2009/05/27

CURSILLO DE IDENTIFICACIÓN DE CANTOS DE AVES

El domingo 24 de mayo la cita era a las ocho de la mañana en el lugar acostumbrado, el aparcamiento de la UNED. El plan, ir a Araia y subir a los 1446 m de la cima del Aratz, en la sierra de Altzania. El año pasado, con un objetivo similar, el mal tiempo nos impidió acercarnos a este monte, y pasamos el día del cursillo de cantos de aves resguardados en uno de los observatorios de Salburua. Este año, a pesar de las previsiones de lluvia, lo volvimos a intentar.

Y casi lo conseguimos, porque hasta el collado donde se sitúa la txabola de Azkosaroi (más conocida como la cabaña del Tuerto), a 1180 m, el tiempo fue muy bueno. Pero al llegar a este lugar la niebla y el fuerte viento nos hicieron desistir de intentar la cima. Así que, después de almorzar, bajamos a Araia antes de lo previsto, y tuvimos así tiempo de visitar el magnífico enclave de la cueva de La Leze.

Para no perder la costumbre, finalizamos la jornada con una agradable tertulia en un bar de Araia, a través de cuyas ventanas pudimos ver con alivio el torrencial aguacero que, por un año, esperó a que estuviéramos a cubierto para desatarse.

¿Y de pájaros qué? Pues bastante bien, al decir de los asistentes. Fallaron algunas especies muy llamativas como el trepador azul, así como las aves de preferencias más montanas como el bisbita alpino o la chova piquigualda, que nos esperaban cerca de la cima. Sin embargo, los participantes noveles pudieron escuchar a casi todas las especies más comunes, y memorizar los cantos de alguna de ellas. Los más veteranos pudieron confirmar sus habilidades en esto de la identificación de aves por sus cantos (para satisfacción suya y del profesor), y avanzar con reclamos poco conocidos y con especies más difíciles como el zorzal charlo.

También nos fijamos, por cierto, en el resto de seres vivos del recorrido, y así, en el camino de vuelta todos disfrutamos con un espectacular escarabajo cerambícido, probablemente un Morimus asper.

La subida al Aratz desde Araia, además de atravesar un entorno de gran belleza, permite observar y oír a las aves propias de los viejos quejigales del inicio de la ascensión, de los sombríos hayedos de la parte media, y de los pastos y roquedos montanos de las inmediaciones de la cumbre. Un itinerario que los participantes en esta actividad merecen conocer en condiciones, ¿será por fin en el 2010?


Texto: Josean Gainzarain
Fotos: Carolina Larrosa

Salida Flora Costera

Con sol radiante y brisa fresca soplando del mar comenzamos la jornada paseando por las dunas de la Playa de La Arena. Allí estrenamos el recorrido botánico observando las primeras plantas colonizadoras del arenal y admirando sus astutas estrategias para combatir las duras condiciones del entorno: fuertes rizomas para sujetarse a un sustrato tan inestable como la arena, hojas carnosas o recubiertas de ceras para retener el agua…

Atravesamos las dunas apreciando algunos de los principales factores que amenazan con degradarlas, como la presencia de varias especies de plantas invasoras, y llegamos a la marisma del Río Barbadún. Allí estudiamos un ecosistema diferente, marcado por las mareas, donde conocimos especies tan fascinantes como las del género Limonium ¡cuyas hojas poseen glándulas expulsoras de sal!

De golpe se levantó un fuerte viento y el cielo se tornó gris con las nubes entrantes del norte, pero la amenaza de lluvia no hizo flaquear a los valientes expedicionarios que, tras reponer fuerzas en el barrio de Pobeña, continuamos monte arriba hasta alcanzar el acantilado. Allí agotamos la última parte de la excursión, maravillándonos con las especies capaces de desarrollarse en un lugar casi carente de suelo y fuertemente azotado por el viento.

Texto y fotos Limonium y marisma: Beatriz Fernandez
Foto de grupo: Julia Knörr
2009/05/18

Por Tierras Andaluzas

Para cualquier amante de la naturaleza visitar el suroeste de la península ibérica es un privilegio para los sentidos. La luz de Andalucía, el aroma de sus campos, los sonidos del bosque mediterráneo, dejan en el visitante ávido de sensaciones, un recuerdo imborrable.

El pasado mes de Abril visité junto a mi familia el Parque Nacional de Doñana así como sus zonas más cercanas, Marismas del Odiel (Huelva) y la Reserva natural denominada La Cañada de los Pájaros, cercana al municipio de Puebla del Río (Sevilla).


Nos alojamos en la urbanización de Matalascañas (Huelva), modelo de urbanismo salvaje y ejemplo de lo que no debe volver a repetirse. Construida en los años setenta y ochenta, en pleno Parque Nacional de Doñana, mantiene en uno de sus extremos el Parque Dunar, recuerdo de la vegetación original, que en estas fechas, en plena floración demanda su espacio por derecho propio.


En el Parque Nacional de Doñana realicé dos rutas terrestres en vehículos todoterreno, así como diversos senderos a pie por el Centro de Visitantes El Acebuche, Arroyo de La Rocina y Palacio del Acebrón.


La primera ruta da comienzo en el Centro del Acebuche y recorre los principales ecosistemas que se dan en Doñana, como son la playa, el bosque y su matorral mediterráneo, las dunas móviles y La Marisma.

Toda una lección de naturaleza que da al Parque un valor ecológico único, difícil de olvidar.


La segunda ruta parte de la Aldea del Rocío visitando principalmente dos ecosistemas. El bosque y La Marisma. Atravesamos el denominado “Coto del Rey” con una población muy rica en rapaces, principalmente Milano Negro (Milvus migrans) y Aguililla calzada (Hieraaetus pennatus). Allí pudimos contemplar sus nidos, construidos sobre viejos alcornoques, vigilándonos atentos desde sus atalayas, sin saber muy bien quien observa a quien.


El número de especies que pude observar en lo que a avifauna se refiere es muy amplio, sirvan como ejemplo: Flamenco (Phoenicopterus roseus), Espátula común (Platalea leucorodia), Fumarel cariblanco (Chlidonias hybridus), Calamón (Porphyrio porphyrio), Cerceta carretona (Anas querquedula), Halcón peregrino (Falco peregrinus), Elanio común (Elanus caeruleus), Mochuelo (Athene noctua), Ganga ibérica (Pterocles alchata), Oropéndola (Oriolus oriolus), Alcaudón común (Lanius senator), Rabilargo (Cyanopica cyanus), Abejaruco (Merops apiaster), Carraca (Coracias garrulus), Vencejo pálido (Apus pallidus), Golondrina dáurica (Hirundo daurica)… entre otras muchas. Y como colofón de este recorrido, llegamos al Centro de Visitantes José Antonio Valverde. Aquí pude contemplar una de las colonias de aves más importantes de Doñana. Inmensas pajareras llenas de vida a rebosar que albergan la mayor colonia de cría de Europa Occidental de Morito común (Plegadis falcinellus); también comparten este espacio aéreo la Garcilla bueyera (Bubulcus ibis), el Martinete (Nycticorax nycticorax) y la Garcilla Cangrejera (Ardeola ralloides).


En la “planta baja”, zona de carrizal, numerosos nidos de Garceta Común (Egretta garzeta) y Garza Imperial (Ardea purpurea). Observé sus evoluciones y disputas que debido a la falta de espacio son frecuentes entre las especies nidificantes.


En las marismas del río Odiel visitamos una de las mayores colonias de cría de la Península Ibérica de Espátula común (Platalea leucorodia). Situada en la denominada “Isla de Enmedio” alberga habitualmente a una población reproductora de más de cuatrocientas parejas nidificantes.

Allí sobre vegetación de porte bajo permanecían inmóviles en sus nidos esperando la llegada del otro miembro de la pareja.

En las cercanías de este espectáculo natural se da otro acontecimiento. Un nido de Águila pescadora (Pandion haliaetus). Esta especie no nidificaba en la costa peninsular desde los años ochenta. Fruto de un proyecto de reintroducción iniciado en 2.004 con un macho procedente de Alemania y una hembra procedente de Escocia se ha conseguido que llegada la etapa adulta nidifiquen en lo que consideran su tierra natal. Esta especie tiene una acusada filopatria lo que dificulta aún más su establecimiento como reproductora.


En el momento de nuestra visita tenían un valioso huevo. Esperemos que el proceso de cría evolucione favorablemente y pueda culminar con éxito.


También visitamos “La Cañada de los Pájaros”, centro de educación ambiental donde se lleva a cabo un programa de reproducción en cautividad de la Focha moruna (Fulica cristata), donde pudimos contemplar numerosos ejemplares de esta especie. También la Cerceta pardilla (Marmaronetta angustirostris), Cigüeña negra (Ciconia nigra) y ejemplares tan difíciles de observar como son la Polluela pintoja (Porzana porzana) y el Guión de codornices (Crex crex).


Como despedida volvimos al Centro de Visitantes del Acebuche. A través de sus diferentes senderos y observatorios nos fuimos despidiendo de todos sus moradores que con sus cantos y acrobacias nos habían hecho disfrutar tanto de unos días inolvidables en un escenario único como es el Parque Nacional de Doñana.


Texto y Fotos: Juan Mari Lasa

2009/05/08

Herbario digital

La primera salida botánica para realizar un herbario digital transcurrió en Álava partiendo de Castillo de Fontecha por la mañana y rodeando el lago de Arreo por la tarde de un primer domingo de mayo soleado y florido. Capitaneados por Pello Urrutia enseguida nos vimos 12 personas armadas con las claves botánicas, cámaras y libretas estudiando en el carrascal de Fontecha nuestras primeras plantas de la jornada, identificando un arbusto raro, que estaba en flor, nada más llegar, que resultó ser el Agracejo, es decir Berberis vulgaris. Nos dividimos en varios grupos para trabajar a la vez con plantas distintas pero muy pronto nos encontramos todos juntos tumbados sobre un arenal cubierto de plantas anuales variadas como la diminuta Myosotis ramosissima globularis, la más pequeña de las Nomeolvides. La lupa nos fue de gran utilidad para admirar sus pelos uncinados (ganchudos) y, no digamos, al llegar a las orillas del río Ebro, donde había un encinar, estudiar los aquenios, los pequeños frutos que no se abren, de un ranúnculo (Ranunculus paludosus), planta muy rara.

Fue interesante aprender a distinguir la Genista scorpius del Ulex, la Otaka, por la forma del cáliz de sus flores así como admirar la Papaver argemone, una amapola pequeña y de pétalos muy separados, escasa.

La belleza de algunas Cistáceas en flor como la Tuberaria guttata, con sus motas marrones sobre flor amarilla nos hizo escogerla, así como la Jara de suelo calizo, Cistus albidus, con sus flores rosas. Pronto surgieron espectaculares orquídeas como la Cephalanthera longifolia, de un blanco puro y la rara Dactylorrhiza insularis, rara, que produjo gran emoción.

Otra planta sorprendente de las muchas que merecieron nuestra atención fue la Matthiola fructiculosa, que se da en la cuenca del Ebro. Cuando ya creíamos haber colmado el cupo de sorpresas apareció una Ranunculácea que hizo nuestras delicias, una flor muy rara y de una belleza imposible de ignorar, de color morado y aspecto aterciopelado: la Pulsatilla rubra hispánica. Había muchos ejemplares en un espacio pequeño. Cada planta seleccionada sufrió el acoso de muchos fotógrafos, creándose un ambiente de gran intensidad emocional.

Terminamos el paseo por la tarde rodeando el lago de Arreo, donde fotografiamos a la Thymelea ruizii como si se tratara de una estrella de cine, y agotamos nuestros últimos cartuchos por el momento identificando a la Carex flacca. Mientras tanto en el carrizo del lago cantaba el carricero tordal, proclamando con nosotros que era un gran día.

Texto y fotos: Carolina Larrosa
Fotomontaje: Antonio González
2009/05/04

COLOCACIÓN DE CAJAS NIDOS EN EL QUEJIGAL DE ARETXABALETA



En una nueva ocasión y siguiendo con la tradición que hace ya unos años comenzara Iñaki Zorrakin un nutrido grupo de alrededor de 60 personas nos juntamos el domingo día 15 de marzo para proceder a la colocación de cajas-nido en el quejigal próximo a la localidad de Aretxabaleta.

El día amaneció nublado y amenazaba lluvia, sin embargo durante la mañana no llovió y tampoco supuso el acobardamiento de los intrépidos participantes, que comenzaban a congregarse en la plaza junto al Centro Social del pueblo de Aretxabaleta. Una vez reunido el grupo y bajo la coordinación de Antonio González se repartieron las cajas nido que los propios participantes habían configurado durante el taller que tuvo lugar el día 20 de diciembre del año anterior, para que las llevaran hasta su lugar de colocación.

Un agradable paseo de aproximadamente una hora nos condujo a través de las núcleos de Aretxabaleta y Gardelegi, para posteriormente dejarlos atrás y tomar altura hacia bosques cercanos. La lluvia de los días anteriores dificultó en cierta medida la ascensión hasta las cercanías de las faldas del monte Olárizu ya que hubo que sortear el barro y el surco creado por el agua que se abrió camino pendiente abajo. Recorrido éste que los participantes concluyeron con habilidad liderados por una veterana en esta actividad, Miren, la hija más joven de Iñaki Zorrakin.

Una vez en el joven quejigal objeto de la colocación de las cajas-nido la socia del IAN Merche Larrea realizó una amena explicación ante la atenta mirada de niñas, niños y adultos. Exposición que trataba de justificar la colocación de cajas-nidos a falta de árboles viejos y muertos en el bosque, dar a conocer las especies de aves que más comúnmente las utilizarán (como carboneros y herrerillos) y unas breves nociones orientadas a la correcta colocación de las cajas (orientación de la entrada, distancia mínima entre ellas, etc.).

Tras la adquisición de estas directrices básicas el grupo se disperso por el quejigal dispuestos con el material necesario para colgar los nidales artificiales. Amenizaron esta tarea la comprobación de indicios de ocupación en el interior de cajas-nidos de pasadas ediciones, el hallazgo de un par de desplumaderos de rapaces y la posibilidad de observar especies de fauna como la ranita de San Antón (Hyla arborea) y numerosas aves, así como algunas plantas en flor: Adonis vernalis, Primula veris, Narcissus asturiensis, Pulmonaria longifolia y Hepatica nobilis.

Como colofón de la actividad el grupo se volvió a reunir en la zona inicial algo más abierta del bosque y se realizó el merecido almuerzo popular, gentileza de la Junta Administrativa de Aretxabaleta, para después regresar al punto de partida en Aretxabaleta.

De este modo un año más, en la que supone la actividad más concurrida de todas las organizadas por el IAN, un grupo de gente de todas las edades concienciado con la importancia de conservar la naturaleza ayudó a la cría de aves para que nunca dejen de poblar los bosques y campos que nos rodean.

Así pues sólo queda enviar un especial agradecimiento a la Junta Administrativa de Aretxabaleta y a la Asociación de Vecinos Ur-zaleak por su apoyo a esta causa y felicitar la labor realizada a todos y cada uno de los participantes.

Texto: Leire Díaz de Gereñu
Fotos: Antonio Gonzalez

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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