2018/05/13

Minimaratón Ornitológico a Pié



        El domingo 13 de mayo tuvo lugar esta actividad, consistente en una caminata mañanera en el entorno del embalse de Ullibarri con el objetivo de detectar por la vista o el oído el mayor número posible de especies aves y apreciar así la riqueza avifaunística de nuestro entorno. Aunque las previsiones meteorológicas no eran nada buenas, el tiempo aguantó, si bien un persistente viento del norte hizo que las condiciones no fueran ideales.

        Ocho personas comenzamos la ruta en la localidad de Marieta, donde visitamos los magníficos robledales del entorno con el fin de localizar aves forestales. Después, tras atravesar el pueblo y sumar las especies de aves propias de ambientes urbanizados (que nos hacen llegar a treinta en la lista), nos acercamos a la orilla del embalse de Ullibarri. Lo cruzamos por el antiguo acueducto, y fuimos recorriendo las riberas suroccidentales en las localidades de Azua y Urizar. Un archibebe común solitario nos hace llegar a las cincuenta especies. Tras almorzar cerca de la playa de Lubiano, atravesamos de nuevo el embalse por el dique cercano a Urizar, para llegar al aparcamiento del observatorio de Mendíjur, donde habíamos dejado un coche con el que poder recuperar los que se habían quedado en Marieta. Justo antes de entrar en el observatorio, una curruca mosquitera en pleno canto eleva la cifra a setenta, y ya de regreso al coche, una oropéndola añade una más. En el mismo momento de meter las mochilas al maletero, un cernícalo vulgar se cierne junto a nosotros y es la última especie que sumamos para llegar a las setenta y dos. Son las siguientes:



  1. Acentor común
  2. Agateador europeo
  3. Aguililla calzada
  4. Aguilucho lagunero
  5. Alimoche común
  6. Alondra común
  7. Ánade azulón
  8. Ánade friso
  9. Ánsar común
 10. Archibebe común
 11. Avión común
 12. Avión zapador
 13. Buitre leonado
 14. Busardo ratonero
 15. Carbonero común
 16. Carricero común
 17. Carricero
 18. Cernícalo
 19. Cetia ruiseñor
 20. Chochín
 21. Chorlitejo
 22. Cigüeña blanca
 23. Colirrojo tizón
 24. Cormorán grande
 25. Corneja negra
 26. Correlimos común
 27. Cuchara común
 28. Cuco común
 29. Curruca capirotada
 30. Curruca mosquitera
 31. Escribano soteño
 32. Escribano triguero
 33. Estornino negro
 34. Focha común
 35. Gallineta común
 36. Garceta común
 37. Garcilla bueyera
 38. Garza imperial
 39. Gaviota patiamarilla
 40. Golondrina común
 41. Gorrión chillón
 42. Gorrión común
 43. Herrerillo común
 44. Jilguero europeo
 45. Lavandera blanca
 46. Lavandera boyera
 47. Milano negro
 48. Mirlo común
 49. Mito
 50. Mosquitero ibérico
 51. Mosquitero papialbo
 52. Oropéndola
 53. Paloma doméstica
 54. Paloma torcaz
 55. Pardillo común
 56. Pato colorado
 57. Petirrojo
 58. Pinzón vulgar
 59. Pito real
 60. Porrón europeo
 61. Reyezuelo listado
 62. Ruiseñor común
 63. Serín verdecillo
 64. Somormujo lavanco
 65. Tarabilla común
 66. Torcecuello
 67. Tórtola turca
 68. Trepador azul
 69. Urraca
 70. Vencejo común
 71. Verderón común
 72. Zarcero común


Texto y fotos: Josean Gainzarain
2018/05/12

¡CADA MOCHUELO A SU OLIVO……y si no hay OLIVOS?



En la antigua Grecia era el animal sagrado de la diosa Atenea, de la cual toma su nombre científico Athene noctua. Es sin duda el de apariencia más rechoncha de los búhos que podemos observar en la ciudad, muy similar al Autillo sin mechones en la cabeza. Es sedentario no alejándose más de 30km desde su lugar de nacimiento. Su cabeza muy redondeada es capaz de efectuar giros extraordinarios en búsqueda de alimento como grillos, escarabajos, saltamontes, polillas, lombrices, roedores, etc. Se instala siempre en oquedades más o menos amplias, tanto naturales como artificiales palomares, ermitas, y casas abandonadas.



Está catalogado como de “Interés Especial” en el Catálogo Nacional de Especies Amenazadas. Los drásticos cambios experimentados en el campo español, el empleo de productos tóxicos en la agricultura o la gran cantidad de bajas que sufre la especie como consecuencia de los atropellos sitúan a este pequeño y simpático búho en una situación muy preocupante siendo declarada ave del año por SEO/birdlife el 2011. En el proyecto “Biodiversidad en edificios” BIOED impulsaremos su presencia y conservación en aquellos lugares donde lo detectemos mediante la divulgación y la colocación de cajas nido que favorezcan su presencia.




Texto: Jordi Gómez




PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

INSTITUTO ALAVÉS DE LA NATURALEZA-ARABAKO NATUR INSTITUTUA

Financiación aportada por EROSKI a través de la conciencia medioambiental ciudadana de Vitoria-Gasteiz.


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2018/04/15

1.Salida de Herbario Digital: Sierras de Entzia-Urbasa.


“Con la vista llena de narcisos”

“Ofrecer la buena miel a la buena boca, en el buen momento y en el buen lugar”   Dalí

El tercer domingo de abril, día 15, el Herbario digital se desplazó a la sierra de Entzia- Urbasa con una misión muy grata y propia de la estación: los narcisos.  Queríamos encontrar en el monte Azkueta el N. varduliensis , en su localidad clásica, donde fue descrito en su día por Pedro Uribe-Extebarria y Javier Fernández Casas, que lo llamaron “de los Várdulos” (varduliensis, en latín) por la tribu vasca que allí se estableció con ese nombre en la zona de Opakua.

En el puerto de Opakua, en su praderas calizas, y ese día llenas de agua y de regatos por el deshielo reciente,  había una paz y un silencio sobrecogedores, como de catedral al aire libre, animados, eso sí, por los cantos,  nada gregorianos de los pájaros más madrugadores. Hicimos una primera parada en los dominios de los pequeños narcisos de montaña.  Allí nos bajamos del coche, todos ojos y placer de respirar ese aire tan puro, tres compañeros narcisólogos,  a los que no había visto en una larga temporada, y yo; enseguida, cayendo de rodillas entre los ejemplares de pequeños narcisos de tres especies diferentes, me pusieron al día de lo que allí había y de las nuevas denominaciones que les correspondían: N. minor  ssp. exiguus , N. bulbocodium ssp. citrinus (o N. turgidus) y el híbrido de ambos N. x alejandreii (dedicado a nuestro ilustre amigo Juan Alejandre) .


Sacaron fotos y disfrutamos del paisaje y del hermoso día que comenzaba muy bien. El praderío a lo lejos brillaba con  miles de narcisos.




El riguroso estudio que en forma de artículo científico  que acaban de publicar en la revista de Valencia Flora Montibérica nº 70, del que nos pudo entregar un ejemplar ese mismo día, recién llegado,  explica con detalle la taxonomía del grupo de los pequeños narcisos denominados grupo asturiensis-minor.  Y así los vamos a denominar desde ahora con toda naturalidad.

La siguiente parada en los hayedos de Entzia fue para ascender al monte Azkueta, de 1.075 metros de altura, donde esperábamos encontrar el N. varduliensis en los prados calizos bajo las rocas de la parte más alta. Mientras, disfrutábamos mucho de la sobriedad del hayedo, sin hojas, lleno de luz tamizada y con las flores que le son propias de la primavera. A 1004 metros de altura fotografiamos Corydalis cava, con sus flores rosas recién salidas,  mientras caminábamos entre masas de Helleborus viridis, dientes de perro nuevecitos de este año, la preciosa Arabis alpina, una crucífera blanca, y nos acercábamos a las Scilla lilio-hyacinthus, muchas en flor y con verdes hojas lujuriosas. Allí, a su lado, en esos pastos montanos calizos estaba el buscado N varduliensis, abundante, donde fue descrito. Un momento siempre emocionante, y más si se está junto a Pello Urrutia, Antonio González y Juan Pedro Solís. La mitad de nuestros objetivos, ya realizados, gracias a que los GPS no mienten, fuimos derechos al lugar donde habían sido citados, un enclave onírico y mágico, repleto de paz, silencio y belleza.





La otra mitad nos llevó hacia las campas de Legaire, desde donde caminamos unos cuatro kilómetros a la cercana Navarra para ascender el monte Legumbe, situado en Urbasa, justo en la muga con Álava, sede de un híbrido del N. varduliensis con el N. minor ssp. exiguus.  Fue una buena caminata y hasta nos encontramos con una amigo botánico de Pello, Goyo Morante,  y su gente, al que pudo regalar un ejemplar de la citada revista. Nunca se sabe donde va a estar el lector agradecido, en este caso en los hayedos silenciosos. Fueron las únicas personas con las que hablamos ese día, mientras íbamos disfrutando de las hepáticas azules, blancas y rosas, de las primeras prímulas del hayedo, escasas, de las hojas del Ranunculus nemorosus, que hay que fotografiar cuando florezca, pero aún no toca, de las violetas y las anémonas nemorosas. Cuando llegamos a la altura adecuada, en los pastos montanos calizos, allí estaban el N. varduliensis y el N. minor ssp. exiguus y su híbrido N. x mikelii-lordae, en medio de ambos. Eso sí, una alambrada que separa Álava de Navarra nos hizo tener que fotografiar a ambos lados de ella, como si esos centímetros de diferencia afectaran en algo a su naturaleza. La verdadera vida no entiende las  cosas de la burocracia y lo oficial e hicieron trabajar doble a los fotógrafos, a quienes no parece que les afectara mucho ya que se les veía muy activos y contentos. Misión cumplida, sin duda.  Yo tuve sueños varduliensis mientras trabajaban tanto ya que me eché una siesta, un ratito, un cerrar los ojos cansados entre esos hermosos ejemplares, un lujo de abril, el lugar y la ocasión. Había rocas tapizadas de musgo y alrededor, una plataforma, una cama, con los bordes llenos de N. varduliensis. Las hayas cubrían el lugar a modo de dosel.  Por lo visto yo estaba en Navarra y el revuelo de voces  y movimientos de mis compañeros, me llegaba, como música celestial, desde Álava. La distancia justa.





Al atardecer y con unas gotas de lluvia acuciándonos a volver, regresamos al coche y paramos en Maestu a tomar algo y reponer fuerzas sin dejar de soñar con los hayedos de las sierras de Entzia y de Urbasa y con la cámara y el herbario llenos de narcisos, y los ojos,  los de todos,  atesorando destellos de amarillo limón y oro puro combinando con el verde hoja recién salida y sin estropear de los narcisos de abril.

Texto: Carolina Larrosa

Fotos: Pello Urrutia y Carolina Larrosa

2018/04/14

¡QUIETO PARAO!


En la década de los 90 tuve la oportunidad de grabar en video el vuelo de un Cernícalo Vulgar. Conseguí utilizar un gran teleobjetivo y los aumentos obtenidos permitieron que toda la imagen estuviera llena con sólo la cabeza de está singular ave. Era un día ventoso y la rapaz se adaptaba perfectamente a los cambios en la dirección y velocidad del viento hasta tal punto, que en la imagen de la pantalla de televisión, uno podía fijar el dedo en el ojo del Cernícalo y este no se movía de sitio, siendo el resto del cuerpo y alas las que se amoldaban a los cambios en las condiciones del aire. Pude darme cuenta de la precisión absoluta en el vuelo, tan necesaria para poder capturar presas como un saltamontes, una lagartija o un topillo, y también del verdadero significado de la palabra cernir, origen del nombre de esta increíble ave, una de las más abundantes y pequeñas de Europa.

          Se trata de una rapaz residente en la Península. En Europa su población está en disminución (10%).  En el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas figura como de Interés Especial.

       
 Muchos Cernícalos vulgares instalan sus nidos en edificios con condiciones adecuadas. Acepta de buen grado las cajas nidos que se colocan para ellos. En el programa BIOED apoyaremos su presencia entre nosotros para poder seguir contemplando sus espectaculares vuelos entre nosotros durante muchos años.




Texto: Jordi Gómez




PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

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2018/04/03

¡INTELIGENTES DONDE LAS HAYA!

“Pocas aves poseen tan desarrollado el sentido de la vida familiar y social como las grajillas occidentales”. (Konrad Lorenz Nobel de Medicina)


Estos asombrosos córvidos son también uno de los más inteligentes. Viven en grupos familiares entre cuyos miembros existe una fuerte jerarquía. Son capaces de enseñar a los jóvenes cuales son los depredadores de los que hay que protegerse.
“Los datos del programa SACRE de seguimiento de aves comunes muestran un preocupante descenso de sus poblaciones en el conjunto de España, - 43% en el periodo 1998-2013. En la actualidad es una especie extremadamente escasa y localizada en el País Vasco.



En las últimas tres décadas, la grajilla ha pasado de ser un ave relativamente común en buena parte de la vertiente mediterránea del País Vasco a contar con una población reducida a unas pocas decenas de ejemplares acantonados en la ciudad de Vitoria-Gasteiz. Las nutridas colonias que en los años 80 se repartían por un buen número de roquedos de la provincia han desaparecido por completo, así como las aves que ocupaban diversos pueblos del sector central de la Llanada Alavesa. Hoy día se sitúa al borde de la extinción en la CAPV.



En Álava la grajilla ha experimentado un acelerado proceso de disminución. La especie se encuentra al borde de la extinción en la provincia, con una población compuesta por unas pocas decenas de individuos y restringida a la ciudad de Vitoria-Gasteiz.” Extracto de: PROPUESTA PARA LA DESCATALOGACIÓN DE LA GRAJILLA COMO ESPECIE CINEGÉTICA EN EL TERRITORIO HISTÓRICO DE ÁLAVA. Gainzarain J.A. Instituto Alavés de la Naturaleza 2016 

Todos estos datos nos animan a impulsar el proyecto de cara a frenar, mediante la instalación de nidales artificiales en todos los edificios posibles, este impresionante declive que sufren las poblaciones de grajillas en nuestra ciudad prácticamente el último refugio donde se la puede encontrar en todo el País Vasco.




Texto: Jordi Gómez




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2018/03/26

¡UNA PEQUEÑA HISTORIA de GORRIONES!

        Os cuento. Una residencia de la tercera edad. Una tarde cualquiera. La monotonía de su vida es patente y son pocas las novedades y los alicientes. Todas las tardes los ancianos de esta residencia meriendan. Sin embargo desde hace un tiempo todos están pendientes de una sorprendente visita. Siempre hay alguno que sale a la terraza a respirar aire fresco.


        La apertura de la puerta es aprovechada por una gorriona para unirse al grupo a merendar. Unos 20 abuelos, en distinto estado, se disputan la oportunidad de echarle unas migas de sobadito o de galleta. La gorriona va pasando por el suelo, de silla en silla de ruedas, a pedir su ración. Unos le llaman Pitxin, otros bonito. Todos están pendientes de él y a todos les cae simpático el atrevido pajarillo. Tras un ratito la gorriona revolotea junto al ventanal y le abren para salir. Los ancianos comentan que comida le ha gustado más y si volverá la tarde siguiente a merendar. Todo vuelve a la monotonía habitual, pero ya nadie les va a quitar esos intensos momentos de vida en la que un animal salvaje les ha visitado una vez más.



No es una gran historia, pero a mi me ha llegado muy adentro. Quizás porque me planteo que pasará el día en el que la gorriona no se presente a merendar. Todos pensarán que les ha abandonado, pero puede que no haya sido por su propia voluntad.

¡¡¡¡Protejamos también a los gorriones!!!! Aunque sólo sea por nosotros.






Texto: Jordi Gómez




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2018/03/20

Las Aves de Porcelana

Hoy voy a centrar mis comentarios sobre la fauna en la que se centra el proyecto en unas aves que llegarán dentro de unos días a nuestras ciudades y pueblos procedentes de África y que parecen como de porcelana: los Aviones y las Golondrinas comunes.
Muchas personas aún las confunden y es por eso que es bueno saber distinguirlas.


Centrémonos en la Golondrina común y el Avión común y dejemos aparte a los demás que no están relacionados con nuestros edificios y por tanto no formarían parte de nuestro proyecto. Las dos especies son voraces devoradores de insectos en exclusiva, principalmente moscas, mosquitos y pulgones lo que las convierte en esenciales para el control de estos insectos. El invierno lo pasan en África al otro lado del Sahara, pero en


primavera aparecen todos los años en nuestros lares instalando sus delicados nidos de barro, en cornisas y establos donde crían dos o tres polladas en función de la disponibilidad de alimento. Están tan relacionadas con las ciudades que su apellido científico es urbicum en el caso del Avión común y rustica en el de la Golondrina.

Los Aviones comunes, Enara azpizuria, son pequeños con el obispillo y vientre blancos y cola corta.

Suelen hacer sus nidos en unos 10 días, en colonias nutridas siendo sus nidos pequeñas semiesferas adosadas a un techo con una entrada en forma de agujero. Producen pequeñas molestias de suciedad debajo de los nidos, fácilmente solucionables con una protección. Son muy fieles a sus puntos de cría.

Normalmente cazan a una altura media, por encima de las golondrinas y por debajo de los vencejos, repartiéndose así los insectos que vuelan a distintas altitudes. Pueden llegar a vivir 14 años.

Las Golondrinas comunes, Enara arrunta, son las más populares y conocidas. Son algo más grandes y estilizadas, con la garganta roja y la cola larga. Es un ave muy estudiada clave en el descubrimiento de la migración de las aves.


Las Golondrinas españolas pasan el invierno en el Golfo de Guinea, África. Suelen criar aisladas unas parejas de otras y sus nidos tienen forma de taza.


Su nivel de alimentación es el más bajo en muchas ocasiones a ras del suelo o del agua. Amplía su dieta con hormigas voladoras, avispas, chinches y pequeños escarabajos.

También muy fieles a su lugar de cría vuelven a él año tras año. Son capaces de criar 8-9 pollos al año de los cuales el 80% muere durante la migración. Pueden llegar a vivir
15 años. Se encuentran en declive en Europa, 27%(1980-2003) debido a los cambios en el uso del suelo, uso de plaguicidas y a las políticas agrarias.
Ambas aparecen como “De Interés Especial” en el Catalogo Nacional de Especies Amenazadas. Sufren problemas de localización de charcas con barro para construir sus nidos y superficies no adherentes en los centros de las ciudades y nuevas construcciones rurales por lo que en las zonas modernas escasean cada vez más, así como la eliminación deliberada de sus nidos con la excusa de que ensucian.



Texto: Jordi Gómez




PROYECTO BIODIVERSIDAD en EDIFICIOS

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2018/03/14

SALIDA EXTRAORDINARIA DEL HERBARIO DIGITAL. ANDÚJAR Y ARROYOS DE SIERRA MORENA. 10-13 FEBRERO 2018



Saludos de nuevo a todos los amigos del IAN y del Herbario Digital.
Un año más, este cronista y dos compañeros, Pello y Santi Patino, de Sestao, nos lanzamos a la aventura del narciso invernal.
El proyecto era localizar el N. munozii-garmendiae y el N x urrutiae  y, para ello buscarlos en su localidad clásica y recorrer los arroyos cercanos al Santuario de Santa María de la Cabeza (Andújar).

Sábado 10-02-2018
Partimos temprano, como de costumbre, y después de un refrigerio antes de atravesar Madrid, para las dos estábamos en el santuario.
Como Pello había hecho correr la voz de nuestra aventura en las redes sociales narciseras, nos encontramos allí a una decena de botánicos y aficionados venidos desde lugares diversos: Segovia, Madrid, La Carolina, Vilches y Granada.
A varios no los conocíamos personalmente, pero nos alegró ver de nuevo a Jose Luis Hervás y a Rafa Díez, con los que habíamos pasado muy buenos ratos el año pasado.
Como era justo la hora de la comida, nos aposentamos en las piedras del monasterio y dimos buena cuenta de los víveres que cada uno traía y que compartimos con gusto.
Ellos llevaban ya toda la mañana en la zona y nos comentaron que el N.x urrutiae estaba extinguido donde se localizó originalmente, ya que el arroyo donde se encontraba se había desecado por tomas de agua para abastecer el santuario.
Nos acercamos al helipuerto cercano, que ya conocíamos bien y allí vimos el N. cantabricus, precioso como siempre.
Por la carretera de Puertollano y, en el mirador de Migorramos, vimos el N. jonquilla ssp. jonquilla, con su penetrante olor, en unos roquedos con repisas encharcadas, su hábitat natural.
En la siguiente parada, en unas empinadas laderas de la carretera, vimos el N. fernandesii. Ya atardecía y nos acercamos a Lugar Nuevo, dónde, en principio, no localizamos nada y todo el mundo empezó a despedirse, pues no podían quedarse con nosotros.
A pesar del cansancio, Pello propuso un último vistazo a las laderas y Santi vio lo que parecía un N. bulbocodium, pero con dos flores justo al lado de N. fernandesii.  Enseguida nos dimos cuenta de su rareza y que era  un híbrido  que no estaba descrito y al que propondremos el nombre de N. x andujarensis. Con la lógica alegría del descubrimiento, nos fuimos a cenar y descansar.





Domingo 11-02-2018



Ya repuestos, el domingo temprano salimos hacia un arroyo cercano a los pies del monasterio. El paisaje era precioso, paredes graníticas y y bolos producidos por la erosión. Bajando poco a poco el arroyo llegamos hasta su confluencia con el arroyo del Membrillar, afluente del Jándula.
Subiendo hacia su nacimiento entre aguas claras y adelfas y después de varios saltos de vallas, volvimos de nuevo al coche.
Comimos tranquilamente y, al tomar un café, un amable guarda forestal, nos autorizó para  acercar el coche hasta otro arroyo cercano, el de Los Santos.
Vuelta de nuevo al arroyo. No vimos ningún narciso, pero si muchos ciervos y paisajes preciosos. Cansados por los muchos kilómetros recorridos por barrancos, cenamos y caímos en la cama como piedra en pozo.

Lunes 12-02-2018




El proyecto de hoy era bordear totalmente el Pico Rosalejo, pero en cuanto salimos a las 9, empezó a llover con ganas.
Confiando en nuestra buena suerte, tomamos la carretera a Puertollano e intentamos la entrada hacia el pico. Las condiciones eran adversas, pues, aparte de la lluvia, a los dos lados de la carretera todo eran vallas de gran altura.
Pensamos en abandonar, pero, al final, cogimos los paraguas y , por una entrada peatonal de la valla, nos dirigimos rectos hacia Pico Rosalejo por una preciosa dehesa de encinas.
La fortuna nos sonrió de nuevo, paró de llover y llegamos al arroyo de La Cabrera. Siguiendo el arroyo y girando hacia la izquierda, enlazamos con el arroyo de Los Fresnos y después de varias horas por unos paisajes espectaculares de encinas, robles cubiertos de musgo y arroyos cantarines, bordeamos el Pico Rosalejo.
A la tarde volvimos a Lugar Nuevo para documentar el nuevo hibrido, N x andujarensis y de paso vimos varios ciervos al pie de la carretera.

Martes 13-02-2018




El martes, y con gran pena, teníamos que volver. Como el camino de vuelta era largo, desayunamos y partimos temprano.
Ya en camino, Pello comentó que, ya que nos pillaba de camino, pasáramos por Navacerrada (Ciudad Real), para intentar localizar el N. munoziigarmendiae, endemismo de Ciudad Real,  en la localidad donde fue descrito por Fernández Casas. La única referencia que teníamos era "cerca de Navacerrada, en el lugar llamado  Barranco de los Robles ".
Después de atravesar Sierra Madrona, con unos paisajes dignos de verse, llegamos a Navacerrada. El primer aldeano al que preguntamos nos dijo que en ese pueblo no había ni barrancos, ni robles. La casualidad nos hizo preguntar a otro que nos indicó que en el pueblo colindante, Abenójar, en una finca privada llamada La Peñuela, existía un Barranco de los Robles.
Marchamos hacia Abenójar, pero no había señales de la finca. Al marchar cansados, en la carretera apareció un cartel que decía "Finca Peñuela".
En la puerta encontramos a un encargado  y, después de contarle amablemente nuestras cuitas en la búsqueda del narciso y solicitarle que nos permitiera pasar, nos contestó que agradecía nuestra amabilidad en la petición y que su propio hermano, guarda de la finca, nos iba a acompañar al famoso barranco, aunque con la sequía de la zona, dudaba que encontráramos nada.
Después de 20 minutos de pistas, nos encontramos en un arroyo seco y cubierto de robles. El amable guarda nos dejó solos y , a 200 metros escasos, encontramos todo el cauce del río cubierto de los maravillosos narcisos que buscábamos. Por fin , después de varios años e intentos, lo encontrábamos.
Tras tomar registro fotográfico y localizar también el Crocus carpetanus, salimos de la finca, dando las gracias  a los dos amables trabajadores y una cajita de dulces trufas.
Era tarde y el camino seguía siendo largo, así que después de una comida ligera en medio de La Mancha, todo seguido hasta Vitoria.
Llegamos cansados, pero como siempre contentos con los paisajes y buenos momentos vividos. Sigo recomendando los lugares visitados, Sierra Morena es preciosa en cualquier época del año. Todas las plantas comentadas y muchas más,  en el Herbario Digital.

Un saludo y hasta la próxima




Texto: Juan Pedro Solís.

Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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