos, en su propio cementerio.  Pudimos desde sus terrenos observar el apareamiento de los alimoches al otro lado del río, sobre los farallones, y descubrir perejil  silvestre en el abandonado jardín.  Todos hacíamos planes para regresar a semejante lugar. La lista de aves crecía y crecía, y allí sí que todo el campo era orégano, tomillo, mejorana y flores de primavera, agua y cielo muy poblado de nubes y pájaros, y  también de alegría. Aprendimos pronto de las alondras, nuestras maestras al comenzar el día en los páramos.


Por la tarde fuimos las lagunas de Cantalejo y a ver un pueblo precioso con castillo imponente en la plaza, Turégano. También visitamos su iglesia románica y regresamos a Sepúlveda para ver ponerse el sol incendiando las piedras nobles y  vetustas. Paseando por el pueblo fuimos descubriendo sus muchos rincones e iglesias así como  la belleza de una planta omnipresente que crece en sus muros y que nos sorprendió nada más llegar. Allí la llaman Zapatitos de la virgen y resultó ser Sarcocapnos enneaphylla. Estaba en flor sobre paredes  y fuentes de piedra y nos acompañó en todas nuestras exploraciones. Es un ejemplo de supervivencia y adaptación al medio ya que es capaz de vivir en lugares sin casi sustrato introduciendo sus diminutas raíces en las grietas de las piedras.



Nuestro último día, tras despertarnos de nuevo con los pájaros cantores, no pudo ser más espectacular. Primero fuimos a visitar en la vieja cárcel el centro de interpretación del Parque natural del Duratón, al lado de nuestro hostal, muy entretenido y didáctico. Luego Begoña nos llevó a dar uno de los paseos más hermosos  y espectaculares posibles  partiendo desde el mismo pueblo,andando desde la puerta del Hostal: La senda de los dos ríos. Es una paseo que recorre el pueblo actual, el medieval , el romano  y el castro original, prehistórico;  transcurre  por molinos, puentes medievales  y modernos; tiene románico, naturaleza impactante por farallones altísimos donde han hecho pasarelas de madera y desde donde se ven los chopos más altos que uno imaginar pueda y también el bosque de ribera  a orillas del Duratón. Acaba en el extremo opuesto del pueblo llegando por un castro, seguramente el origen de Sepúlveda. La entrada en el pueblo tras el recorrido es como una ciudad jardín, y se descubren recovecos y rincones aún no paseados.  Fueron más de dos horas impactantes, relajadas, en las que de tanto mirar dolían los ojos, y que apelaba a todos los sentidos, sin excepción, una especie de paraíso terrenal. Al regresar, nunca me había parecido Sepúlveda más bella y la miraba con un respeto casi reverencial por tantas e imponentes sorpresas. Callejear por su laderas es toda una experiencia., sin duda.

Fuimos a comer al pueblo de Duratón, hoy pequeñísimo pero muy importante en la época romana y medieval. Su iglesia románica es la perla de la zona y extendimos nuestras vituallas en el pórtico entre elegantes y lujosos capiteles como en un hotel de cinco estrellas . El jardín circundante era un cementerio visigodo, por lo visto, y en la torre anidaban las cigüeñas.  Otro lugar mágico donde hicimos muchas risas,  rodeados de pájaros, que algunos hasta sabían imitar y llamar. Así nos despedimos rumbo a casa con Sepúlveda ya para siempre en el corazón y el deseo.

Gracias Begoña Nogueiras por llevarnos a un  lugar así y enseñarnos todos su secretos, y gracias Brian, por organizarlo con ella y darnos estas sorpresas que superan  la imaginación.  Volvimos felices como alondras. Recordarlo hace soñar.

Textos y fotos de Carolina Larrosa


NARCISOS DEL SUR Y OESTE PENINSULAR

NARCISOS DEL SUR Y OESTE PENINSULAR
(del 7 al 15 de Marzo de 2015)


Estimados amigos del IAN, disculpad la tardanza en relatar la salida extraordinaria del Herbario Digital en busca del narciso perdido, pero todo llega.

PRIMERA JORNADA

Un año más, cuatro socios del IAN, Brian, nuestro presidente,  Antonio González, Pello en la organización, y yo mismo,  relator y logista, nos lanzamos a la aventura de  recorrer media Península para localizar y fotografiar narcisos y otras plantas lejanas.

Partimos  el 7 de Marzo, a las 4 de la madrugada, y tras una pequeña parada para reponer fuerzas a base de torrijas, llegamos de amanecida a Collado Hermoso, en Segovia, con una mañana helada y, después de un paseo por los alrededores,  comprobamos que el campo seguía todavía dormido, y la floración de los narcisos no había  llegado, como era de suponer en esta zona.

Todo seguido, nos plantamos en Peguerinos, bonito pueblo de Ávila. Subiendo un arroyo y por un precioso pinar de  P. sylvestris, no encotramos el N. asturiensis, pero si el tempranero  Crocus carpetanus , además de amables excursionistas.

Un poco desengañados, marchamos hacia Navamorcuende, ya en Toledo ,y comimos en el Piélago. Solecito y vistas preciosas al valle del Tiétar.  Despues de colarnos por una pista forestal prohibida,
1
con la excusa preparada,  ascendimos al Pico de las Cruces, localizamos el N. rupicola (foto 1 ) y la Romulea bulbocodium.

Desde alli y, sabiendo que el camino era largo, fuimos hacia nuestro primer lugar de descanso, Fuencaliente, en la Sierra Morena de Ciudad Real.

Íbamos cansados y un poco mohínos por el escaso botín, pero al pasar por las lagunas de Ruidera, ya atardecido, vimos un espectáculo de documental de la 2, una zancuda contra el sol poniente, y éste enrojeciendo toda la laguna. Eso bastó para animarnos en el camino a Fuencaliente, famoso por su balneario y sus pinturas rupestres.

SEGUNDA JORNADA

2
Ya bien desayunados y descansados, en el mismo término municipal, en Sierra Morena, en las Vaquerizuelas, vimos el N.triandrus ssp. pallidulus, el  N. bulbocodium y el híbrido de ambos,el N.x rozeirae. (foto 2) . Punto a nuestro favor.

En el mismo paraje, y siguiendo el arroyo de las Ollas, justo al llegar a su nacimiento, en lo alto de una cascada y entre las rocas, apareció el maravilloso endemismo que buscabamos: N. muñozii-garmendiae (foto 3).Como diría nuestro amigo Jose Ramón : ” essspec-ta-cular.”

3
Marchamos hacia el monasterio de Santa María de la Cabeza  (foto A) y, después de un par de vueltas por sus alrededores, comprobamos que estaban ya marchitos los narcisos que íbamos a ver, excepto el N. jonquilla, ya localizado el año pasado. Allí mismo comimos, con vistas a Sierra Morena, un comedor panorámico.

Partimos hacia el siguiente destino, Riofrío, en plena sierra de Cazorla, cerca del Parador Nacional.Según íbamos bordeando la sierra, el aire alrededor se puso amarillento, debido a la puesta del sol en el horizonte y todo alrededor parecía dorado, el aire, los olivares y la montaña.Con esta imagen llegamos a un apartamento en Riofrío. Buena cena y a dormir.

A


TERCERA JORNADA

B

Amaneció el día con un grado bajo cero, pero los paisajes de olivares nos calentaron. Subimos hacia el Parque Nacional de Cazorla (foto B) y en el paraje de Fuente de Acero, entre pinares de P. nigra, se nos acercó un  zorro con su espléndido jopo, que, dando vueltas alrededor, parecía reclamar el tributo por visitarle: en cuanto le dimos unos pedazos de pan, nos ganamos su confianza.

4


Allí mismo localizamos el N. hedreanthus (foto 4) y bajando hacia el arroyo Guadalentín, el N. longispathus (foto 5), que justo estaba empezando la floración.



Después de comer, dimos un paseo por un barranco cercano al nacimiento del Guadalquivir, la Cerrada de Utrero y vimos la Scilla reverchonii. Nos quedaba un largo camino por delante y partimos hacia Ronda, no sin antes parar enfrente del pueblo de Cazorla para despedirnos de él.
Llegamos ya bien anochecido a Ronda y, aunque cansados enseguida vimos que era una ciudad preciosa .  Mañana sera otro día, pensamos: hoy toca descansar en el céntrico Hostal Virgen del Rocío, regentado por un andaluz de Zaramaga.

5

CUARTA JORNADA.

6
Saliendo temprano, nos acercamos a la sierra de las Nieves, y allí, entre corzos y roquedos calizos, localizamos rápidamente el N. assoanus y el  N. bujei  (foto 6) y en en lo alto de la sierra, un viejo pinsapar; un paisaje único en toda la Península.

7
A la tarde, fuimos, tras un viaje por caminos de cabras, a los Llanos de Líbar, un valle precioso con un fondo amplio y totalmente llano. Después de comer debajo de una colosal encina (foto C), recorrimos todo el valle con un paisaje de praderas verdes, arroyuelos serpenteantes, manadas de caballos, cortijos y vetustas encinas. Allí localizamos el N. cerrolazae (foto 7), Iris planifolia y Viscum cruciatum, con bayas rojas.Bajamos de nuevo hacia Ronda y descansamos.


C



QUINTA JORNADA

D
Hoy, para relajarnos, sobre todo del esfuerzo de los viajes, damos un paseo mañanero por Ronda (foto D), y quedamos impactados por la belleza de la ciudad y su paisajes al amanecer.
8
Partimos y, ya pensando en el sur de Portugal, paramos en Montecorto, Málaga, donde cerca del pueblo, localizamos el N. papyraceus (foto 8),  con sus vistosas y olorosas flores blancas .También visitamos al N. cerrolazae, en su localidad clásica, la Barlia robertiana,y la escasa Triguera osbeckii.
Seguimos viaje y ,ya en Huelva, al lado de la desembocadura del rio Piedras y después de muchos paseos, vemos el N.x wickertii (foto 9), con sus “padres” N. papyraceus y  N. gaditanus.
9
Como íbamos un poco apurados de tiempo, aceleramos hacia Portugal, pero ya anocheciendo, nos detenemos en Albufeira, subimos hasta el castillo árabe de Paderne y, bajando hacia el arroyo que lo circunvala, debajo de un puente romano y en un momento mágico (foto E), vemos el notable endemismo del Algarve N. wilkommii (foto 10), al que tuvimos que fotografiar con flash ya que se nos hizo de noche. Un día fructífero en el que éste último narciso parecía decirnos: “Bem-vindo a Portugal”.



10

E


F
SEXTA JORNADA

11
Ya en el cabo de San Vicente (foto F), el día salió fresco, brumoso y con un poco de viento, pero con vistas maravillosas desde el córner SW de la Península. Además vimos el N. obesus (foto 11) y la Cerinthe gymnandra.

Subiendo hacia el norte y, para desengrasar de narcisos, en Aljezur, cerca de la playa, vimos la  Orchis italica, la  verdadera Ophrys tenthredinifera , la  Scilla monophylla y el eléctrico color azul de la Lithodora lusitanica.

G
Al llegar a  la península de Troia, atravesamos la desembocadura del Sado, en un ferry (fotos G y  H) con el sol entre brumas, pero todavía, y  ya anocheciendo, subimos a la sierra de la Arrábida, donde vimos la Gennaria diphylla. La tripulación estaba a punto de amotinarse y nos retiramos por babor. Llegamos agotados al camping donde descansamos esa noche.




H
SEPTIMA JORNADA

La mañana salió fresca, pero nada más desayunar, salimos hacia Ferreira do Zezere y justo al lado de
12
su cementerio, y sin confundirnos, vimos el N. confusus (foto 12), el más grande del viaje, y un poco más adelante el N. triandrus ssp. lusitanicus (foto 13).
13
Ya en Carregar do Sal y al lado de la carretera, vemos el los N. scaberulus, N x carringtonii y el N. triandrus ssp. triandrus, con su intenso olor. (foto I)
Anocheciendo, atravesamos el Miño y llegamos a Ribadavia, donde aprovechamos para reponer fuerzas con pulpo, anguilas y ribeiro. Todo muy rico.
A descansar en la casa familiar de Antonio, en Veronza Mayor, pueblo granítico y precioso de la Galicia profunda.(foto J)




J

I
OCTAVA JORNADA

14
K
Esa misma mañana, ya localizamos en Prexegueiro, al lado del rio Cerves el N. cyclamineus (foto 14),  único por su forma estilizada. Volvemos a verlo en A Franqueira, destacado hito del camino compostelano, donde también es digno de verse su  precioso templo medieval y su clásicos hórreos, todo en su personal granito.
La tarde la dedicamos al “turisteo”, dando un tranquilo paseo por Ribadavia, (foto K) con su castillo,y su antigua judería, donde Pello volvió a saludar a una anciana que regentaba una pastelería de dulces sefardíes y que veinte años atrás conoció en otro viaje. (foto L).
L

NOVENA JORNADA

15
Ya nos levantamos con Vitoria en nuestro ánimo, pero aún paramos en A Gudiña, y al lado de la estación vimos el  N. asturiensis ssp. asturiensis (foto 15) , que todavía conservaba la escarcha de la mañana y, en Pradorramisquedo, Viana do Bolo, el  N. bulbocodium. Paramos a comer en Sanabria y, como de costumbre , en Pancorbo, para ir aclimatándonos. De noche, también como es habitual, en Vitoria y cada uno a su casa.






Posdata

Este viaje, aparte de pasármelo estupendamente, me ha servido para comprobar varias cosas:
que los narcisos son preciosos y diversos; que los paisajes de España y Portugal son espectaculares; que Antonio es un estupendo anfitrión, y no lo digo solo por el orujo y el ribeiro; que Brian es un gran y paciente conductor y que Pello es un maestro organizando este tipo de viajes (4000 km) .

Los detalles técnicos, en el Herbario.

Un saludo para todos

Juan Pedro Solís

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

Archivo

Buscar

Cargando...

Gu