2016/05/28

El desconocido Valle de Lana, en la sierra de Lokiz, Navarra

Comenzó la temporada de salidas oficiales del grupo de botánica dedicado a nutrir el Herbario digital Xabier de Arizaga el último domingo de mayo con una salida fascinante al monte Arnaba, ascendiendo desde Narcué, uno de los  cinco pueblecitos sembrados en este valle secreto, recoleto y ahora tapizado de verde y de flores, el valle de Lana, en Lokiz, muy cerca de la frontera con Álava. Se le conoce también por allí como valle de los rusos porque se llenaba de nieve en invierno y se quedaba totalmente incomunicado, como si fuese Siberia…

Tuvimos la suerte de que un socio del IAN con casa en Narcué se había ofrecido a hacernos de guía en la ascensión al monte Arnaba y nos condujo alegremente por el mejor camino del bosque hasta los altos del circo rocoso y calizo donde pasaríamos el día recorriéndolo y explorando. El, claro, no sabía lo que le esperaba. Un valiente guipuzcoano que también disfrutó mucho con la floración espectacular del praderío y el roquedo en mayo.




Era muy temprano y el día estaba aún fresco y soleado.  Nada más arrancar la ascensión desde Narcué surgió la perla de los descubrimientos botánicos del día:  apareció una planta parásita del enebro, la Arceuthobium oxycedri, a 782 metros de altura, algo inesperado que hizo exclamar mucho a Pello y a su descubridor, Antonio, con su ojo de halcón, que no se le escapa una. No estaba en flor, es pequeña y además, verde sobre verde. Ninguno de los demás la hubiéramos mirado dos veces—adjunto foto---  Pues bien,  hay que regresar cuando esté en flor; pequeña pero matona. Desde ahora vamos a mirar los Juniperus oxycedrus con otros ojos, mucho más atentos.

El monte Arnaba resultó ser un quejigal con boj  que en las alturas se convirtió en un hayedo con boj. La gran panorámica sobre el valle de Lana, con la sierra de Cantabria al fondo y su León dormido, también nos permitía observar todos los pueblecitos del valle y el carrascal con boj que habíamos dejado atrás al salir de Narcué. Pello se prometía visitarlo por la tarde pero los altos de nuestro impresionante roquedo calizo dieron para ocho horas de recorrido,  y con vistas en su cima hacia el otro lado del monte: el valle de Larraona.


El camino y las rocas de las alturas estaban tapizados con las flores de sus plantas. Los azules y morados ganaban por goleada, pero nos retratamos al lado del guillomo en flor, que junto con el espino albar cubren los lugares de blanco níveo. No os quiero dar más envidia porque en realidad el trabajo del botánico es arduo y no consiste en quedarse mirando esas flores y plantas embobados mucho tiempo, que ya las tenemos introducidas y bien documentadas en el Herbario, sino otras menos fáciles y por cuyo descubrimiento nos habíamos subido hasta allí y pasamos la tarde andando sobre graveras empinadas por las que al final del día hubo que bajar resbalando, algo agotador.

En los momentos de más peligro y mayor tensión nerviosa por el cansancio, algún botánico me decía: Carolina, mira, mira el serbal en flor, allí, detrás de aquellos árboles, como si una pudiese despegar la mirada del suelo, siempre a punto de desamorrarme en esos trances. Al final me tuvo que ayudar una familia de montañeros que pasaban por allí y que me adoptaron.  Gracias a Antonio que apareció a buscarme, ascendiendo de nuevo por la agotadora cuesta de la gravera,  y llevarme donde los demás, que son como cabras, ágiles y flexibles, siempre jóvenes cuando se trata de tirarse por sitios donde el  mismísimo alimoche nos miraba, curioso, cerca , cerca. Era un pollo de cuidado.



Fue inolvidable, en verdad, y como ya dije antes, hay que volver a intentar cazar en flor a la parásita aquella. Además en la gravera, hábitat muy duro para cualquiera, Pello descubrió otra planta interesante pero no pudimos fotografiarla porque en ese momento estalló la tormenta que habían anunciado para horas antes y que tuvo la decencia de esperar hasta muy tarde y refrescarnos aquel sudor de la ardua bajada.

Llegamos a casa doce horas después de haber salido, con dolor  de rodillas y de pies, felices y con los ojos llenos de flores montanas de mayo, directos a la cama, seguro, aunque a Pello le dio tiempo y ganas, no sé como lo hace, en verdad, de mandarme esa misma noche  la lista con las plantas nuevas del día, fotografiadas para el Herbario, ordenadas por alturas y hábitats. Las adjunto al final y os aseguro que  las recuerdo como si fuesen primas nuestras de un pueblo lejano, a quien no ves todos los años por ello, ya que cada planta logró hacer corrillo a su alrededor y nos hincó de rodillas con las narices metidas en el prado, en las rocas, en el cáliz con insecto, y ese fue nuestro descanso. Y es que, como decía Ernestina Campucin, “¡Es tan fácil atar el corazón con flores! “

Y aquí están esas que ataron el nuestro y fotografiaron nuestros botánicos con el rigor y el mimo que les caracteriza, todas a gran altura, llegando hasta los 1.200 metros del inolvidable monte Arnaba, pero cubriendo su diferentes hábitats:


- Medicago suffruticosa
- Iberis sp.
- Androsace villosa
- Arum cylindraceum
- Cerastium arvense
- Pedicularis comosa ssp. schizocalyx
- Scrophularia crithmifolia ssp. burundana

Veréis si lo consultáis, que ya están incorporadas al Herbario digital.



Carolina Larrosa

2016/05/07

VISITA AL ARBOLADO DEL PARQUE DE ARRIAGA

Sábado, 7 de mayo de 2016

La mañana empezó con un poco de lluvia que no desanimó a las seis personas que nos reunimos con Gonzalo Lope Gorrotxategi, a las 10 en la ermita de Arriaga.
La propuesta era recorrer el parque visitando algunas de las muchas especies de árboles y arbustos que allí se encuentran, pero con una mirada un poco diferente que se centraba en carácter urbano del arbolado y cómo usamos y gestionamos esos árboles.

En primer lugar se habló del Parque de Arriaga, un parque de gran extensión que se creó hace casi 40 años y que en estos momentos es un lugar muy interesante tanto por la diversidad  como por el diseño del propio parque.
La primera parada de  nuestro recorrido fue en el laurel que hay al lado de la ermita, un ejemplar que se ha adaptado muy bien al medio a pesar su carácter más mediterráneo.
Y siguieron:
Hayas, una solitaria que con un magnifico porte y las variedades purpurea y péndula.
Haya péndula
Chopos
Chopos negros de unas dimensiones que empiezan a ser problemática y en los que aprendimos a diferenciar las ramas que pueden romperse en el futuro y que exigen una labor de mantenimiento más frecuente.
Composiciones con dos variedades de tejos y juníperos.
Arboles antiguos como el ginkgo y el magnolio.
Tilos que han perdido la rama guía y crecen de forma “desestructurada”, aunque crean una atmósfera especial con un efecto de túnel verde.
Sequoias que invitaban a tocar su corteza dando una sensación mullida y que por otra parte nos indicaban la falta de aire en el suelo asomando sus raíces por debajo del asfalto. Aprendimos  que aunque normalmente se piensa en la falta de agua, la compactación del suelo y la consiguiente falta de aire es uno de los principales problemas de los árboles urbanos.
Pinos piñoneros formando un bosquete donde se veía como la cantidad de luz se relaciona con el tamaño de los árboles.
Árbol de Júpiter
Otra corteza para experimentar con su tacto “sedoso” la del Lagerstroemia índica (Árbol de Júpiter)
Piceas, abetos y cedros, sus diferencias en la forma de agruparse las hojas o insertarse en la rama. Las piñas colgantes de las piceas, erectas y en la parte alta en los abetos y más anchas en los cedros. Vimos varios ejemplares de pinsapo (Abies pinsapo) especie que se encuentra muy cómoda en el clima de Vitoria lo cual se ponía de manifiesto en su magnífico aspecto.
Un seto de Cupressus arizónica que rodea el aparcamiento y que tiene fama por su estructura y dimensiones.
Y, como no, los castaños de Indias y los sufridos y eficaces plátanos, básicos en la masa verde  de la ciudad en todos los tiempos. Desde aquí una reivindicación para ellos: Evitar las brutales e inconvenientes podas que sufren por criterios  exclusivamente “prácticos”.
La mañana que comenzó con lluvia estaba ahora soleada y el cierre del recorrido fue una hermosísima encina que se encuentra en una esquina del parque, soportando impávida y fresca la fuerte contaminación de la vía rápida de tráfico. Y es que también aprendimos que los árboles son individuos,  en ocasiones tozudamente fuertes ante un entorno hostil.
Esta es una pequeña muestra de las especies que vimos y las cosas que aprendimos.
Sequoia

Gracias Gonzalo por introducirnos en esta nueva dimensión del arbolado.

Texto y Fotografías: Teresa Ruipérez





2016/04/19

UN PASEO BOTÁNICO POR CÁDIZ (CANUTOS, PLAYAS Y ALCORNOCALES)

Hola de nuevo a todos los amigos del IAN.

     Heme aquí, un año más, para contaros las peripecias de la salida extraordinaria del Herbario a la provincia de Cádiz. En esta ocasión, la salida se realizo del 6 al 14 de febrero y el objetivo eran los canutos de Cádiz, bosques de ribera en valles estrechos y húmedos propicios para los helechos y plantas endémicas, relícticas  y asociadas a la laurisilva, últimos reductos de estas especies en el entorno mediterráneo predominante. También visitamos las playas, pinares y alcornocales del extremo sur peninsular.
     El grupo lo componíamos Pello al mando y organización, José Ramón como experto fotógrafo y botánico y yo en mi papel de ayudante para todo, aprendiz y cronista.
     Partimos el sábado 6 a las 5 de la madrugada y, en un pispas, pasando por Burgos, Valladolid y bajando por toda la Ruta de la Plata, llegamos a Sevilla, donde comimos y por Algeciras nos vimos en Tarifa a las 5 de la tarde; 1100 Km sin darnos cuenta.
Toma de posesión del apartamento, cena y reposo del guerrero (botánico).


PRIMERA JORNADA

El domingo 7 se levanto con lluvia fina y persistente, pero, confiando en nuestra buena estrella, fuimos hacia Los Barrios y paramos cerca del canuto del arroyo Chocolatero. Fue llegar y parar la lluvia, así que nos metimos en el canuto y en faena. Nada mas empezar, vimos el Arisarum proboscideum, original por su larga trompa; varios helechos, entre ellos la Davallia canariensis o "pata de conejo", curiosa por su grueso rizoma que recuerda los miembros de este animal y se adhiere con firmeza a  la corteza de los árboles.
Después de muchas vueltas y revueltas, localizamos el escaso y original Psilotum nudum, el Rusco de Cádiz, Ruscus hypophyllum, Hedera maderensis y Bellis cordifolia. También fotografiamos la Romulea bifrons y el curioso Solanum linneanum, con frutos de 3 a 5 cm. de forma y color de pequeñas sandías y muy tóxica como otras muchas solanáceas. No pudimos hacerlo con el maravilloso y enorme Rhododendrum ponticum ssp. baeticum, que estaba empezando la floración y nos lo imaginábamos dentro de quince días explotando de color.
Volviendo hacia casa, paramos en el camino   forestal del valle de Ojén y, en los prados de la entrada al parque, vimos el Narcissus papyraceus, ya visto en la salida del año pasado, pero espectacular por sus flores blancas en racimos y su intenso olor.
Llegando a Tarifa paramos en la playa de Los Lances y, en un pinar anexo, vimos la escasa orquídea Gennaria diphylla y la Ophrys tenthredinifera ssp. tenthredinifera.
Preciosa puesta de sol, cena y partidita de cartas con buen gusto de boca (pacharán).




JORNADA DOS

Hoy, según la programación, tocaba playa.
Partimos hacia Bolonia, famosa por su playa y su duna. Caminando por un paseo elevado de madera, entre el mar a la izquierda y un pinar a la derecha, nos detuvimos a clasificar un arbolillo con flores preciosas, el Myoporum laetum, nativo de Nueva Zelanda, pero ya naturalizado en el sur peninsular. Localizamos también en la arena el Senecio gallicus y la Centaurea cf. polycantha. En el pinar florecía la Clematis cirrhosa y en los acantilados vimos el Limonium emarginatum y la Calendula suffruticosa, endemismos del estrecho, también en la costa marroquí.
Marchando hacia Zahara de los Atunes, José Ramón divisó, con su ojo de lince, la Scilla peruviana, preciosa y espectacular por su tamaño y vistosidad. Paramos a comer en una zona militar y allí mismo estaban el Iris cf. xiphium y la Stachys arvensis.
En este mismo lugar, pararon 4 o 5 vehículos y varios paisanos se repartieron por el prado con sacos y azadillas recogiendo alguna planta. Ya picados por la curiosidad, preguntamos a uno de ellos y nos comento que recogían tagarninas, que no son otra cosa que las rosetas basales tiernas de del Scolymus hispanicus, que una vez limpias de sus espinas y cocidas se consumen como verdura en muchas partes de Andalucía y Extremadura; tuvimos ocasión de probarlas más de una vez en diversas combinaciones gastronómicas locales. Vuelta a casa y descanso.



JORNADA TRES

De nuevo, día de canutos (en el buen sentido).
Llegamos a la Sierra de Saldavieja y antes de entrar al arroyo Almodóvar ya vimos la Scilla monophyllos y  la Teline monspessulana. Ya dentro del canuto vimos un precioso helecho, el Asplenium billotii y el Allium triquetrum.
Huída por el foro de reses de la que te previenen los carteles, que nos miraban como al tren y comida en Facinas, muy sabrosa y con tagarninas incluidas.
A la tarde, en plena Sierra de Ojén, nos metimos en un paisaje precioso de alcornoques y robles con espectaculares Davallia epífitas en sus horquillas y con la intención de recorrer el canuto de Risco Blanco, pero por problemas técnicos, nos metimos por otra senda, no alcanzamos el final del canuto, pero conocimos paisajes maravillosos y aprovechamos para fotografiar el Asplenium onopteris .Hay que dejar algo para futuros viajes.

JORNADA CUATRO

El jueves salió con sirimiri andaluz, pero ya José Ramón tenia localizado en los alrededores de la casa el Cynoglosum clandestinum y allí fuimos a fotografiarlo bajo la lluvia.
A continuación cruzamos la ciudad hacia el este y salimos bordeando por la playa; José Ramón decidió quedarse en la playa recogiendo conchas, ya que también es un apasionado de la malacología y vio buenos ejemplares.
Pello y yo cogimos una vereda por el P. N. del Estrecho que, en dirección hacia Algeciras, tenía a la izquierda la montaña, a la derecha el mar con vistas a Marruecos y, enfrente, Gibraltar.
El día no parecía propicio para las plantas, ya que escaseaban y el viento no paraba, pero aún así, vimos dos plantas bonitas, la Romulea clusiana y la Mandragora autumnalis.
Tras varias horas de paseo relajado y después de comer bajo un belvedere azotado por el viento y la humedad marina en Punta Guadalmesí (arroyo de las mujeres, aunque se habían ido), nos metimos hacia el interior de la Sierra de Bujeo y para las 4 estábamos en Pelayo, barrio periférico de Algeciras con tan buena fortuna que, 15 minutos después, pasaba el autobús en dirección a Tarifa.

Dia cansado, pero bonito paseo.



JORNADA CINCO

Amaneció con lluvia torrencial, pero, la intención era visitar Cádiz capital y estábamos resignados a conocer una ciudad famosa por su luminosidad bajo la lluvia, pero ,una vez más, la suerte estaba de nuestro lado, y, al llegar a Conil de la Frontera, en el pinar de Roche, paro la lluvia y todo el día tuvimos un sol espléndido.
En el pinar, un lugar precioso con acantilados de ostras petrificadas, vimos el Myrtus comunis, con su estupendo olor, el Ulex australis, Mercurialis eliptica y el Cistus ladanifer ssp. africanus (posiblemente la única o de las pocas localidades conocidas en la Península).
Una vez en Cádiz, visita a la parte antigua, catedral, teatro romano y mercado central, con abundancia de pescados en calidad y cantidad. Comida, como no con "pescaito frito".
A la tarde, paseo por el pinar de la Algaida, cercano a la Universidad con preciosa puesta de sol y la Clematis cirrhosa en fruto.



JORNADA SEXTA

Vuelta al canuto. Hoy tocaba el arroyo de la Miel, con espectaculares vistas a Algeciras y África. A pesar de nuestros esfuerzos, no pudimos localizar los helechos citados, pero si localizamos  el Cytisus villosus y una buena cantidad de setas que José Ramón, también afamado micólogo,y  yo recogimos para un buen revuelto para cenar.
La tarde estuvo lluviosa, así que la dedicamos al turismo, compras de última hora y partida de cartas. Había que hacer el equipaje y, la marcha, junto con el clima, nos traía la melancolía.



JORNADA SEPTIMA

Salimos temprano y para las 2 ya estábamos comiendo, de nuevo tagarninas, en mi pueblo natal, Garciaz ,Cáceres. Después de comer, la intención era dar un paseo campestre, pero la intensa lluvia nos lo impidió, así que, descanso, charlas y, por mi parte, visitas a la familia y compra de miel de la zona.





JORNADA OCTAVA

Ya con la intención de volver y, antes de desayunar, nos acercamos a las afueras del pueblo  ya que José Ramón  había visto el día anterior el Cheilantes hispanica y  el Lamium bifidum  y quería ficharlos para el Herbario.

Café con porras y marcha, pero antes paramos en Conquista de la Sierra para ver el Erysimum lagascae y en los canchales de Trujillo, el Narcissus bulbocodium ssp. quintanillae.

Via de la Plata, nieve en Salamanca, comida en Valladolid y a las 5 en Vitoria.

Buen viaje.






RESUMEN

Un año más, estupendo viaje con buenos amigos (incluido el nuevo Dacia) y bellos paisajes de la geografía peninsular. El Herbario se ha enriquecido con unos 60 nuevos pliegos, entre ellos algunos notabilísimos endemismos y hemos conocido lugares magníficos que nos gustaría revisitar en otros momentos. Para los que quieran y puedan, recomendarles Tarifa, Cádiz, sus playas y parques naturales; su gastronomía y ,cómo no, mi pueblo, Garciaz  y toda su comarca natural, Las Villuercas, con sus microclimas, su fauna y su flora.

Texto:      J. P. Solís Parejo
Fotos:      J.P. Solís, J.R. López Retamero y P. Urrutia

2016/01/24

Botánicos en Plentzia





El domingo 24 de enero tuvimos una reunión muy deseada, por amistosa, con el grupo de botánica de Sestao, ya que nos ayudan con el Herbario digital cada vez más y mejor, y nos la organizaron ellos en Plentzia, paseando por la ría, por  la playa y también por la orilla del mar hasta un fortín. Salió un día magnifico y dejamos las nieblas de Vitoria y de Álava con la del alba llegando a Plentzia prontito. Allí nos esperaban nuestra socia Begoña Zorrakin y un buen grupo de  botánicos y naturalistas del grupo de Sestao. También traían a un amigo de Zumaia, otro naturalista. Se empezó a hablar de botánica y fotografía paseando por el pueblo hacia el omnipresente mar y su luz cantábrica; ya no hubo manera de parar esa conversación entre amigos que se ven poco y que se aprecian mucho.  Nos podéis ver en esa foto en la que no estamos jugando a tapar ni la calle ni el puerto pero lo parece. Abultábamos un poco por las calles aún medio dormidas.


Parecía un día  de verano con un mar azul genciana y un pueblo que invitaba al paseo y a mirar el suelo, a las rocas y  al bajo monte, buscando plantas. Casi nada estaba en flor porque un 24 de enero es aún pronto. Así que pudimos hablar y pasar al intercambio de planes, lugares y calendarios, además del procedimiento para seguir aumentando el catálogo de plantas del Herbario digital Xabier de Arizaga en esta nueva temporada.  Todo, muy relajado. Tras el paseo y  la exploración de la costa caminando hasta una roca con las ruinas de un fortín que se proyectaba en el mar,  nos mezclamos con la gente del pueblo al socaire y en el Socaire para tomar una cerveza y sentarnos un rato.

 
Comimos muy bien en el Eder caia, un restaurante tradicional, con socios, y gran ventanal mirando al mar. Éramos 12 en una mesa redonda y sin duda, si tuviéramos que pensar en un cabecilla como el sajón de la leyenda, un Arturo con sus caballeros, ese era nuestro Pello, sin duda.

Nos recordó a todos los objetivos del Herbario, y el protocolo, y se habló de las fotografías, de las plantas y de los logros. Salimos todos con el entusiasmo renovado, las amistades y contactos revividos  y el placer de haber compartido un día así con tantos sabios risueños.

Se pasó en un suspiro y regresamos a Vitoria y a Álava con una enorme luna llena doce horas más tarde y bien oreados por el Cantábrico  y sus brisas y por ese mar de amigos y compañeros con los que compartir y vivir una pasión.




Texto y Fotos: Carolina Larrosa
2016/01/22

Santoña, 15-17 Enero 2016

Santoña, 15-17 Enero 2016




Dejamos en Vitoria aguanieve y Santoña nos recibe con Orión al descubierto y una luna a lo "Dreamworks". Hay un mago en este grupo que siempre lleva un rayo de sol. Alguien ha dicho que la naturaleza siempre nos sorprende, rompe todas las reglas, hasta las que ya han sido publicadas en la red o en los libros.

De la misma forma sorprende el ser humano con su diversidad, con su singularidad, con su forma de observar el entorno y de sentirlo, también de compartirlo…  ¡Hay tantas formas de mirar al cielo y a los limos...!

Alguien dijo "se pasa  la vida volando" y curiosamente, observar a un ave volar nos hace sentir que podemos ser libres, o que no  es tan difícil tener un rato de relax y parecer que el tiempo transcurre más despacio.

Ha habido momentos de bandos de zarapitos reales o de gaviotas reidoras, pero también de alca o de colimbo grande, ...y a nuestra lista de aves hay que añadir armonía que es lo que nos ha permitido disfrutar, individualmente y en grupo, de cada una de ellas.(2)

Que sirva esta reseña de nuestra salida (2) para invitar a cualquier persona, sea o no del IAN, a participar de estos placeres que alargan por un momento la vida.



Gracias Mago.

(1) Avistamientos: Aguja colinegra . Alca . Alcatraz. Ánade rabudo . Ánade real . Andarríos chico . Archibebe claro . Archibebe común . Barnacla carinegra . Buitre . Buitrón . Cetia ruiseñor . Charrán
patinegro . Chorlito gris . Cisne blanco . Colimbo grande . Colirrojo tizón . Cormorán grande . Corneja . Curruca capirotada . Espátula . Estornino . Focha . Friso . Gallineta . Ganso . Garceta blanca . Garceta grande . Garcilla bueyera . Garza real . Gavión . Gaviota cabecinegra . Gaviota patiamarilla . Gaviota reidora . Gaviota sombría . Lavandera blanca . Lavandera cascadeña . Martín pescador . Pinzón . Porrón europeo . Silbón . Somormujo cuellirrojo . Somormujo lavanco . Tarabilla . Zampullín cuellinegro . Zarapito real . Zarapito trinador...
...Y todos los que también estaban pero no pudimos ver
Localizaciones: Santoña, marisma y puerto; Monasterio de Montehano; Escalante; Bengoa; Marisma de Joyel; Cicero; Observatorio de La Arenilla


(2) Las sensaciones de los observadores sobre el viaje: Armonía,  Libertad, Placentero, Diversidad, Relajante, Acogedor, Interesante, Diferente, Tranquilidad, Estupendo.






Texto: Aran Marcos
Fotos: Aran Marcos y Alfonso López de Armentia
2016/01/04

Baño de grullas en Extremadura

Baño de grullas en Extremadura




Este puente de Diciembre una expedición de nueve personas del IAN nos propusimos hacer una visita ornitológica y cultural a Extremadura. A las ocho de la mañana del sábado día 5 salimos del seminario con la intención de llegar al Parque Nacional de Monfragüe a comer. Tras surcar la meseta castellana cuya panorámica celeste podría competir con paisajes marítimos, y la Sierra de Béjar con toda su gama cromática otoñal, llegamos a nuestro primer destino.

En Monfragüe pudimos disfrutar de nuestra primera comida campestre con una agradable temperatura cercana a los 20ºC, y ya impacientes por hacer nuestra primera prospección de fauna avícola, nos dirigimos a uno de los enclaves estratégicos de este espacio protegido para tal propósito, El Salto del Gitano. Desde este mirador al río Tajo custodiado por la Peña Falcón pudimos observar en vuelo a parte de los componentes de la mayor colonia de buitres leonados de este parque, y en una cavidad de esta peña una espectacular trifulca de buitres cuyos gritos invadieron el paisaje sonoro durante gran parte de nuestra estancia en este lugar. Sin embargo, durante esta algarabía un visitante más pequeño y discreto consiguió acaparar nuestra atención como si de una estrella del rock se tratara y haciendo honor a su nombre: el roquero solitario. Pero no consiguió evocar en nosotros ningún clásico del rock, sino más bien un repertorio musical algo peregrino, como la marcha imperial de StarWars o la barbacoa de GeorgieDann. Misterios de la naturaleza humana…Tras este primer encuentro con la avifauna extremeña nos dirigimos a nuestro campo base, Miajadas, para aguardar la llegada del siguiente día.






El domingo nos dirigimos Guadalupe, y ya en este trayecto pudimos observar en las dehesas de encinas y arrozales de esta región a la especie que, por su abundancia, vistosidad y sonoridad de sus trompeteos, se iba a convertir en el protagonista indiscutible de este viaje: la grulla Grus grus. En Guadalupe pudimos disfrutar del aire mudéjar de su rico patrimonio artístico como Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, el Colegio de Gramática con su acogedor patio interior lleno de naranjos, el Hospital de San Juan, donde se practicó en España la primera autopsia con la venia de la Iglesia, la antigua judería y los arcos medievales.






Ya empapados con algo de cultura y alimentados con una cata de migas extremeñas pusimos rumbo al Embalse de Cubilar. En este mediodía, también de cielo despejado y agradable temperatura, tomamos nuestro refrigerio a las orillas del embalse acompañados por momentos del trompeteo de las grullas y de la presencia de diversas ánades, dominando en abundancia la cerceta común. La tarde de este día la disfrutamos en la finca de Moheda Alta visitando sus diversos observatorios de aves. En la ruta de un observatorio a otro fuimos acompañados por unos bulliciosos gorriones morunos que usaban los carrizales como escondite para poner a prueba nuestra pericia observadora. Ya asentados dentro de un observatorio pudimos contemplar en unos arrozales inundados especies como la garcilla bueyera, la agachadiza, avefrías y el aguilucho lagunero. La culminación a esta visita la pusieron centenares de grullas retornando durante el ocaso a su dormidero situado en un humedal cercano.



En el tercer día de esta expedición la dedicamos a recorrer la ZEPA Llanos de Zorita, Embalse de Sierra Brava y las dehesas de Obando. Las temperaturas de este día nos recordaron que estábamos
a las puertas del invierno, y no en la cuasiprimavera de los días anteriores, pero esto no nos amilanó
para seguir en la búsqueda de nuestras queridas amigas aladas. En el embalse hacían acto de presencia un grupo de ánades, aunque pusimos más atención tierra adentro para encontrar aves de hábitos terrestres. Cerca de nosotros revolotearon gorriones molineros, y en la distancia pudimos observar a las omnipresentes grullas, rapaces como el milano real, busardo ratonero y aguilucho lagunero, así como una caravana de garcillas bueyeras persiguiendo a los tractores para encontrar con mayor facilidad su almuerzo en las tierras recién removidas. En nuestra ruta por diversos pueblos de colonización creados por el Plan Badajoz de los años 50, hicimos varias paradas en los arrozales y zonas húmedas de esta zona en los
que contemplamos una rica variedad de aves como gansos comunes, gaviotas reidoras, abubillas, avefrías, cigüeñas blancas, alcaudón real, agachadizas, archibebes claros,gorriones morunos, gallineta común, martín pescador, y cómo no, grullas. Incluso el ojo avizor con propiedades camaleónicas de uno de los miembros de la expedición pudo contemplar varios ejemplares de bengalí rojo, pajarillo exótico procedente de Asia y que desde los años 70 se ha naturalizado principalmente en Extremadura debido a sueltas o escapes de ejemplares introducidos como mascotas. Para poner la guinda a este día dedicado a la avifauna, quisimos regresar a la finca de Moheda Alta para
volver a contemplar el regreso de las grullas a sus humedales-dormitorio, pero el día menos soleado adelantó su regreso y únicamente vimos llegar unos pocos bandos rezagados. Pero aprovechamos la ocasión para sacarnos la foto de grupo en este enclave de referencia para los aficionados de la ornitología, al mismo tiempo que pasamos un divertido momento poniendo a prueba la pericia de nuestra fotógrafa oficial.



Pero todo viaje tiene su fin, y para este reservamos un plato fuerte para la ruta de regreso. En
este último día visitamos la ciudad de Trujillo, ciudad de origen de Francisco Pizarro, cuya presencia ha quedado perpetuada a través de su escultura ecuestre situada en una magnifica Plaza Mayor.

En ella se distribuyen diversos edificios monumentales de manera dialogante (según la interpretación de nuestro arquitecto oficial), y también es un lugar acogedor para el diálogo entrelugareños y turistas al estar rodeada en su gran mayoría de soportales que albergan diversos rincones donde poder tomarse tranquilamente un café. Sin embargo proseguimos nuestra ruta por la ciudad para conocer mejor sus calles, palacios y su parte más elevada donde no podía faltar un castillo-fortaleza. Pero, aún sin café, no quisimos marcharnos de aquí sin tener la ocasión de probar los churros extremeños, de reconocido prestigio, coincidiendo todos los catadores en valorar esta fama como merecida.




Con el buen sabor en la boca nos dirigimos hacia la última parada de observación de aves: Llanos de Belén. Éste es un paraje ideal para la observación de aves esteparias, y fuimos con la ilusión de poder contemplar a la avutarda, la especie más emblemática de ellas debido a su gran tamaño. No hubo suerte, pero tampoco nos fuimos de vacío ya que nos acompañaron otras especies típicas de este hábitat como la cogujada montesina y la alondra común. Terminamos esta experiencia compartida por los nueve expedicionarios comiendo en La Granja, cerca de Zarza de Granadilla, en Cáceres. Ahí pudimos degustar nuestra última comida en un tranquilo merendero (por lo menos en esta época) cerca de un río, siendo los encargados de despedirnos un simpático grupo de mitos.





Gracias a Brian por haber querido compartir con nosotros estos rincones ibéricos que se quedarán grabados en nuestros recuerdos durante largo tiempo.


Textos de Mónica
Fotos de Loreto, Rocío, Teresa y Brian





























Nosotros

El Instituto Alavés de la Naturaleza-Arabako Natur Institutua (IAN-ANI) es una asociación cultural y científica, de carácter no lucrativo; se constituyó legalmente en 1988 (registro de asociaciones A/1287/88), aunque tuvo su precedente directo desde 1973 en la Agrupación para el Estudio y Protección de la Naturaleza en Álava (AEPNA). Ha sido declarada, además, de utilidad pública en marzo de 1997.

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