2008/09/08

De paseo por Québec

Cuando uno piensa en Canadá inmediatamente le vienen a la mente los paisajes montañosos de las Rocosas en los estados de Alberta y Columbia Británica. Pero hay muchas otras zonas que vale la pena recorrer y visitar en este enorme y poco poblado país. Es por ejemplo el caso del estado de Québec, que hemos tenido la oportunidad de recorrer parcialmente durante el último verano. Nuestro itinerario partió y volvió a la preciosa ciudad de Québec (la más europea de Norteamérica), recorriendo ambas márgenes del Río (más que Río, brazo de mar) San Lorenzo.


El ambiente de la zona está marcado por un clima continental muy frío, lo que determina el predominio casi exclusivo de los bosques de coníferas boreales, entre los que destacan diversas especies de abetos como la Picea glauca o el Abies balsamea aunque algunas especies caducifolias forman buenos bosques en las zonas más templadas, como es el caso del Populus tremuloides. En las cumbres más altas (el monte Jacques Cartier con 1270 metros es la cima del estado), incluso hay manchas de tundra ártica, manteniendo poblaciones relícticas de algunos de sus habitantes más característicos como es el caso del caribú.


Pero el rasgo naturalístico más sobresaliente de esta zona es la gran riqueza de sus aguas costeras, lo que provoca la existencia de grandes concentraciones de aves y mamíferos marinos. La mayor atención y espectacularidad la concentran las ballenas, que de hecho constituyen el principal atractivo turístico de la región. Son varias las especies que se observan comúnmente, destacando entre ellas por su abundancia los rorcuales común y aliblanco, aunque también es posible la observación de la gran ballena azul. Pero sin duda el cetáceo que genera más simpatía es la beluga, cuyos peluches se venden en todas las tiendas de regalos. Esta especie, de distribución ártica, tiene en las aguas del San Lorenzo una población aislada, que se aprovecha de la riqueza que generan los afloramientos que se producen en la desembocadura del fiordo de Saguenay. Además de mamíferos, son especialmente llamativas las concentaciones de aves marinas, que forman enormes colonias de nidificación, entre las cuales destaca la gran colonia de alcatraces de la Isla de Bonaventure.

Nacho Plazaola

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