2015/11/04

VISITA AL PARQUE ECOLÓGICO DE PLAIAUNDI

VISITA AL PARQUE ECOLÓGICO DE PLAIAUNDI




El sábado 17 de octubre un grupo de 11 personas, convocadas por Brian Webster,  nos reunimos a las 8 de la mañana en el aparcamiento del IAN y nos dirigimos al Parque Ecológico de Plaiaundi, en la bahía de Txingudi,con ganas de ver aves, de aprender y de respirar brisa marina.

Llegamos un poco antes de la hora prevista y a las 10 nos reunimos con Alberto Luengo, uno de los técnicos del parque que nos acompañó durante la visita. Alberto no explico la importancia del estuario de Txingudi, donde confluyen el río Bidasoa y el mar Cantábrico, formando un conjunto de zonas húmedas (islas, marismas, playas, lagunas, bancos de arena, etc.) de alto valor ambiental. También nos informó de las numerosas transformaciones que han sufrido estos espacios debido la actuación humana, y que en la época más reciente han dado lugar al relleno con materiales de construcción de carreteras y trazados ferroviarios haciendo desaparecer gran parte de los estuarios costeros.

Afortunadamente en Txingudi ha tenido lugar un proceso de recuperación y en la actualidad el humedal cuenta con varias figuras de protección tales como: Zona de Especial Conservación (ZEC), Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) de la Red Natura  2000,  Zona  Húmeda de Importancia Internacional (convenio RAMSAR), lo cual no impide que la gestión de este espacio siga
teniendo problemas debido a la presión de una zona muy poblada que se hizo evidente durante la visita por la aparición de aviones  procedentes del  cercano aeropuerto de Hondarribia o el paso, por las vías peatonales, de “vehículos autorizados” con destinoa las instalaciones deportiva que se encuentran en el centro del parque.

Convenientemente informados sobre la historia de la zona y su situación actual comenzamos el recorrido por Plaiaundi. Ya en la primera parada apareció el Martín Pescador cuya presencia se repitió en varios momentos y concretamente en uno especial en el que un grupo de nosotros tuvo la suerte de ver y casi tocar a una pareja que hacía piruetas “delante de sus  narices”. Además del martín fueron abundantes las especies que vimos tales como: cerceta común, ánade friso, zampullín común, focha, gallineta, cormorán, garza, garceta, espátula, gaviota sombría, gavión, etc. Y sobre todo limícolas, agachadizas, vuelvepiedras, archibebe común, archibebe claro, agujas,…

Después del recorrido y con las cámaras y la retina llena de imágenes de aves y paisajes de la bahía llegó la hora del café y en diez minutos estábamos degustando infusiones y bollería en el centro de Irún, que efectivamente está muy muy cerca del parque.

Nos faltaba visitar el Centro de Interpretación y  durante el recorrido, desde uno de los miradores vimos un martinete, añadiendo una especie más a nuestra lista. Nos despedimos de Alberto y le agradecimos su atención y disposición para introducirnos en todos los aspectos del parque.

Comimos en la zona de picnic que hay delante del centro de interpretación con una temperatura muy agradable, casi tanto como la compañía y el buen ambiente y a continuación, siguiendo las indicaciones de Alberto, nos dirigimos a la Isla de los Pájaros en Hendaya.

En esta ocasión la Isla de los Pájaros no hizo honor a su nombre y cambiamos las aves ausentes por un agradable paseoque terminó en una terraza con vistas a la playa.

Solo nos faltaba la foto de grupo y el regreso a Vitoria, algo más cansados que a la ida pero contentos con el bonito día que habíamos compartido.



Texto: Teresa Ruipérez
Fotos: Carolina de Larrosa

DIA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI

DÍA DE LAS AVES, CON EL PICO MEDIANO EN EL BOSQUE DE IZKI






Si las cuentas no fallan, ya son más de una veintena los años en que, ininterrumpidamente, el Instituto Alavés de la Naturaleza organiza una actividad divulgativa durante el primer fin de semana de octubre, en el marco del Día de las Aves, una iniciativa de alcance mundial promovida por BirdLife International. Echando la vista atrás, hemos impartido charlas, montado puestos informativos, programado cursillos y guiado excursiones a lugares de interés ornitológico. Siempre desde la cortedad de medios y la modestia que caracteriza nuestros planteamientos, suplidas ambas con entusiasmo, dedicación y camaradería.

Pues bien, el pasado 3 de octubre nos reunimos 17 personas con el afán confesable de visitar la morada de una de las aves más emblemáticas de la fauna alavesa, el pico mediano Dendrocoposmedius (o como proponen las taxonomías más vanguardistas, Leiopicusmedius). No hay hipérbole en la valoración: la población de esta especie en Álava es, casi con seguridad, una de las más densas de la Península Ibérica. Y su principal santuario es Izki, ese milagro boscoso sobre arenas, salvado de la roturación secular que laminó el resto de los robledales de llanura ibéricos. El marojo, el tocorno, el rebollo, el almez, el Quercuspyrenaica –cien nombres para un mismo árbol- es el ladrillo sobre el que se construye el edificio de este bosque, que no por extenso ha dejado de ser explotado desde tiempos remotos, para la extracción de leñas y el pastoreo del ganado. Las huellas de tales aprovechamientos son visibles hoy en las vastas superficies con estructuras inmaduras, pies juveniles, coetáneos, creciendo en alta densidad y escasos robles de porte verdaderamente admirable.

Afortunadamente, en Izki también quedan parches de bosque que nos trasladan a un hábitat menos intervenido, con árboles de edades variadas que incluyen ejemplares gruesos, copas que se expanden una vez ganados los estratos superiores donde la luz deja de ser limitante, madera muerta y diversidad de nichos. Aquí se encuentra el óptimo del pico mediano, descrito como tal en los estudios desarrollados en estos años en el marco del proyecto LIFE+ Pro-Izki. Y aquí le buscamos durante nuestra visita, atentos a los movimientos de las avecillas en el dosel. Fuera de la época de reproducción, los pájaros forestales tienden a formar bandas multiespecíficas, con las que recorren el bosque a la búsqueda de recursos alimenticios, que no se distribuyen homogéneamente. Los pícidos acompañan en ocasiones a estas agrupaciones de intereses, que se manifiestan más por sus voces que por sus fugaces apariciones entre el claroscuro de ramas y hojas, allá en lo alto. La observación de aves forestales requiere paciencia, oído y cervicales en buena forma.

El pico mediano es un fanático explorador de las superficies rugosas de los robles, y no en vano se le considera un especialista de las forestas de Quercus caducifolios o marcescentes. Su pico es menos potente que el de otros pájaros carpinteros, y prefiere capturar insectos y arácnidos cortecícolas antes que extraer larvas de coleópteros atrincheradas en el interior de sus fortalezas de roble.  En Rumanía, tierra de extensas y profundas selvas, el pico mediano es conocido por el apelativo de “doctor del bosque”.

Izki alberga todas las especies de pícidos ibéricos –con la salvedad del pirenaico dorsiblanco-, rasgo del que no pueden presumir muchos otros parques naturales. En Urturi, al final de nuestro paseo por el interior de Izki, los árboles ceden paso a los cultivos. El límite es brusco, y a medida que nos alejamos de él se comprende mejor porqué Félix Rodríguez de la Fuente llamó “prisioneros del bosque” a los pájaros carpinteros y al resto de especies que dependen enteramente de los hábitats forestales. Imagino a los picos medianos atisbando un horizonte de espacios abiertos desde la última línea de árboles, y regresando presurosos hacia el mundo boscoso que los refugia.

Texto y foto: José María Fernández García
2015/10/06

Tercera salida a Laguardia

3º Salida a Laguardia



Cerrando el ciclo de salidas para dar a conocer el patrimonio histórico, cultural y natural de la comarca de la Rioja Alavesa, en ésta tercera nos encaminamos hacia la vecina Navarra para visitar la Peña de Lapoblación, también conocida como León dormido por el perfil de esta cumbre que divisada desde Logroño recuerda a un león recostado. En este monte, donde los elementos florísticos mediterráneos y atlánticos se abrazan, pudimos realizar una ascensión suave y agradable bajo el dominio del hayedo con un sotobosque de boj, el fiel ayudante del montañero. 

Ya en la cabeza del león (cima de 1.200 m), éste siguió dormitando y nos dejó disfrutar de unas fabulosas vistas con una panorámica de 360º. Gran suerte la nuestra, ya que a pesar de ser común la formación de nieblas en esta peña, el día despejado nos permitió divisar claramente el paisaje y comprender así mejor la importancia estratégica de este enclave a lo largo de la historia. 




De este punto se encargó con esmero nuestro guía por esta comarca, Ander, explicándonos la importancia de las fortalezas en esta y otras cumbres cercanas para dividir a las tropas enemigas del reino de Navarra, así como otras anécdotas, como la del tesón (o cabezonería) del brigadier Montoya por defender esta fortaleza, último carlista que se rindió en la tercera guerra Carlista tres días después de su conclusión












Tras despedirnos de esta peña por su vertiente más mediterránea, nos dirigimos hacia el dolmen de Los Llanos, el más antiguo de la Rioja Alavesa, y donde Ander también nos puso al tanto de la importancia de este panteón y los materiales encontrados en él para poder interpretar el origen de los primeros pobladores que hicieron uso de este monumento megalítico.








Pero no sólo de naturaleza y cultura se puede vivir, y ya pasado el mediodía fuimos recibidos por María en la bodega familiar Viña Lamioga, donde nos explicó el modo de elaboración de sus vinos, y por supuesto pudimos catarlos agudizando tanto el oído, olfato y gusto. En un rincón acogedor de esta bodega acompañamos nuestra comida con estos vinos: un original blanco de fuerte olor y sabor a almendras amargas, y unos tintos afrutados de intensos colores. Así, pudimos disfrutar de una salida multisensorial, y como siempre con excelente compañía.


Texto: Mónica Ladrón de Guevara
Fotos: Juan Carlos Palacios



2015/07/13

Salida "Mariposas y mitología"




La salida “mariposera y mitológica” de este año transcurrió de manera muy satisfactoria. Para empezar los dioses de antaño cumplieron: Helio, el dios sol, acudió puntual con los corceles del carro bien alimentados e hidratados, mientras que Eolo, después de despacharse a gusto la víspera, decidió tomarse el día libre y quién sabe si no lo dedicó, también, a la entomología.

Así que con estas premisas los siete entusiastas participantes  no tardaron en desenfundar las mangas entomológicas y ponerse manos a la obra.  En seguida, cayó una incauta Maniolajurtina  que nos sirvió para introducirnos en la anatomía primero y en la sistemática después.

Y a partir de ese instante Brian y Loli se dedicaron a repartir mangazos a diestro y siniestro, Javi se responsabilizó de que no se extraviara la única “placa de Petri” que teníamos para observar al detalle cada ocelo y cada marca que nos ayudara a clasificar al ejemplar. Belén y Edurne se encargaban de las guías y de registrar las especies. Por último, Carolina, la más letrada del grupo pero no por ello menos científica del grupo, se encargó de declamarnos la historia de cómo las engreídas piérides acabaron convertidas en urracas blanquinegras (colores que comparten con las mariposas del género Pieris).


Al final, fueron una veintena de especies representantes de las familias principales (faltaron a la cita los papiliónidos). Cabe destacar la gran cantidad de ejemplares de la bella y elegante ninfa de los arroyos (Limenitisreducta).

A eso de la una del mediodía, nos percatamos de que, si bien ellas seguían revoloteando por doquier como si tal cosa, nuestra especie no es  tan termófila, y emprendimos la vuelta hasta la taberna donde celebramos la jornada con una merecida caña.








Especies observadas

Familia Hesperiidae (hespéridos)
Thymelicus lineola
Thymelicus sylvestris
Ochlodes sylvanus

Fam. Lycaenidae (Liciénidos)
Cupido argiades
Laeosopis roboris
Lampides boeticus
Polyommatus icarus
Satyrium ilicis
Satyrium w-album

Fam. Nymphalidae  

SubFam. Nymphalinae (ninfálidos)
Argynnis paphia
Brenthis Daphne
Limenitis camilla
Melitaea athalia

Subfam.  Satyrinae(satíridos)
Coenonympha arcania
Maniola jurtina
Melanargia galathea
Pararge aegeria

Fam. Pieridae (piéridos)
Colias croceus
Gonepteryx rhamni
Pieris brassicae

Pieris rapae

Texto de Raúl Martínez, fotos de Loli Cordero
2015/05/24

Sepúlveda, las Hoces del río Duratón y las alondras

Sepúlveda, las Hoces del río Duratón y las alondras




Era mediados de abril, tiempo de lilas y hojas verdes recién salidas y enfilamos hacia Sepúlveda, en tierras de Segovia, para visitar las Hoces del río Duratón y  seguir el rastro a la alondra Ricotí que canta en las parameras de esa zona y se ha hecho ya por allí un prestigio casi operístico. Nos llevaban a pasar un largo fin de semana, de casi tres días, Begoña Nogueiras, que conocía ya esas tierras muy bien, y Brian, que lo organizó con ella.  Para muchos de nosotros todo fue una gran sorpresa ya que no sabíamos muy bien ni por donde caía Sepúlveda ni lo hermosa que era.  Algo comentaron de que había mucho románico pero realmente había de todo y mucho.







Cuando avistamos la vieja e histórica villa vimos que estaba encaramada en una colina sobre la vega de dos ríos, el Duratón y el Caslilla, cubiertos por las hojas de los numerosos árboles. Anochecía y nuestro hostal Mirador del Caslilla , en lo más histórico y peatonal del pueblo, elevado y estratégico, fue enseguida un dulce hogar. Nos hicieron unas cenas y unos desayunos, caseros y sabrosísimos, inolvidables. Antes de cenar dimos un paseo hasta la parte más alta donde  una imponente iglesia románica coronaba el pueblo. En la plaza mayor había restos de un castillo y el pueblo, muy tranquilo, invitaba a futuras exploraciones. Sin coches, lleno de hornos de pan, donde hacen unas tortas de anís riquísimas, galletas caseras y el pan de cada día, el pueblo resulta amable desde el primer momento, en cuanto se aparca el coche y se abandona para callejear a pie.





Nos despertó con la primera luz el canto de la curruca capirotada  que nada más abrir la ventana del baño allí estaba, como con micrófono. Salimos a explorar los alrededores mientras nos preparaban el desayuno, y los pájaros eran la música de la mañana, todos como con altavoces.  Luego nos fuimos en los coches a  buscar el Duratón y sus famosas Hoces, grandes meandros, hacia la ermita de San Frutos, patrón de los pajareros, a unos cuantos kilómetros del pueblo, muy cerca. Los meandros de río impresionaban y nos habían indicado que por aquellos paramos andaba la alondra Ricotí. Llegados al lugar indicado, dimos un buen paseo lleno de alondras que cantaban en el aire, de cortejo. Y en algún momento, algunos escucharon a la Ricotí. Misión cumplida, pero aún faltaba lo mejor. Misión cumplida, pero aún faltaba lo mejor.




Apareció la ermita como un sueño en mitad de soledades cubiertas de vegetación, rocas  y los meandros del río. Parecía mentira que íbamos a poder llegar allí por un camino, como así fue.  La primavera estaba en todo su esplendor impoluto, y las Hoces con el río ensanchado por una presa, azul, grandioso.  Las primeras imágenes nos dejaron sin aliento.


Paraíso de fotógrafos, sin duda,  no tardó en llegar un cargamento de gente, como nosotros pero muchos más y más escandalosos. Llegamos todos a la ermita entre foto y foto, y por los riscos cercanos nos sobrevolaban los buitres y nos daban sombra a la hora del calor y el mediodía. Es un enclave majestuoso y la ermita, abierta y acogedora, nos retuvo mucho tiempo. Allí está enterrado también S. Frutos, en su propio cementerio.  Pudimos desde sus terrenos observar el apareamiento de los alimoches al otro lado del río, sobre los farallones, y descubrir perejil  silvestre en el abandonado jardín.  Todos hacíamos planes para regresar a semejante lugar. La lista de aves crecía y crecía, y allí sí que todo el campo era orégano, tomillo, mejorana y flores de primavera, agua y cielo muy poblado de nubes y pájaros, y  también de alegría. Aprendimos pronto de las alondras, nuestras maestras al comenzar el día en los páramos.


Por la tarde fuimos las lagunas de Cantalejo y a ver un pueblo precioso con castillo imponente en la plaza, Turégano. También visitamos su iglesia románica y regresamos a Sepúlveda para ver ponerse el sol incendiando las piedras nobles y  vetustas. Paseando por el pueblo fuimos descubriendo sus muchos rincones e iglesias así como  la belleza de una planta omnipresente que crece en sus muros y que nos sorprendió nada más llegar. Allí la llaman Zapatitos de la virgen y resultó ser Sarcocapnos enneaphylla. Estaba en flor sobre paredes  y fuentes de piedra y nos acompañó en todas nuestras exploraciones. Es un ejemplo de supervivencia y adaptación al medio ya que es capaz de vivir en lugares sin casi sustrato introduciendo sus diminutas raíces en las grietas de las piedras.



Nuestro último día, tras despertarnos de nuevo con los pájaros cantores, no pudo ser más espectacular. Primero fuimos a visitar en la vieja cárcel el centro de interpretación del Parque natural del Duratón, al lado de nuestro hostal, muy entretenido y didáctico. Luego Begoña nos llevó a dar uno de los paseos más hermosos  y espectaculares posibles  partiendo desde el mismo pueblo,andando desde la puerta del Hostal: La senda de los dos ríos. Es una paseo que recorre el pueblo actual, el medieval , el romano  y el castro original, prehistórico;  transcurre  por molinos, puentes medievales  y modernos; tiene románico, naturaleza impactante por farallones altísimos donde han hecho pasarelas de madera y desde donde se ven los chopos más altos que uno imaginar pueda y también el bosque de ribera  a orillas del Duratón. Acaba en el extremo opuesto del pueblo llegando por un castro, seguramente el origen de Sepúlveda. La entrada en el pueblo tras el recorrido es como una ciudad jardín, y se descubren recovecos y rincones aún no paseados.  Fueron más de dos horas impactantes, relajadas, en las que de tanto mirar dolían los ojos, y que apelaba a todos los sentidos, sin excepción, una especie de paraíso terrenal. Al regresar, nunca me había parecido Sepúlveda más bella y la miraba con un respeto casi reverencial por tantas e imponentes sorpresas. Callejear por su laderas es toda una experiencia., sin duda.

Fuimos a comer al pueblo de Duratón, hoy pequeñísimo pero muy importante en la época romana y medieval. Su iglesia románica es la perla de la zona y extendimos nuestras vituallas en el pórtico entre elegantes y lujosos capiteles como en un hotel de cinco estrellas . El jardín circundante era un cementerio visigodo, por lo visto, y en la torre anidaban las cigüeñas.  Otro lugar mágico donde hicimos muchas risas,  rodeados de pájaros, que algunos hasta sabían imitar y llamar. Así nos despedimos rumbo a casa con Sepúlveda ya para siempre en el corazón y el deseo.

Gracias Begoña Nogueiras por llevarnos a un  lugar así y enseñarnos todos su secretos, y gracias Brian, por organizarlo con ella y darnos estas sorpresas que superan  la imaginación.  Volvimos felices como alondras. Recordarlo hace soñar.

Textos y fotos de Carolina Larrosa


NARCISOS DEL SUR Y OESTE PENINSULAR

NARCISOS DEL SUR Y OESTE PENINSULAR
(del 7 al 15 de Marzo de 2015)


Estimados amigos del IAN, disculpad la tardanza en relatar la salida extraordinaria del Herbario Digital en busca del narciso perdido, pero todo llega.

PRIMERA JORNADA

Un año más, cuatro socios del IAN, Brian, nuestro presidente,  Antonio González, Pello en la organización, y yo mismo,  relator y logista, nos lanzamos a la aventura de  recorrer media Península para localizar y fotografiar narcisos y otras plantas lejanas.

Partimos  el 7 de Marzo, a las 4 de la madrugada, y tras una pequeña parada para reponer fuerzas a base de torrijas, llegamos de amanecida a Collado Hermoso, en Segovia, con una mañana helada y, después de un paseo por los alrededores,  comprobamos que el campo seguía todavía dormido, y la floración de los narcisos no había  llegado, como era de suponer en esta zona.

Todo seguido, nos plantamos en Peguerinos, bonito pueblo de Ávila. Subiendo un arroyo y por un precioso pinar de  P. sylvestris, no encotramos el N. asturiensis, pero si el tempranero  Crocus carpetanus , además de amables excursionistas.

Un poco desengañados, marchamos hacia Navamorcuende, ya en Toledo ,y comimos en el Piélago. Solecito y vistas preciosas al valle del Tiétar.  Despues de colarnos por una pista forestal prohibida,
1
con la excusa preparada,  ascendimos al Pico de las Cruces, localizamos el N. rupicola (foto 1 ) y la Romulea bulbocodium.

Desde alli y, sabiendo que el camino era largo, fuimos hacia nuestro primer lugar de descanso, Fuencaliente, en la Sierra Morena de Ciudad Real.

Íbamos cansados y un poco mohínos por el escaso botín, pero al pasar por las lagunas de Ruidera, ya atardecido, vimos un espectáculo de documental de la 2, una zancuda contra el sol poniente, y éste enrojeciendo toda la laguna. Eso bastó para animarnos en el camino a Fuencaliente, famoso por su balneario y sus pinturas rupestres.

SEGUNDA JORNADA

2
Ya bien desayunados y descansados, en el mismo término municipal, en Sierra Morena, en las Vaquerizuelas, vimos el N.triandrus ssp. pallidulus, el  N. bulbocodium y el híbrido de ambos,el N.x rozeirae. (foto 2) . Punto a nuestro favor.

En el mismo paraje, y siguiendo el arroyo de las Ollas, justo al llegar a su nacimiento, en lo alto de una cascada y entre las rocas, apareció el maravilloso endemismo que buscabamos: N. muñozii-garmendiae (foto 3).Como diría nuestro amigo Jose Ramón : ” essspec-ta-cular.”

3
Marchamos hacia el monasterio de Santa María de la Cabeza  (foto A) y, después de un par de vueltas por sus alrededores, comprobamos que estaban ya marchitos los narcisos que íbamos a ver, excepto el N. jonquilla, ya localizado el año pasado. Allí mismo comimos, con vistas a Sierra Morena, un comedor panorámico.

Partimos hacia el siguiente destino, Riofrío, en plena sierra de Cazorla, cerca del Parador Nacional.Según íbamos bordeando la sierra, el aire alrededor se puso amarillento, debido a la puesta del sol en el horizonte y todo alrededor parecía dorado, el aire, los olivares y la montaña.Con esta imagen llegamos a un apartamento en Riofrío. Buena cena y a dormir.

A


TERCERA JORNADA

B

Amaneció el día con un grado bajo cero, pero los paisajes de olivares nos calentaron. Subimos hacia el Parque Nacional de Cazorla (foto B) y en el paraje de Fuente de Acero, entre pinares de P. nigra, se nos acercó un  zorro con su espléndido jopo, que, dando vueltas alrededor, parecía reclamar el tributo por visitarle: en cuanto le dimos unos pedazos de pan, nos ganamos su confianza.

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Allí mismo localizamos el N. hedreanthus (foto 4) y bajando hacia el arroyo Guadalentín, el N. longispathus (foto 5), que justo estaba empezando la floración.



Después de comer, dimos un paseo por un barranco cercano al nacimiento del Guadalquivir, la Cerrada de Utrero y vimos la Scilla reverchonii. Nos quedaba un largo camino por delante y partimos hacia Ronda, no sin antes parar enfrente del pueblo de Cazorla para despedirnos de él.
Llegamos ya bien anochecido a Ronda y, aunque cansados enseguida vimos que era una ciudad preciosa .  Mañana sera otro día, pensamos: hoy toca descansar en el céntrico Hostal Virgen del Rocío, regentado por un andaluz de Zaramaga.

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CUARTA JORNADA.

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Saliendo temprano, nos acercamos a la sierra de las Nieves, y allí, entre corzos y roquedos calizos, localizamos rápidamente el N. assoanus y el  N. bujei  (foto 6) y en en lo alto de la sierra, un viejo pinsapar; un paisaje único en toda la Península.

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A la tarde, fuimos, tras un viaje por caminos de cabras, a los Llanos de Líbar, un valle precioso con un fondo amplio y totalmente llano. Después de comer debajo de una colosal encina (foto C), recorrimos todo el valle con un paisaje de praderas verdes, arroyuelos serpenteantes, manadas de caballos, cortijos y vetustas encinas. Allí localizamos el N. cerrolazae (foto 7), Iris planifolia y Viscum cruciatum, con bayas rojas.Bajamos de nuevo hacia Ronda y descansamos.


C



QUINTA JORNADA

D
Hoy, para relajarnos, sobre todo del esfuerzo de los viajes, damos un paseo mañanero por Ronda (foto D), y quedamos impactados por la belleza de la ciudad y su paisajes al amanecer.
8
Partimos y, ya pensando en el sur de Portugal, paramos en Montecorto, Málaga, donde cerca del pueblo, localizamos el N. papyraceus (foto 8),  con sus vistosas y olorosas flores blancas .También visitamos al N. cerrolazae, en su localidad clásica, la Barlia robertiana,y la escasa Triguera osbeckii.
Seguimos viaje y ,ya en Huelva, al lado de la desembocadura del rio Piedras y después de muchos paseos, vemos el N.x wickertii (foto 9), con sus “padres” N. papyraceus y  N. gaditanus.
9
Como íbamos un poco apurados de tiempo, aceleramos hacia Portugal, pero ya anocheciendo, nos detenemos en Albufeira, subimos hasta el castillo árabe de Paderne y, bajando hacia el arroyo que lo circunvala, debajo de un puente romano y en un momento mágico (foto E), vemos el notable endemismo del Algarve N. wilkommii (foto 10), al que tuvimos que fotografiar con flash ya que se nos hizo de noche. Un día fructífero en el que éste último narciso parecía decirnos: “Bem-vindo a Portugal”.



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E


F
SEXTA JORNADA

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Ya en el cabo de San Vicente (foto F), el día salió fresco, brumoso y con un poco de viento, pero con vistas maravillosas desde el córner SW de la Península. Además vimos el N. obesus (foto 11) y la Cerinthe gymnandra.

Subiendo hacia el norte y, para desengrasar de narcisos, en Aljezur, cerca de la playa, vimos la  Orchis italica, la  verdadera Ophrys tenthredinifera , la  Scilla monophylla y el eléctrico color azul de la Lithodora lusitanica.

G
Al llegar a  la península de Troia, atravesamos la desembocadura del Sado, en un ferry (fotos G y  H) con el sol entre brumas, pero todavía, y  ya anocheciendo, subimos a la sierra de la Arrábida, donde vimos la Gennaria diphylla. La tripulación estaba a punto de amotinarse y nos retiramos por babor. Llegamos agotados al camping donde descansamos esa noche.




H
SEPTIMA JORNADA

La mañana salió fresca, pero nada más desayunar, salimos hacia Ferreira do Zezere y justo al lado de
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su cementerio, y sin confundirnos, vimos el N. confusus (foto 12), el más grande del viaje, y un poco más adelante el N. triandrus ssp. lusitanicus (foto 13).
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Ya en Carregar do Sal y al lado de la carretera, vemos el los N. scaberulus, N x carringtonii y el N. triandrus ssp. triandrus, con su intenso olor. (foto I)
Anocheciendo, atravesamos el Miño y llegamos a Ribadavia, donde aprovechamos para reponer fuerzas con pulpo, anguilas y ribeiro. Todo muy rico.
A descansar en la casa familiar de Antonio, en Veronza Mayor, pueblo granítico y precioso de la Galicia profunda.(foto J)




J

I
OCTAVA JORNADA

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K
Esa misma mañana, ya localizamos en Prexegueiro, al lado del rio Cerves el N. cyclamineus (foto 14),  único por su forma estilizada. Volvemos a verlo en A Franqueira, destacado hito del camino compostelano, donde también es digno de verse su  precioso templo medieval y su clásicos hórreos, todo en su personal granito.
La tarde la dedicamos al “turisteo”, dando un tranquilo paseo por Ribadavia, (foto K) con su castillo,y su antigua judería, donde Pello volvió a saludar a una anciana que regentaba una pastelería de dulces sefardíes y que veinte años atrás conoció en otro viaje. (foto L).
L

NOVENA JORNADA

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Ya nos levantamos con Vitoria en nuestro ánimo, pero aún paramos en A Gudiña, y al lado de la estación vimos el  N. asturiensis ssp. asturiensis (foto 15) , que todavía conservaba la escarcha de la mañana y, en Pradorramisquedo, Viana do Bolo, el  N. bulbocodium. Paramos a comer en Sanabria y, como de costumbre , en Pancorbo, para ir aclimatándonos. De noche, también como es habitual, en Vitoria y cada uno a su casa.






Posdata

Este viaje, aparte de pasármelo estupendamente, me ha servido para comprobar varias cosas:
que los narcisos son preciosos y diversos; que los paisajes de España y Portugal son espectaculares; que Antonio es un estupendo anfitrión, y no lo digo solo por el orujo y el ribeiro; que Brian es un gran y paciente conductor y que Pello es un maestro organizando este tipo de viajes (4000 km) .

Los detalles técnicos, en el Herbario.

Un saludo para todos

Juan Pedro Solís

2015/03/05

Salida para conocer las poblaciones de rana ágil del Alto Nervión



El día 21 de febrero tuvo lugar la salida para conocer las poblaciones de rana ágil (Rana dalmatina)
del Alto Nervión. 16 personas acudieron desde Gasteiz y 9 desde Amurrio y Orduña. El día salió cubierto y húmedo y la lluvia nos acompañó durante toda la mañana, sintiéndonos como los anfibios, rodeados de agua y empapados. El lugar de encuentro fue el pueblo de Uzkiano, municipio de Urkabustaiz, y desde allí salimos andando para, en un recorrido circular, visitas varias charcas donde se reproduce la especie. En primer lugar visitamos la charca de Bigandi, pequeño humedal que alberga una importante población reproductora de rana ágil, donde hemos llegado a contra más de 1.000 puestas. Pudimos observar las puestas de la especie, características porque ensartan las masas de huevos en la vegetación acuática.

Explicamos la actuación realizada por la Diputación Foral de Álava consistente en el cierre del perímetro de la charca con objeto de evitar un pisoteo excesivo del ganado. Junto a la charca de Bigandi visitamos los encharcamientos artificiales ubicados en el pinar adyacente, propiedad del Ayuntamiento de Orduña, donde también se ha realizado la excavación de algunas charcas por parte de la Diputación Foral de Bizkaia para diversificar los puntos de reproducción de la especie.
Desde allí nos encaminamos hacia la charca de Zanpazu donde explicamos la actuación de excavación y cierre de la misma que se llevó a cabo hace unos años. Tras este recorrido volvimos a los coches y bajamos el puerto de La Barrerilla para, tras un merecido refrigerio y tomarnos algo caliente para templar el cuerpo, fuimos a la finca de Larrinzar. En este terreno propiedad del Ayuntamiento de Orduña se realizó, hace cuatro años, una actuación de  apertura de nuevas charcas para crear una zona de reproducción nueva para la especie. El éxito ha sido relevante, ya que se ha pasado de una treintena de puestas a casi 600 en cuatro años.

Comprobamos la forma en que la rana ágil ensarta sus puestas en la vegetación acuática, y el diferente grado de  desarrollo de las puestas, con algunas con los embriones cercanos al nacimiento de los renacuajos. Finalmente nos acercamos a las piscinas municipales de Orduña, donde comprobamos como la especie es capaz de usar un hábitat poco adecuado como la piscina para reproducirse.

Pudimos capturar algunos adultos y explicamos las características principales de la especie, así como las principales diferencias morfológicas entre machos y hembras. Tuvimos la suerte de encontrar una pareja de ranas en amplexo. Entre la hojarasca también encontramos un individuo de tritón jaspeado
(Triturus marmoratus) hembra  y otro también hembra de tritón palmeado (Lissotriton helveticus) y pudimos comprobar las diferencias entre las dos especies. Aquí pusimos punto final a la excursión, pasada por agua pero muy amena.




Photos y textos: Xabier Iturrate

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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