2010/11/03

DESTRUCCIÓN EN EL RÍO DE LAS CUEVAS DE HUETO ABAJO

A finales de octubre llegó a este pequeño río del municipio de Vitoria-Gasteiz una cuadrilla de operarios para “limpiar” el río. Es un pequeño cauce fluvial que se une al río Oca a la altura de Mártioda para verter luego sus aguas en el Zadorra a la altura de Trespuentes. Está marcado por una variación espectacular de su caudal: durante parte del año está casi seco, sólo algunas pozas lo evocan y, durante breves períodos, baja con fuerza y ruge como un potente río pirenaico.

Teóricamente iban a eliminar troncos cruzados y podar ramas que impidiesen fluir al agua en momentos de crecida. El objetivo: evitar inundaciones. Todo ello supervisado por el guarda de la zona y esporádicamente por el de la agencia del agua (URA). Eran enviados por Zona Rural del Ayuntamiento de Vitoria y el presupuesto a cargo del famoso Plan E de Zapatero.

Como las labores se realizaban cerca de casa, acudí varios días a observar el desarrollo de las mismas: el disgusto fue monumental. Además de las intervenciones en el cauce, justificadas en parte, aprovechaban para pelar largos tramos de ribera de todo tipo de árboles y arbustos. El tramo sobre el que operaban era el comprendido entre el puente de Hueto Abajo y el molino, precisamente uno de los tramos mejor conservados en cuanto a vegetación ribereña y donde todavía podía verse volar, de vez en cuando, al Martín pescador.

Ante los oídos sordos del guarda a mis objeciones y protestas, llamé a URA y al Ayuntamiento. En el primero de los casos, me manifestaron que el permiso estaba concedido para el Zayas y el río Oca y que ya habían tenido que llamarles la atención anteriormente porque pelaban demasiado las riberas. Sin embargo, los trabajos destructivos continuaron sin modificarse. En el segundo, empezó el peloteo: ni Medio Ambiente ni el CEA tienen competencia en los pueblos, de todo se encarga Zona Rural, que lo mismo arregla una farola que destroza un río. De todas formas, accedieron a hablar conmigo… al cabo de 7 días.

Los dos factores físicos fundamentales en los bosques ribereños, la sujeción de los ribazos y la proyección de sombra sobre el cauce han sido drásticamente alterados. En lo biológico, la pérdida de biodiversidad es evidente. La fragmentación del soto del río es cada vez más patente llegando a ser un canal en amplios tramos entre Mártioda y Hueto.

¿Qué ocurre en esos tramos alterados? Los ejemplos están a la vista de todos: los depósitos de fangos erosionados por las avenidas junto al efecto de la variación de iluminación del cauce hacen que, en aquellos puntos con humedad superficial, el cauce se colapse de espadañas y el efecto que se buscaba, en lugar de solucionarse, se agrava.

¿Y en qué beneficia esto a las inundaciones? ¿La vegetación ribereña es la causa de las inundaciones o es un elemento que nos beneficia ante los efectos nocivos de las mismas?

Hay que decir que en este tramo del río no hay inundaciones como tal, sino pequeños desbordamientos de cabecera de duración muy limitada. Las inundaciones suelen producirse curso abajo, cuando el río ocupa las llanuras de inundación, sobre todo en momentos de fuertes y persistentes precipitaciones frecuentemente acompañadas de deshielos rápidos en la sierra. Lo único que se logra es aumentar durante los primeros años la velocidad del agua, sus efectos dañinos erosionando las riberas y provocar que curso abajo el efecto destructor de las inundaciones sea mayor. Al cabo de unos pocos años la situación del río será peor y entonces se propondrá drenar el cauce con una pala.

Todo esto no es nuevo, sino bien conocido. ¿Por qué se hace? ¿Por qué, mientras se plantan sauces negros y saúcos en Salburúa para restaurar y exhibir un trabajo bien hecho por el CEA, en el otro extremo del municipio se destrozan las mismas especies? ¿Salburúa es un ejemplo o se utiliza como una distracción autocomplaciente en la conciencia medioambiental del municipio?

Sólo me lo puedo explicar desde un Ayuntamiento que discrimina entre Ciudad y Zona Rural y aplica criterios diferentes cuando no contrapuestos y un departamento de Zona Rural condicionado por los criterios de algunos ciudadanos rurales que no llegan a comprender la complejidad del paisaje que les rodea y por eso tienden a simplificarlo y dejarlo como un solar.

Texto y fotos: Pello Urrutia (biólogo, especialista en botánica)
2010/11/02

LA LECHUZA Y EL NATURALISTA

El día 16 de octubre tuvo lugar la actividad ‘La lechuza y el naturalista’. El objetivo era por un lado dar a conocer la estrecha relación que la une al naturalista y, por otro lado,saber un poco más sobre sus hábitos y los principales problemas a los que se enfrenta en
la actualidad.

La Lechuza común (Tyto alba) es una especie con una distribución muy amplia en el territorio. Sin embargo, no utiliza todos los hábitats por igual, ya que generalmente evita los ambientes forestales y también los de altitud elevada. Típicamente, se encuentra más ligada a zonas humanizadas, a áreas agrícolas, a campiñas, a pueblos e incluso ciudades. Por este motivo y por su costumbre de utilizar edificios para cobijarse y nidificar, la lechuza es un ave bien conocida a nivel popular.

En la actualidad, sin que pueda hablarse de especie amenazada, no es tan común como antaño. Escasea o ha desaparecido del interior de las ciudades y pueblos mayores, y en el ámbito netamente rural cuesta cada vez más detectar lugares ocupados por lechuzas.

Tradicionalmente las lechuzas se han instalado en edificios (iglesias, viviendas aisladas, casas abandonadas, graneros) que tuvieran acceso fácil a través de tejados, cubiertas o muros, y les proporcionaran tranquilidad para el reposo diurno y la cría. La renovación y restauración de muchos de estos edificios conlleva el cierre de huecos y aberturas, lo que imposibilita a las lechuzas seguir utilizándolos. De esta forma, las parejas tienen que buscar otro lugar donde vivir, donde posiblemente sean más vulnerables frente a predadores o frente al acoso humano.

La lechuza es uno de los mejores aliados del investigador que desea conocer la composición de la fauna de micromamíferos de una localidad. Es muy costoso estudiar este tipo de animales, pero la lechuza ejerce como involuntario ayudante en esta tarea, ya que regurgita los restos no digeribles de sus presas en forma de pequeñas bolas llamadas egagrópilas. Y éstas contienen cráneos y mandíbulas que pueden ser fácilmente identificados, de manera que la vía más rápida y eficaz para averiguar qué especies de ratones, topillos y musarañas viven en una localidad es buscar un posadero de lechuza, recoger sus egagrópilas y analizarlas.

La actividad comenzó por la mañana. El día amaneció gris, pero a pesar de ello un grupito de socios y socias del IAN se animaron y bicicleta en mano recorrimos variospueblos próximos a Vitoria, haciendo paradas en las iglesias para detectar habitantes no humanos. En primer lugar paramos en Yurre, donde pudimos observar que la iglesia estaba habitada al menos por el Cernícalo vulgar, del cual encontramos algunas egagrópilas. Una mujer del pueblo nos comentó que la lechuza también andaba por allí, aunque nosotros no encontramos ningún indicio en el exterior de la iglesia. Luego seguimos hasta Aranguiz, donde descubrimos una enorme iglesia con mucho encanto, con las paredes cubiertas de hiedra y multitud de recovecos para la fauna. Seguimosdirección Foronda y llegamos hasta la iglesia de Artaza de Foronda, donde encontramos un posadero de Lechuza y pudimos recoger varias egagrópilas; también observamos egagrópilas de Cernícalo vulgar. De esta manera pudimos comprobar las diferencias de tamaño, forma y tipo de contenido de cada egagrópila, lo que nos sirve para saber a que especie pertenece. Después de un merecido descanso volvimos a Vitoria, pedaleando mucho más rápido que a la ida debido a la lluvia que comenzaba a caer.

Por la tarde se realizó un taller para analizar las egagrópilas de la lechuza y aprendera identificar su contenido. En primer lugar se disgregaron en seco las egagrópila con ayuda de pinzas, separando las estructuras óseas de las presas consumidas. Posteriormente se seleccionaron los cráneos y mandíbulas de los micromamíferos, a través de los cuales pudimos ver las diferencias que existen, en especial en las piezas dentarias entre ratones, topillos y musarañas. Para ello se utilizaron lupasbinoculares y unas claves de determinación apropiadas. El contenido estaba compuesto principalmente de micromamíferos, pero también pudimos comprobar la presencia de aves depredadas.

Texto y fotos: Nerea Ruiz de Azua

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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