2010/06/25

Francia, el río Adour y el mar

Despedimos la primavera con una salida a las tierras francesas del Adour, cerca de Bayonne, y comenzamos la jornada en el Pays de Seignaux, en la ribera del río Adour, en plena campiña. Buscábamos los bosques de alisos inundados, que encontramos fácilmente partiendo del pueblecito de Saint-Barthélemy, donde identificamos muchas plantas de lugares húmedos. Anduvimos por las alisedas, donde también había robles y fresnos, y el nivel de las numerosas lagunas estaba altísimo; así pasamos la mañana en un ambiente húmedo, verde y muy atlántico manejando las claves continuamente y dando largos paseos exploratorios. Logramos que no se mojase el libro de las claves botánicas que podía haber acabado fácilmente en el agua con nosotros haciéndole compañía dada la inestabilidad de las pasarelas que encontramos.


A la hora de comer, en un prado más seco, empezaron las sorpresas. Allí había una florecita azul hermosísima, menuda y estrellada, rara, rara, porque nadie la había visto nunca. Resultó ser una Sisyrinchium angustifolium (ver foto) y abandonamos aquella zona muy satisfechos tras la identificación. Nos dirigimos al lago de Yrieu, acercándonos al mar.


Allí recorrimos el lago por un caminito boscoso de robles y alcornoques, además del laurel-cerezo, y encontramos una Rosacea que parecía que daba fresones pero era Duchesnea indica.
En seguida identificamos otra rareza, superviviente del cuaternario y endémica del Golfo de Vizcaya, Myrica gale, que se encontraba en el sotobosque. El paseo por suelo arenoso fue una delicia ya que además volaban las libélulas y había unos insectos azul turquesa que parecían joyas. De allí decidimos acercarnos al mar y a los arenales de un lugar llamado Ondres, lleno de inmensas dunas, que nos mantuvieron francamente atareados, ya que se encontraban plagadas de endemismos del Golfo de Vizcaya y que hicieron nuestras delicias. La primera fue el Thymus praecox subsp. britannicus, formando coloristas manchas en la arena y luego ya fue un no parar; encontramos unas clavelinas muy exóticas y perfumadas de color lila que resultaron ser Dianthus hyssopifolius subsp. gallicus. Todos nos volvimos a postrar ante la Silene uniflora thorei, otro endemismo, que junto a muchos más nos motivó a seguir trabajando hasta que la tarde empezó a declinar y hubo que pensar en el regreso.


Nos tomamos unas cañas mirando al mar en un chiringuito de Ondres antes de emprender el camino a casa, donde ya en tierras alavesas pudimos admirar una puesta de sol magnífica, y supimos que íbamos todos a caer rendidos tras cuatrocientos kilómetros de carretera, en la noche más corta que anunciaba ya el verano y que nos había ofrecido uno de sus días más largos.


Texto y fotos Carolina Larrosa
2010/06/10

Apatura ilia, Nueva especie de mariposa para Salburua.




Los pasados días 29 y 30 de Mayo, varios socios del I.A.N asistimos a un taller de introducción a la entomología, concretamente de lepidópteros, en el centro de interpretación Ataria del Parque de Salburua. Yo, particularmente, fuí con intención de saludar a mi amigo Ibón de Olano, del Museo de Ciencias Naturales de Álava, que era el especialista que impartía el curso. También tenía interés por saber que otras personas asistíamos a un evento de estas características.

Conversando sobre el trabajo que el investigador había realizado en Salburua en 2005, le indiqué que había capturado en su día un lepidóptero ninfálido que él no citaba. El Incluía, por indicios, la posible aparición de otras dos especies: Papilio machaonLinnaeus, 1758 [Papilionidae] (Esta por encontrarse la planta nutricia en Salburua) y Apatura iris Linnaeus, 1758 [Nynphalidae] (esta por haber sido vista por entomólogos en los parques de Vitoria). P. machaon ya se citó con posterioridad en el 2007; La segunda no ha sido citada hasta la fecha.

El caso, es que A. iris y A. ilia son dos especies muy parecidas, y de no poderlas observar con detenimiento cuando están posadas, con una buena foto macro o capturarlas, se hace muy difícil la determinación de visu. Podría ser que Ibón fuera influenciado por la identificación de sus colegas y porque A. iris es más abundante que A. ilia. O tal vez no. Tal vez la identificación de los entomólogos fuera correcta y simplemente no se imaginaba que A. ilia pudiera aparecer en el parque.

De todas formas, lo que si es cierto es que Apatura ilia(Denis & Schiffermuller 1775) se encuentra en el parque de Salburua. El ejemplar que capturé en julio de 2006 así lo confirma.

Esta sería la segunda localidad citada para Álava y la tercera para la CAPV. La especie está considerada como muy rara, principalmente por el hecho de que los imagos vuelan por encima de las copas de los árboles y son difíciles de observar. Salburua incrementa con esta el número de especies de lepidópteros.

Se trata de un Ninfálido de la subfamilia Apaturinae de tamaño grande entre 60 y 70 milímetros. Escamas de color pardo oscuro. Ocelos en las alas anteriores, y en los extremos posteriores internos de las alas posteriores, con una orla de color naranja. Banda transversal blanca y otras máculas blancas dispersas. El anverso de los machos tiene la particularidad de refractar la luz, concediéndoles un reflejo tornasolado de color azul-púrpura. Citada del sur y centro de Europa hasta Asia, en la Península Ibérica se encuentra en la zona norte de forma muy dispersa, siendo más abundante en los Pirineos, Cataluña y bastante dispersa en Asturias, Galicia y norte de Portugal. Tiene un vuelo rápido y poderoso y se le relaciona con bosques de ribera de entre 300 y 800 metros. Vuela de finales de junio a agosto, en una generación anual. Tienen afición por los líquidos: Savia, limos, excrementos e incluso el sudor de animales. Esta última característica es la que hace que baje de las copas y pueda ser observada.

Texto: José Sebastián Estévez

Imagen: Macho de Apatura ilia con su característico reflejo tornasolado.
2010/06/06

HERBARIO DIGITAL: 2ª salida

El último domingo de mayo, y como segunda salida de este año de las del calendario del Herbario digital, nos dirigimos a la sierra de Santo Domingo en Zaragoza; éramos siete exploradores y la perra Bruna. Llegamos al pueblo medieval de Longás, pueblo del color de la tierra y abrazado por tres ríos. Está situado en la cabecera de lo que los aragoneses llaman A Bal d’Orsella. Nos habíamos levantado a las seis de la mañana y contábamos con un magnífico fotógrafo, Juan Ramón, de Manzanos; un sabio tónico, Jesús Mendibil; una gacela artista, Arán; y tres naturalistas, buenos conocedores de los hábitats, Pello, Antonio y Jaime; más esta cronista de un día largo y magnífico.

El caminito de montaña subía y subía y estuvimos siete horas subiendo, mañana y tarde, sin desfallecer. Cerca del pueblo, los linos blancos y azules estaban preciosos y el amarillo generoso de la Scorzonera hispanica y de las diferentes genistas nos entretuvo un poco.



Una vez metidos en las profundidades de la sierra, el paisaje cambió y pudimos disfrutar de gran variedad de orquídeas y de Lathyrus, entre los que identificamos el Lathyrus pannonicus, de flor color marfil, el morado L. filiformis y el difícil L. niger sub. niger en los bosques y en sus claros.



El canto y el reclamo del pinzón nos acompañaron todo el camino, especialmente cuando llegamos a la parte alta, un pinar inmenso de pino silvestre, que ya nos acompañó el resto de la jornada.

Vimos una Pyrolacea rarísima, la Moneses uniflora, que Pello nos explicó que se da en abetales y en el Pirineo. La descubrió Jaime y, como sólo había una, fue una de las estrellas más fotografiadas de la mañana. Allí cerca, en el bosque, encontramos al hermoso Sello de Salomón (Polygonatum odoratum) con sus capullos blancos inconfundibles, que también sufrió nuestros disparos.

Llegamos a un claro que consideramos nuestro techo, desde el que se divisaban los Pirineos y el Valle del Roncal. Caímos de rodillas todos a una ante una bella Cistacea y además subpirenaica, el Helianthemum nummularium sub. pyrenaicum.

Bajar nos costó menos, ya por la tarde y en dos patadas, y al llegar a Vitoria a las diez de la noche, derrengados pero felices, dijo Pello que eso era un Día. Con mayúsculas, por supuesto. Habrá otros, ya que la siguiente cita será para explorar Las Landas francesas el fin de semana del 19 y 20 de junio.

Texto y fotos: Carolina Larrosa

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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