2011/01/13

MILES DE PINZONES REALES EN BARAZAR

Muchos socios/as sabrán ya que miles de pinzones reales están invernando en Barazar. Es un acontecimiento excepcional tanto por el lugar como por el número de aves. Aún así, como Josean Gainzarain nos explica (Atlas de las aves invernantes en Álava [2002-2005], pag. 277): “No se ha recogido suficiente información [...] para estimar la cuantía de los efectivos de la especie, muy variables de un invierno a otro y que posiblemente puedan oscilar entre algunos cientos y unos pocos miles de ejemplares. No es descartable sin embargo que algún año con entrada excepcional de aves, la población pueda ser eventualmente mayor.”

Detalles prácticos: partiendo de Vitoria, aparcar el coche en el mismo puerto, detrás del restaurante que se halla a la derecha. Allí mismo sale una pista forestal de cemento que sube al monte hacia el este: al cabo de unos 500 metros cuando empieza a llanear, entre pastos, está el mejor punto de observación. Hacia el norte en un hoyo está un dormidero; el otro, al parecer de mayor tamaño, está hacia el sur. Horario: desde las 17:00 hasta el anochecer. Si no has ido todavía, ¡ahora es un buen momento!

La otra biodiversidad

En este pasado año 2010, año internacional de la biodiversidad, hemos oído hablar mucho de la importancia de la conservación de las diferentes especies animales y vegetales que se encuentran en nuestros ecosistemas y en el mejor de los casos también de la diversidad de éstos, de paisajes naturales, de bosques,… Las administraciones y entidades conservacionistas han centrado en este nivel su esfuerzo de cara a proteger la biodiversidad. Pero hay otro nivel que con frecuencia resulta olvidado: el nivel agrario, las variedades de cultivo y las razas ganaderas. Y teniendo en cuenta los datos de la superficie agrícola o el censo de la cabaña ganadera de nuestro territorio, está claro que es un tema que no podemos obviar.

En estas líneas me quiero referir a la diversidad genética dentro de las especies y en concreto a la agrobiodiversidad vegetal. El ser humano, hombres y mujeres agricultores, han protagonizado desde hace 10.000 años el mayor proyecto de innovación jamás realizado. Durante decenas de generaciones sin seguir ningún guión escrito, sin dejar instrucciones, de manera intuitiva pero sorprendentemente coordinada han logrado obtener los cultivos capaces de alimentar a las gentes del planeta. Por ejemplo, ellos han logrado obtener a partir de la hierba llamada teosinte imponentes plantas de maíz, de diferentes colores y formas, hasta más de 75.000 variedades que se pueden utilizar para 3.500 usos diferentes. De otra pequeña hierba obtuvieron el trigo, de la papa silvestre nos han llegado decenas de variedades de patatas,…

Esta riqueza de variedades es un seguro para algo que, no olvidemos, sigue siendo esencial e imprescindible para la vida del ser humano: la alimentación. Así, gracias a esta diversidad los alaveses podemos cultivar alubias que no se hielan porque maduran antes como la pinta alavesa, o los gipuzkoanos consiguen que se sequen sus alubias, gracias a que la tolosana trepa sobre los palos y se escapa de la humedad del suelo. Gracias a las lechugas oscuras alavesas podemos comer algo de lechuga en invierno y gracias al trigo caspino (Aragón 03) los celiacos pueden comer pan sin problemas,… En la India muchos agricultores cultivan 10 o más variedades de arroz, que gracias a su diferente momento de maduración les permiten distribuir el trabajo de cosecha del arroz durante más meses. Los tomates de Perú que resisten al hongo Fusarium han permitido crear variedades de tomate cultivables en zonas donde este hongo es común. En Etiopía, el abandono de variedades adaptadas en la sequía tuvo mucho que ver con la hambruna de la década de los 80.

Pero la conservación de esta agrobiodiversidad está muy relacionada también con la conservación de los ecosistemas. El trigo rojo de Sabando es un campeón frente a las hierbas adventicias. Debido a su tamaño, en seguida les supera en altura y ahoga, de manera que se prescinde del herbicida. Las codornices, aguilucho cenizo y otras aves que hacen sus puestas en los campos de cereal son algunas de las especies que más han sufrido la homogeneización de los cultivos. Atrás quedó el escalonamiento en la cosecha de cereales, y la presencia de trigos de variedades tardías aún sin cosechar a mediados de agosto. Solo los pollos más precoces de los precoces pueden escapar.

Pero además en torno a estas variedades hay tradiciones, fiestas, platos típicos, y en definitiva, una cultura arraigada que estamos olvidando. La fiesta más antigua de Euskal Herria, la del pan del Barte, está ligada a un cereal diferente, y el plato local “habetas de Sangüesa” sólo se pueden preparar con esas habetas.

Recordar su importancia tiene especial importancia en estos momentos en los que la pérdida de agrobiodiversidad se produce de manera acelerada. En 1859 un manual de trigos reconocía en España 1.300 variedades, mientras que en 1986 la lista de variedades comerciales reconoce sólo a 147. En Grecia se han perdido en 40 años el 40% de trigos. En Indonesia se han perdido 1.500 variedades de arroz en 15 años y el 75% de la superficie de arroz procede de arroces derivados de una misma madre. El 75% de la patata cultivada en EEUU es de 4 variedades. Desde 1900 ha desaparecido el 75% de la diversidad genética de los cultivos según la FAO. Es un proceso a nivel mundial, impulsado por los mercados, por equivocados conceptos de ayuda al desarrollo, por las legislaciones, por el éxodo rural, por las grandes empresas de semillas,…

Pero es también un proceso reversible. Es reversible si las asociaciones en pro de biodiversidad agraria (las redes de semillas) facilitamos el acceso a estas variedades, si los agricultores y agricultoras las retoman buscando nuevas formas de diversificación agrícola, si los cocineros se implican en resaltar su valor culinario y si los consumidores somos capaces de valorarlas. En ello estamos algunos.



Texto y fotos: Jaime Ortiz de Urbina Duran
Socio del Instituto Alaves de la Naturaleza
Miembro de la Red de Semillas de Euskadi


PD: El Instituto Alavés de la Naturaleza firmó en 1997 un escrito de apoyo al proyecto de recuperación de la biodiversidad agrícola, iniciado por la Red de Semillas de Euskadi, lo que ayudó a conseguir sus primeros fondos para trabajar.

PLANES HIDROLÓGICOS de la CAV: PROCESO DE PARTICIPACIÓN


El proceso de participación es una de la novedades impuestas por Europa a través de la Directiva Marco del Agua (DMA): si se quiere planificar o cambiar algo relativo al agua, uno de los pasos que forzosamente hay que dar es el de promocionar el debate entre los interesados/as. Esto ha conllevado un cambio sustancial en España: si antes las cofradías de regantes solían estar entre los principales consultados, hoy, en cambio, las asociaciones naturalistas como la nuestra tienen un lugar para expresar su opinión. Algunas reuniones pueden resultar excesivamente técnicas; otras son muy vivas gracias al intercambio de opiniones.

Se llevó a cabo un proceso de participación en el caso del proyectado pantano de Korrosparri, actualmente parado. Y el Gobierno Vasco ha puesto en marcha un proceso parecido de cara a los planes hidrológicos de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV).

Decimos ‘planes hidrológicos’ en plural, porque en realidad son tres. La DMA impone la planificación por cuencas. En ese sentido, nuestra comunidad autónoma se halla dividida en tres: las cuencas internas (las cuencas de los ríos que desembocan en el golfo de Vizcaya, cuando la totalidad del recorrido está dentro de la CAV; incluye una zona alavesa alrededor de Aramayona); las cuencas cantábricas (las cuencas de los ríos que desembocan en el golfo de Vizcaya, cuando parte del recorrido transcurre fuera de la CAV) y los ríos que están en la cuenca del Ebro (casi la totalidad de Álava).

Los procesos de elaboración de los tres planes son distintos, porque tienen distintos responsables: así, de las cuencas internas se responsabiliza el Gobierno Vasco, a través de su agencia de agua, URA; de las aguas de la vertiente atlántica que atraviesan más de una comunidad autónoma se encarga la Confederación Hidrográfica del Cantábrico y, finalmente, corresponde a la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) la planificación de la cuenca del Ebro.

Esa distribución de responsabilidad confiere un carácter especial al proceso de participación de la CAV: dependiendo del lugar del que estemos hablando, las opiniones de los participantes llegan de forma más o menos directa a los planificadores. En el caso de la cuenca del Ebro, precisamente en el caso que mayormente nos interesa a los alaveses/as, el Gobierno Vasco ha prometido hacer llegar esas opiniones a la CHE y ésta, al parecer, ha confirmado que las tomará en cuenta.


El proceso de participación durará varios meses: si dejamos a un lado la jornada de presentación y la de valoración final, son 22 las reuniones previstas, repartidas de la siguiente forma:

• Cinco talleres sectoriales: agua y energía, agricultura y ganadería, abastecimiento y saneamiento, agua e industria, medio hídrico y ecosistemas acuáticos

• Cinco talleres monográficos: caudales ecológicos, inundabilidad y usos del suelo, objetivos ambientales, gestión del agua en Álava y recuperación de costes

• Un taller por cada una de las vertientes hidrográficas de la CAV: cuencas internas, cuencas cantábricas y cuenca del Ebro

• Nueve talleres relacionados con la Agenda21 local: la posibilidad de examinar el asunto del agua desde la perspectiva de algunos de los ayuntamientos con la Agenda21 en marcha: se supone que Vitoria-Gasteiz será uno de ellos.


Se han celebrado ya la jornada de presentación y tres talleres más en el mes de diciembre; los demás se harán en el 2011.

La participación del IAN recae de momento en dos socios, pero acogeríamos muy gustosamente la ayuda de otros socios/as, aunque fuese para un solo taller. Intentaremos tomar parte en los talleres marcados en negrita arriba. Para mayor información pónganse en contacto con cualquiera de nosotros dos.



Texto: Nick Gardner y Jaime Ortíz de Urbina
Foto: Nick Gardner
Mapa: Agencia URA

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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