2011/12/29

FRACKING EN ALAVA: HURTO A LA TRANSPARENCIA


La Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) es un procedimiento instaurado por la Ley para evitar y/o prevenir el impacto ambiental de numerosas actuaciones en el medio ambiente. Implica la presentación de los datos del proyecto, de un estudio de afecciones ambientales, de la exposición pública de ambos documentos y la posibilidad de que organismos, asociaciones y particulares argumenten defectos, carencias o aspectos indebidamente estudiados.

Finalmente se produce la resolución de la administración ambiental correspondiente, que conlleva además la repuesta a las alegaciones formuladas. Con sus defectos y la permeabilidad a las presiones del promotor de la obra, que es quien encarga y presenta el informe, y la, en ocasiones, discrecionalidad del órgano resolutorio, sirve para informar a la sociedad civil, favorecer la transparencia en la actuación de las Administraciones y detectar (y a veces remediar) impactos no incluidos en el estudio.

Estos días, el IAN se ha visto sorprendido por el anuncio de la instalación de dos torres de perforación en Subijana de Álava, de forma inminente. En este caso nuestra primera y única referencia han sido los medios de comunicación y una vez ya aprobado. ¿Qué es lo que ha ocurrido?

En este proyecto de fracking (extracción -en este caso de gas- que se ve facilitada por la fractura hidráulica, es decir por la introducción en el subsuelo de agua) se ha producido una excepción poco frecuente que hace saltar todas las alarmas en cuanto a transparencia y participación pública. Tras una consulta previa con instituciones (la Diputación de Álava constituye una llamativa excepción), entes y asociaciones, el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MMARM) decidió no someterlo al procedimiento EIA.

Aunque se trata sólo de pozos de prueba, no se debe perder de vista las dimensiones de la “prueba”. El BOE cita algunos elementos: captación de agua del acuífero de Subijana (no se dice cuánta), posible construcción de una tubería de 2.200 metros para trasladar el agua hasta los pozos, creación de balsas para los lodos de perforación, instalación de quemado de gas en las torres, generadores de gran potencia… No es pues un sondeo cualquiera. ¿Ha habido acaso antes en Álava sondeos a más de 5 kilómetros de profundidad?

No se citan todos los productos que se añadirán al agua de inyección. ¿Cuáles son? A nivel internacional se reconoce que buen número de los productos utilizados se consideran tóxicos para los humanos.

Por último hay impactos reconocidos:
- un impacto temporal sobre el paisaje;
- una reducción del acuífero de Subijana;
- alteración en la calidad del aire;
- “Existirá un incremento en el riesgo de contaminación de suelos y de aguas subterráneas por filtración accidental”;
- no se conoce la composición final de los lodos;

- éstos “se inertizarán (...) para ser trasladados a un vertedero autorizado” con lo que se admite que puedan no ser inertes.

Aunque la decisión de no someter a evaluación estos dos pozos es del MMARM, no se puede eximir de responsabilidad al promotor SHESA (empresa pública vasca) y al propio Gobierno Vasco, que si bien anuncia el máximo respeto ambiental, bien podría haberse empleado más a fondo para asegurar la transparencia. Sorprende más aún el desarrollo de este tipo de proyectos de exploración: en septiembre de este mismo año el MMARM ha otorgado nuevos permisos.

Viendo el desarrollo del fracking en otros países hay cuatro motivos principales de preocupación, todos relacionados directamente con la salud: el secretismo sobre los productos químicos a usar, el consumo de ingentes cantidades de agua, el riesgo de contaminación de las aguas subterráneas y el riesgo que acarrea la gestión del agua contaminada que vuelve a la superficie sin contar los motivos adicionales relacionados con pozos concretos. En estas circunstancias privar de la debida EIA a esta actuación solo se puede entender como un miedo a la transparencia y a la participación.


Texto: Jaime Ortiz de Urbina
Fotos: Leire Diaz de Gereñu eta Iratxe Covela

Artículo publicado en el Correo del  28-10-2011 con ligeros cambios.

2011/12/20

Cacyreus marshalli, Butler 1898

Cacyreus marshalli Butler 1898, sobre Pelargonium peltatum
Vitoria-Gasteiz, 20 de noviembre de 2011.
(foto: ©José Sebastián Estévez)
Hoy es 20 de noviembre y las temperaturas excesivamente benignas que estamos teniendo durante las últimas semanas, hacen posible que aún mis jardineras estén floridas de geranios. El follaje de estos luce verde y sano, lo que me alegra enormemente. Lo normal a estas alturas, es que ya se encuentren marchitos por el frío y las heladas de Vitoria, pero apenas ha helado en lo que llevamos de mes. Esta circunstancia, preocupante por una parte por lo que significa, me ha dado la oportunidad de ver y disfrutar aún de una mariposa muy particular. Concretamente de un pequeño licénido, originario de África Austral y que aún revolotea por mis tiestos.

 A priori, podría parecer inverosímil, que una mariposa africana pudiera resistir nuestro clima a estas alturas del año, pero estamos teniendo un último tercio de año excesivamente cálido en Vitoria. Además, la especie “ha venido para quedarse”.

Entre los especialistas ya no hay ninguna discusión en considerar a Cacyreus marshalli como especie de nuestra fauna. Yo mismo la vengo observando desde el año 2006. Y año tras año, cada vez es más abundante en nuestras balconadas y jardineras urbanas.

La especie se detectó en la península Ibérica por primera vez a finales de los ochenta y desde entonces se ha citado en muchas localidades. Cada año va ampliando su distribución, y aunque está ligada a especies de los géneros Geranium y Pelargonium ornamentales, o lo que es lo mismo, a nuestros pueblos y ciudades, el salto a la naturaleza es cuestión de tiempo. Sobre todo, teniendo en cuenta que aún no tiene enemigos naturales como en su lugar de origen, donde la frenan parasitoides y hongos. Por si esto fuera poco, nuestra amiga tiene de cinco a seis generaciones anuales, lo que nos puede dar una idea de las muchas posibilidades que tiene para sobrevivir. Es decir, el adulto pone el huevo en los geranios, las larvas se internan en los tallos y capítulos florales de la planta para alimentarse y desarrollarse, salen de ellos para crisálidar y posteriormente emerge el imago para volver a empezar el ciclo. “Así hasta seis veces”. Por lo tanto no es extraño observarla desde principios de primavera hasta noviembre ininterrumpidamente.

Es considerada una plaga por los jardineros. Por internet
Tallos de Pelargonium zonale con orificios de
salida ocasionados por larvas de Cacyreus marshalli
(foto: © José Sebastián Estévez)
podéis encontrar miles de artículos sobre su mala fama si queréis saber más sobre sus “malas artes”.


Los machos y las hembras son iguales. Anverso de color marrón oscuro sin marcas excepto un punto negro orlado de blanco en las alas posteriores, junto a la 
base de la cola. Con fimbrias ajedrezadas en los bordes exteriores de las alas. Reverso pardo claro con un intrincado dibujo de franjas oscuras y claras que la mimetizan con el entorno cuando está posada. Envergadura alar de 20 a 28 mm.



La especie pasa nuestros inviernos introducida en los tallos 
 
de la planta huésped en forma de larva o enterrada en el suelo en forma de crisálida, esperando que las temperaturas sean favorables para emerger. De esta forma se perpetúa año tras año en nuestras macetas.


Así que ya lo sabéis, si veis revoloteando y/o posándose a una  pequeña mariposa parda sobre vuestros geranios, se tratará casi seguro de Cacyreus marshalli.


Texto y fotos: José Sebastián Estévez.

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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