2011/01/13

La otra biodiversidad

En este pasado año 2010, año internacional de la biodiversidad, hemos oído hablar mucho de la importancia de la conservación de las diferentes especies animales y vegetales que se encuentran en nuestros ecosistemas y en el mejor de los casos también de la diversidad de éstos, de paisajes naturales, de bosques,… Las administraciones y entidades conservacionistas han centrado en este nivel su esfuerzo de cara a proteger la biodiversidad. Pero hay otro nivel que con frecuencia resulta olvidado: el nivel agrario, las variedades de cultivo y las razas ganaderas. Y teniendo en cuenta los datos de la superficie agrícola o el censo de la cabaña ganadera de nuestro territorio, está claro que es un tema que no podemos obviar.

En estas líneas me quiero referir a la diversidad genética dentro de las especies y en concreto a la agrobiodiversidad vegetal. El ser humano, hombres y mujeres agricultores, han protagonizado desde hace 10.000 años el mayor proyecto de innovación jamás realizado. Durante decenas de generaciones sin seguir ningún guión escrito, sin dejar instrucciones, de manera intuitiva pero sorprendentemente coordinada han logrado obtener los cultivos capaces de alimentar a las gentes del planeta. Por ejemplo, ellos han logrado obtener a partir de la hierba llamada teosinte imponentes plantas de maíz, de diferentes colores y formas, hasta más de 75.000 variedades que se pueden utilizar para 3.500 usos diferentes. De otra pequeña hierba obtuvieron el trigo, de la papa silvestre nos han llegado decenas de variedades de patatas,…

Esta riqueza de variedades es un seguro para algo que, no olvidemos, sigue siendo esencial e imprescindible para la vida del ser humano: la alimentación. Así, gracias a esta diversidad los alaveses podemos cultivar alubias que no se hielan porque maduran antes como la pinta alavesa, o los gipuzkoanos consiguen que se sequen sus alubias, gracias a que la tolosana trepa sobre los palos y se escapa de la humedad del suelo. Gracias a las lechugas oscuras alavesas podemos comer algo de lechuga en invierno y gracias al trigo caspino (Aragón 03) los celiacos pueden comer pan sin problemas,… En la India muchos agricultores cultivan 10 o más variedades de arroz, que gracias a su diferente momento de maduración les permiten distribuir el trabajo de cosecha del arroz durante más meses. Los tomates de Perú que resisten al hongo Fusarium han permitido crear variedades de tomate cultivables en zonas donde este hongo es común. En Etiopía, el abandono de variedades adaptadas en la sequía tuvo mucho que ver con la hambruna de la década de los 80.

Pero la conservación de esta agrobiodiversidad está muy relacionada también con la conservación de los ecosistemas. El trigo rojo de Sabando es un campeón frente a las hierbas adventicias. Debido a su tamaño, en seguida les supera en altura y ahoga, de manera que se prescinde del herbicida. Las codornices, aguilucho cenizo y otras aves que hacen sus puestas en los campos de cereal son algunas de las especies que más han sufrido la homogeneización de los cultivos. Atrás quedó el escalonamiento en la cosecha de cereales, y la presencia de trigos de variedades tardías aún sin cosechar a mediados de agosto. Solo los pollos más precoces de los precoces pueden escapar.

Pero además en torno a estas variedades hay tradiciones, fiestas, platos típicos, y en definitiva, una cultura arraigada que estamos olvidando. La fiesta más antigua de Euskal Herria, la del pan del Barte, está ligada a un cereal diferente, y el plato local “habetas de Sangüesa” sólo se pueden preparar con esas habetas.

Recordar su importancia tiene especial importancia en estos momentos en los que la pérdida de agrobiodiversidad se produce de manera acelerada. En 1859 un manual de trigos reconocía en España 1.300 variedades, mientras que en 1986 la lista de variedades comerciales reconoce sólo a 147. En Grecia se han perdido en 40 años el 40% de trigos. En Indonesia se han perdido 1.500 variedades de arroz en 15 años y el 75% de la superficie de arroz procede de arroces derivados de una misma madre. El 75% de la patata cultivada en EEUU es de 4 variedades. Desde 1900 ha desaparecido el 75% de la diversidad genética de los cultivos según la FAO. Es un proceso a nivel mundial, impulsado por los mercados, por equivocados conceptos de ayuda al desarrollo, por las legislaciones, por el éxodo rural, por las grandes empresas de semillas,…

Pero es también un proceso reversible. Es reversible si las asociaciones en pro de biodiversidad agraria (las redes de semillas) facilitamos el acceso a estas variedades, si los agricultores y agricultoras las retoman buscando nuevas formas de diversificación agrícola, si los cocineros se implican en resaltar su valor culinario y si los consumidores somos capaces de valorarlas. En ello estamos algunos.



Texto y fotos: Jaime Ortiz de Urbina Duran
Socio del Instituto Alaves de la Naturaleza
Miembro de la Red de Semillas de Euskadi


PD: El Instituto Alavés de la Naturaleza firmó en 1997 un escrito de apoyo al proyecto de recuperación de la biodiversidad agrícola, iniciado por la Red de Semillas de Euskadi, lo que ayudó a conseguir sus primeros fondos para trabajar.

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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