2009/04/30

VOLUNTARIO AMBIENTAL EN RIET VELL

El 20 de marzo pasado me fui a pasar diez días de voluntario ambiental a la reserva natural de Riet Vell, propiedad de la SEO, situada en un antiguo lecho del río, en el Parque natural del Delta del Ebro. Pasé unos días maravillosos, en plena naturaleza, aprendiendo y disfrutando muchísimo de las actividades y trabajos que allí realizamos rodeados de una gran biodiversidad.

La sensación de tranquilidad y de estar rodeados de naturaleza por todas partes era increíble. La reserva es una finca de unas 50 hectáreas, en la que la mayoría son arrozales que se cultivan por la empresa que tienen montada allí y de los que cosechan arroz ecológico. Además, frente al hogar de voluntarios hay una laguna de 7 hectáreas en la que hay una valiosísima avifauna: las especies estrellas son el abundantísimo Calamón, (Porphyrio porphyrio) y la Polla de agua (Gallinula chloropus); también se ven Cigüeñuelas (Himantopus himantopus), algunos Moritos (Plegadis falcinellus), Agachadizas (Gallinago gallinago), Ánades reales (Anas platyrynchos). Hay unos 150 Calamones censados, pero con los prismáticos se pueden contar fácilmente todos los días alrededor de 40. También vi un Rascón (Rallus aquaticus), una especie escasa en otros lugares, pero que en la reserva es frecuente; aunque es difícil de observar, un día conseguí ver a la Polluela pintoja (Porzana porzana); también vi una Aguja colinegra (Limosa limosa). Hay unas pocas fochas (Fulica atra). En cuanto a paseriformes y demás pajaritos pequeños: Golondrina común (Hirundo rustica) (de hecho hizo nido en el observatorio del que disponíamos encima de la laguna y por eso les dejábamos una ventana abierta) y otro dia vi al Escribano palustre (Emberiza schoeniclus) - ave del año 2009-.

Durante esos días realizamos muy diversas tareas, como la de plantar Lirios amarillos (Iris pseudacorus), con el objetivo de repoblar los bordes de los arrozales con esta planta autóctona. Una de las particularidades y ventajas que aporta es que tiene raíces que se entrelazan y que el cangrejo americano no consigue atravesar: así se impide su entrada al arrozal. Primero, pusimos las semillas en unos receptáculos que se hinchaban con el agua y luego, al formarse bulbo, se plantaban. Es una planta con unas flores amarillas preciosas.

Otro día limpiamos de maleza los bordes de las acequias de riego del arrozal. Retiramos unos retoños de Populus alba a los que les había entrado una larva que al crecer el retoño podía alcanzar a los Álamos adultos que hay al lado. Pusimos también entre todos 40 cajas nido en una alameda de ribera junto al Ebro, destinadas al Gorrión Molinero (Passer montanus) y otra de ellas para el Autillo (Otus scops).

Dos días tuvimos como tarea censo de aves por la laguna y también por un paraje cercano, de unas antiguas salinas, al lado de la llamada Laguna de la Tancada y la próxima laguna de la Encanyssada. Allí se congregaban montones de aves acuáticas: Flamencos ( Phoenicopterus ruber roseus), Garcetas comunes (Egretta garzetta), Gaviota Patiamarilla (Larus michahellis), limícolas, como los Archibebes comunes y claros, (Tringa totanus y Tringa nebularia), 370 Correlimos menudo (Calidris minuta), Chorlitejos patinegros y chicos (Charadrius Alexandrinus y Charadrius dubius), un Vuelvepiedras (Arenaria interpres), Aguilucho lagunero hembra (Circus Aeruginosus). Seguro que me dejo alguno...
Cada fin de semana, un día lo dedicábamos a una jornada para las familias: venía gente y sobre todo niños. Hicimos anillamiento de aves y un ornitólogo les enseñaba muy didácticamente todo acerca de los paseriformes. Nosotros, mientras, nos encargábamos de proporcionarles el uso de los telescopios de los que disponíamos para que disfrutaran en el observatorio. Además, nuestro coordinador de voluntariado, Ignasi Ripoll, les explicaba y contaba curiosidades de la fauna acuática: Cangrejos, Gambusias, Carpas... En fin, unos bonitos días para los niños y sus familias en los que gozaban de la fauna de este privilegiado lugar.

En el anillamiento cayeron varios Mosquiteros comunes y musicales (Phylloscopus collybita y Phylloscopus trochilus), Petirrojos (Erithacus rubecula), Gorriones molineros (Passer montanus), Escribano palustre (Emberiza schoeniclus), y también alguna sorpresa como una Polla de agua (Gallinula chloropus) y el siempre bellísimo Martín pescador (Alcedo atthis).

Por la tarde solíamos tener tiempo libre: algunas veces nos juntamos 4 ó 5 del grupo y aprovechamos para visitar el resto del Delta, como las lagunas Tancada y Encanyssada, antes mencionada, la desembocadura del Ebro, frente a la isla de Buda, la laguna de El Garxal, sin duda el lugar de más cantidad de acuáticas de todo el Delta, por lo menos donde más se veían, aunque bastante lejos. Durante estos paseos vimos Garzas reales (Ardea Cinerea), alguna tímida Garza imperial (Ardea purpurea), Gaviotas reidora y también de Audouin ( Larus ridibundus y Larus audouini), una abubilla (Upupa epops). En el recinto del hogar de voluntarios, teníamos cajas nido de Gorriones molineros y también de abubilla.

Ya terminando, ha sido una experiencia maravillosa, en la que he hecho unas bonitas amistades que espero seguir manteniendo, en la que he aprendido muchísimo y que algún día intentaré repetir allí y en más lugares. Es algo que recomiendo a todo el mundo. Me lo pasé genial.

Texto y fotos: José Javier Frías
2009/04/13

TXINGUDI

El día 4 de abril de 2009, diez personas disfrutamos de una agradable jornada en el parque ecológico de PLAIAUNDI en la bahía de TXINGUDI entre HONDARRIBIA e IRUN. Este espacio de marismas, lagunas, prados e islas se encuentra a menos de hora y media de Vitoria-Gasteiz a donde llegamos en dos coches a las 10 de la mañana, tras citarnos en el parking del seminario. Allí nos esperaba Alberto, del Centro de interpretación de las marismas de Txingudi, con el que previamente Juanma había concertado una visita guiada. De Donosti vinieron Puy, Xabier y Eunate a los que nos alegramos de ver. En Txingudi-Ekoetxea (el centro de interpretación.Tfno 943 619 389) nos prestaron prismáticos al que lo necesitaba y salimos con Alberto a recorrer los caminos. Desde el mirador de San Lorenzo se ve Hondarribia a la izquierda con la torre de la iglesia y la pista de aterrizaje del aeropuerto, y a la derecha Hendaia, rodeando el estuario del Bidasoa, mientras que Irún queda detrás. Pudimos ver un colimbo desayunando cangrejos y una serreta, que no se inmutaban con el ruido de los aviones que se deslizaban por la pista. Mientras, Alberto nos hablaba más que de nombres, de costumbres y comportamientos, de comer grasas y caracoles para afrontar la migración y la reproducción, de nidícolas y nidífugos, de estímulos visuales y sonoros, de territorio y mareas, conceptos que íbamos atrapando a la vez que los cormoranes se secaban en la punta de una estaca. Alberto nos acompañó hasta las once y media. Desde los miradores vimos correr al archibebe, vimos a la garceta con sus pies amarillos brillantes y plumas al viento (¿sabéis que tiene una uña para acicalarse?) y al rascón con sus patas naranjas y blanca popa.

Elena aprendió unos cuantos nombres de pájaros. Un avefría descansaba en la orilla. Hacíamos un esfuerzo para descubrir a la agachadiza entre las pajas. Mientras cercetas, azulones, fochas y gallinetas iban y venían. Eunate ( 7 años) hacía figuras con un "artilugio" de Rubik, para despistar su dolor de tripa. Miguel, de Barañain, Pamplona, nos habló del lago de Barañain y nos invitó a ir a visitarlo real o virtualmente. Volvimos al centro para devolver los catalejos y pudimos apreciar unas preciosas fotos hechas por fotógrafos de Hondarribia de pájaros del parque (¡ qué bonitas! ¿eh, Brian?).Estaban dos chicos anillando. Pudimos apreciar de cerca un zorzal, diferenciar un mosquitero común(?) de uno musical, y hablar sobre anillamientos. Nos regalaron a cada uno una pequeña guía de aves de Txingudi. Al que le interese, los anillamientos se hacen todos los sábados por la mañana.

Luego, a comer, en unas mesas donde aparecieron diferentes tortillas de patatas, frutos secos, chocolate, queso...y té de frambuesa de Mª Eugenia. A la tarde disfrutamos de las persecuciones ¿nupciales? de los chorlitejos, desde un mirador, mientras fuera llovía, pero no importaba. Brian, hacía fotos y nos las enseñaba, mientras los demás movíamos la cabeza con aprobación. Nos despedimos del lugar, esperando volver. A media tarde Xabier nos llevó al Cabo de Higer, a pocos kilómetros, al lado del camping. Al cabo de un rato tomábamos un café en el bar del camping, mientras Norber nos contaba cosas sobre la fauna en la iglesia de Añua.. Unas vistas preciosas y un bonito faro. Desde allí , primero detrás del faro y luego ya dentro del camping, donde nos dejaron entrar, vimos gaviotas sombrías y patiamarillas, nos fijamos en el color de su plumaje, seguimos a los vuelvepiedras esquivando las olas y disfrutamos de dos cormoranes moñudos con el telescopio de Brian. Camino del coche Norber vió una abubilla y vimos un colirojo tizón. El día fue bueno, sólo llovió en algún momento mientras estábamos en un mirador, incluso el sol nos saludó. A la vuelta Juanma nos contó muchas cosas sobre pájaros que no sabíamos y llegamos a Vitoria pasadas las ocho. En resumen, disfrutamos de un día precioso, vimos muchos pájaros, algunos poco comunes, conocimos un sitio nuevo digno de volver e hicimos ganas de repetir, todo en buena compañía. ¿Se puede pedir más?

Texto: Fernando Balerdi
Fotos: Brian Webster

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El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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