2009/04/13

TXINGUDI

El día 4 de abril de 2009, diez personas disfrutamos de una agradable jornada en el parque ecológico de PLAIAUNDI en la bahía de TXINGUDI entre HONDARRIBIA e IRUN. Este espacio de marismas, lagunas, prados e islas se encuentra a menos de hora y media de Vitoria-Gasteiz a donde llegamos en dos coches a las 10 de la mañana, tras citarnos en el parking del seminario. Allí nos esperaba Alberto, del Centro de interpretación de las marismas de Txingudi, con el que previamente Juanma había concertado una visita guiada. De Donosti vinieron Puy, Xabier y Eunate a los que nos alegramos de ver. En Txingudi-Ekoetxea (el centro de interpretación.Tfno 943 619 389) nos prestaron prismáticos al que lo necesitaba y salimos con Alberto a recorrer los caminos. Desde el mirador de San Lorenzo se ve Hondarribia a la izquierda con la torre de la iglesia y la pista de aterrizaje del aeropuerto, y a la derecha Hendaia, rodeando el estuario del Bidasoa, mientras que Irún queda detrás. Pudimos ver un colimbo desayunando cangrejos y una serreta, que no se inmutaban con el ruido de los aviones que se deslizaban por la pista. Mientras, Alberto nos hablaba más que de nombres, de costumbres y comportamientos, de comer grasas y caracoles para afrontar la migración y la reproducción, de nidícolas y nidífugos, de estímulos visuales y sonoros, de territorio y mareas, conceptos que íbamos atrapando a la vez que los cormoranes se secaban en la punta de una estaca. Alberto nos acompañó hasta las once y media. Desde los miradores vimos correr al archibebe, vimos a la garceta con sus pies amarillos brillantes y plumas al viento (¿sabéis que tiene una uña para acicalarse?) y al rascón con sus patas naranjas y blanca popa.

Elena aprendió unos cuantos nombres de pájaros. Un avefría descansaba en la orilla. Hacíamos un esfuerzo para descubrir a la agachadiza entre las pajas. Mientras cercetas, azulones, fochas y gallinetas iban y venían. Eunate ( 7 años) hacía figuras con un "artilugio" de Rubik, para despistar su dolor de tripa. Miguel, de Barañain, Pamplona, nos habló del lago de Barañain y nos invitó a ir a visitarlo real o virtualmente. Volvimos al centro para devolver los catalejos y pudimos apreciar unas preciosas fotos hechas por fotógrafos de Hondarribia de pájaros del parque (¡ qué bonitas! ¿eh, Brian?).Estaban dos chicos anillando. Pudimos apreciar de cerca un zorzal, diferenciar un mosquitero común(?) de uno musical, y hablar sobre anillamientos. Nos regalaron a cada uno una pequeña guía de aves de Txingudi. Al que le interese, los anillamientos se hacen todos los sábados por la mañana.

Luego, a comer, en unas mesas donde aparecieron diferentes tortillas de patatas, frutos secos, chocolate, queso...y té de frambuesa de Mª Eugenia. A la tarde disfrutamos de las persecuciones ¿nupciales? de los chorlitejos, desde un mirador, mientras fuera llovía, pero no importaba. Brian, hacía fotos y nos las enseñaba, mientras los demás movíamos la cabeza con aprobación. Nos despedimos del lugar, esperando volver. A media tarde Xabier nos llevó al Cabo de Higer, a pocos kilómetros, al lado del camping. Al cabo de un rato tomábamos un café en el bar del camping, mientras Norber nos contaba cosas sobre la fauna en la iglesia de Añua.. Unas vistas preciosas y un bonito faro. Desde allí , primero detrás del faro y luego ya dentro del camping, donde nos dejaron entrar, vimos gaviotas sombrías y patiamarillas, nos fijamos en el color de su plumaje, seguimos a los vuelvepiedras esquivando las olas y disfrutamos de dos cormoranes moñudos con el telescopio de Brian. Camino del coche Norber vió una abubilla y vimos un colirojo tizón. El día fue bueno, sólo llovió en algún momento mientras estábamos en un mirador, incluso el sol nos saludó. A la vuelta Juanma nos contó muchas cosas sobre pájaros que no sabíamos y llegamos a Vitoria pasadas las ocho. En resumen, disfrutamos de un día precioso, vimos muchos pájaros, algunos poco comunes, conocimos un sitio nuevo digno de volver e hicimos ganas de repetir, todo en buena compañía. ¿Se puede pedir más?

Texto: Fernando Balerdi
Fotos: Brian Webster

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